Barry: sueño de Benítez y realidad de Martínez

Gareth Barry llegó al Everton cedido por el Manchester City (Foto: Focus Images Ltd)

No es ningún secreto que Rafa Benítez intentó fichar a Gareth Barry para el Liverpool durante el verano de 2008. La deteriorada relación entre Xabi Alonso y el técnico español invitaban a Benítez a buscar alternativas en el mercado veraniego. Barry, entonces en el Aston Villa, era el mediocentro deseado por Rafa para sustituir a Xabi. Benítez quería traspasar a Alonso a la Juventus y evitar así que reforzase al Arsenal de Arsène Wenger. Al mediocentro tolosarra, en cambio, no le disgustaba la idea de mudarse a Londres, pero sí la de marcharse a una Juventus que no vivía sus mejores años -tras el Moggigate, el descenso a Serie B y la pérdida de calidad en la plantilla-. Entre unas cosas y otras, ni Benítez logró la adquisición de Barry, ni Xabi Alonso se movió ese verano de Anfield. Un año más tarde, el donostiarra firmó con el Real Madrid, el Manchester City se había adelantado para contratar a Barry y fue el italiano Alberto Aquilani quien aterrizó en la ciudad de los Beatles.

Lo que fue un sueño para un entrenador español ahora es una realidad para un compatriota suyo. Es Roberto Martínez, entrenador del Everton desde el pasado verano y cuya primera campaña en Goodison Park quedó inequívocamente marcada por unas fechas: los últimos días del mercado veraniego. Se fue Marouane Fellaini dejando 32 millones de euros en las arcas, fue fichado James McCarthy y llegaron cedidos Romelu Lukaku y Gareth Barry. De esas dos cesiones, la más mediática es la del joven delantero del Chelsea. El mediocentro inglés, sin embargo, vive algo eclipsado en Goodison Park, a pesar de ser uno de los más destacados del equipo y quizás el mejor mediocentro puro, por rendimiento, de lo que se ha jugado de Premier League 2013/14.

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Gareth Barry llegó al Everton cedido por el Manchester City (Foto: Focus Images Ltd)
Gareth Barry llegó al Everton cedido por el Manchester City (Foto: Focus Images Ltd)

En este Everton que provisionalmente ocupa la cuarta plaza de la Premier, Barry ejerce un papel quizás menos vistoso que Barkley o Lukaku. Da equilibrio en la medular con su buen posicionamiento, su notable capacidad defensiva y el buen desplazamiento de balón que siempre ha caracterizado a su pie zurdo. Su segundo tanto vistiendo la camiseta toffee fue un golazo, el que abrió el marcador este sábado ante el Norwich. Un zurdazo descomunal desde fuera del área, de esos que serán repetidos una y otra vez este fin de semana en la selección de los mejores goles de la jornada.

Cierto es que uno de los motivos por los cuales el Manchester City decidió ceder al jugador y desprenderse de él fue su rendimiento la campaña pasada, donde ni por asomo rindió a este nivel. Su lentitud y cómo se veía superado por el ritmo de algunos partidos invitaba a pensar que el conjunto citizen podía aspirar a algo mejor en esa demarcación. Y Txiki Begiristain pensó en Fernandinho, que, sin tener las mismas características ni ser tampoco un mediocentro posicional como Barry, puede ser considerado como su sustituto en el once inicial. El brasileño brilla en el Etihad y el Man City lo celebra. El inglés brilla en Goodison Park y el Everton lo celebra. Barry no llegó a la ciudad de Liverpool en 2008, pero sí en 2013. Todos contentos, excepto Benítez.

Su cesión al Everton finaliza en junio, fecha en la que también acaba su contrato con el Manchester City, por lo que tendrá la carta de libertad y podrá decidir su futuro. Cumplirá 33 años en febrero y viéndole jugar a este nivel cuesta creer que no siga al menos otro año dando guerra en la Premier League.

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