Exhibición del campeón

Manager Antonio Conte of Chelsea celebrates their 1-0 win over Manchester United in the quarter-final of the FA Cup at Stamford Bridge, London
Picture by Alan Stanford/Focus Images Ltd +44 7915 056117
13/03/2017

Hay dos partidos en lo que va de curso que nos han revelado la identidad competitiva del Chelsea de Antonio Conte en las citas de máxima trascendencia. Uno fue en el Metropolitano ante el Atlético de Madrid y el otro se dio en la noche de ayer en Stamford Bridge ante el Manchester United. En ambos, el conjunto londinense presentó una alineación prácticamente idéntica y en ambos fue capaz de dominar a rivales de la alta esfera continental a través de una intensidad física infernal y de una eficientísima aplicación de sus recursos. Es una versión del cuadro blue que, a día de hoy, nadie quiere ver ni en pintura.

Chelsea 1 (Morata 55,)
Manchester United 0

Chelsea F. C. vs Manchester United F. C. - Football tactics and formations
Formaciones iniciales. Foto:sharemytactics

El partido que enfrentaba al vigente campeón de la Premier League con el flamante ganador de la Europa League fue una auténtica batalla desde el primer segundo. Los dos equipos saltaron al césped con actitudes muy agresivas, desplegándose para tratar de forzar robos en campo contrario con la seguridad que proporciona tener una retaguardia arropada por tres centrales. En ese escenario de choques e interrupciones constantes, ninguno de los dos contendientes encontró precisión para dominar con el balón.

Poco a poco fue emergiendo la figura de Cesc Fábregas para gobernar entre el caos. Muchos nos sorprendimos cuando vimos que el Chelsea dejaba marchar alegremente a un mediocentro tan importante como Nemanja Matic, pero lo cierto es que la versión que estamos viendo en esta clase de encuentros del interior catalán empieza a justificar la decisión. Cesc aporta el despliegue y la jeraquía necesarios para sobrevivir en la Premier League, pero sobre todo la clarividencia para aprovechar los espacios que se dan en esta clase de escenarios tan abiertos. El 4 blue dio luz a su equipo y encontró a Eden Hazard y a Álvaro Morata en campo contrario, dos figuras que, cada una en lo suyo, firmaron encuentros monumentales. El belga, en un contexto poco propicio para delicados estilistas, se las arreglaba para precipitar la estabilidad defensiva rival con su desborde en cada intercepción. El ariete madrileño, pese a que el escenario tampoco brindaba los espacios para poder explotar sus movimientos más característicos, ofreció un completísimo abanico de movimientos y sacó petróleo de cada balón que le llegaba. Además de marcar un auténtico golazo, claro. Pero que es uno de los mejores cabeceadores de la competición hace tiempo que dejó de ser una novedad.

Lo que se vio tras el tanto del Chelsea fue tan impactante o más que lo se había visto antes. Pese a que Mourinho hizo constantes intentos de agitar el partido con los cambios, la feroz estructura defensiva del cuadro local se mantuvo impasible y dejó al Manchester United con escasa capacidad de intimidación. Pasaban los minutos uno tras otro, el United estaba por detrás en el marcador, pero no se sentía su colmillo. Sólo cuando empezó a buscar descaradamente a Fellaini por arriba, que coincidió con la salida del campo de Cesc Fábregas y dejó al Chelsea con mucha menos cuota de balón, el cuadro red devil volvió a acercarse al gol. Transcurren los años y el centrocampista belga sigue mostrándose como un recurso de una utilidad muy productiva, que Mourinho valora y sabe aprovechar. Pero el cuadro londinense, con la ayuda de un decisivo Thibaut Courtois, supo resistir durante esos instantes de sufrimiento y los 3 puntos se quedaron en Stamford Bridge. Qué equipo este Chelsea. Uno suspira de agotamiento cuando lo ve jugar.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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3 comments

Bueno, es prácticamente el Chelsea de toda la vida… es el equipo inglés con la mentalidad más definida de los últimos años.

Primera parte que se define una palabra: intensa. Y fruto de ello, pues mucha garra, mucho balón disputado y pocas ocasiones de gol.
Y segunda parte totalmente distinta, puesto que el Chelsea se hizo dueño y señor del partido, basando yo creo su dominio en dos nombres: Eden Hazard y Cesc Fábregas. El primero mostró una personalidad líder y comenzó a pedir todos los balones para intentar siempre algo distinto. El segundo comenzó a mover a su antojo al equipo.

Y dicho todo lo cual, es increíble como un recurso tan rudimentario como Fellaini, es capaz de equilibrar un encuentro. Entre que dio dos pasos atrás el Chelsea, y algún balón colgado a la cabeza del belga, cerca estuvieron de establecer unas tablas que hubieran sido bastante injustas, visto el desarrollo de la segunda mitad. Suerte que apareció la figura de Thibaut Courtois.

Y como apunte negativo del encuentro también en lo que actuaciones a nivel individual se refiere, la del armenio Mkhitaryan. Inoperante, desaparecido, intrascendente… podrían ser adjetivos que definen su participación en el día de ayer.

Mourinho podría tener el equipo llenos de figuras, pero si se le cruza un City, Chelsea, Liverpool o Barcelona, igual lo jugaría de chico a grande…

Jamás pagaría una entrada para ver un equipo de Mou.

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