El Chelsea del 3-4-3

Diego Costa Nemanja Matic David Luiz César Azpilicueta Chelsea Focus

El Chelsea campeón de la Premier League 2016-17 es también el Chelsea del 3-4-3. La implantación de este esquema una vez iniciada la temporada ha sido una de las claves de su éxito. Incluso, su buen funcionamiento ha llevado a bastantes clubes y selecciones de culturas futbolísticas distintas a la inglesa y a la italiana a copiar, con matices, esta receta de Antonio Conte. Pero antes de diseccionarla, conviene recordar por qué se hizo necesario un cambio tan estructural en uno de los equipos del big four del fútbol inglés.

Un pobre comienzo de temporada

El Chelsea comenzó la era Conte con unos stages de pretemporada en Austria y Estados Unidos. Tenían como objetivo erradicar la apatía de un equipo que acabó décimo en la pasada Premier. Sin conseguirlo del todo, el técnico italiano debutó en el fútbol inglés cosechando 4 victorias poco convincentes antes de la fecha FIFA de septiembre (West Ham, Watford, Bristol Rovers y Burnley). Pero al volver de la jornada de selecciones, los resultados empezaron a ser más acordes con las malas sensaciones (empate en Swansea, victoria en prórroga ante el Leicester y derrotas ante Liverpool y Arsenal). En ese momento, y pese a haber hablado de un 4-2-4 en pretemporada, Conte tenía a un Chelsea asentado en un 4-3-3. Kanté era el mediocentro posicional como en una Francia que le acabó quitando de ahí en la Eurocopa. Matić era el interior izquierdo, como había sido en algunos momentos de su etapa en el Benfica. Pero estaba muy lejos de ser ese mediocentro posicional que tan bien jugó al comienzo de la segunda etapa de Mourinho en el Chelsea. Y Oscar era el interior derecho, incómodo al jugar por detrás y escorado respecto a la media punta.

Chelsea FC (4-3-3): Courtois; Ivanović, Gary Cahill, Terry, Azpilicueta; Oscar, Kanté, Matić; Willian, Diego Costa, Hazard.
Así comenzó la temporada el Chelsea. Infografía: Share My Tactics.

El Chelsea de Conte empezó siendo un Chelsea de dos velocidades. Si tenía que proponer ante equipos replegados, era lento y previsible. Matić y Oscar, por deméritos propios, no eran localizables entre las líneas del rival. Kanté tenía que arriesgarse y exponer a sus centrales. Y el Chelsea perdía tiempo y se hacía predecible recurriendo a los laterales (Ivanović y Azpilicueta). Fàbregas, suplente toda la temporada, era el recurso de emergencia para dominar por dentro. Si no aparecía el catalán, calificado de poco idóneo para Conte, el Chelsea dependía de que Azpilicueta encontrase a Hazard y este, a Costa. Ivanović, pese a sus intenciones, seguía mostrando un declive respecto a su nivel en la última Premier ganada por los blues. El Chelsea, en cambio, era un equipo rápido cuando Kanté se olvidaba de conducir y robaba a rivales que se atrevían a mandar en los partidos. Así se iniciaban contragolpes en los que Hazard, Willian y Costa eran más fáciles de encontrar, pero solo por el desajuste del rival. Si no se daban estas contras, el Chelsea también era rápido a partir de balones largos a Costa, que los bajaba de espaldas sacando a los centrales rivales de zona y provocando desajustes en la zaga del oponente.

Costa recordaba a Pellè en la Eurocopa de Francia, en esa Italia de presión y juego directo que llegó a Cuartos de Final. Eso sí, esta comparación no es extrapolable a la defensa, puesto que un Terry de 35/36 años y Gary Cahill son más lentos, menos contundentes y tienen peor pase que los miembros de la BBC azzurra. En definitiva, se veía una versión pobre de un Chelsea aún ilusionado por el fichaje de Conte. Parecía demasiado poco como para triunfar, al igual que parecían demasiado pocos los defensas que había en plantilla con Zouma lesionado y Aké cedido. Hasta el último día de mercado veraniego no llegaron un lateral de repuesto (Marcos Alonso) y un central (David Luiz) que rellenaran una línea nominalmente débil. Estos dos fichajes iban a ser, a la postre, pilares maestros de este Chelsea campeón de Premier.

El retorno de David Luiz al Chelsea, así como el fichaje de Alonso, se confirmaron el 31 de agosto. Foto: Focus Images Ltd.

El cambio al 3-4-3

En la segunda parte de la goleada sufrida en campo del Arsenal el 24 de septiembre (3-0), el Chelsea cambió su esquema a uno con 3 centrales. Ahí empezó el Chelsea del 3-4-3, dibujo que se utilizaría de inicio desde el 1 de octubre en Kingston upon Hull hasta el momento presente. En ese encuentro ante el Hull City (victoria 0-2), el Chelsea vivió varios cambios profundos y simultáneos en la confección de su once. Dos futbolistas que no rindieron bien en las primeras semanas de Conte –y en la extraña temporada pasada– perdieron su sitio y en invierno salieron del club: Ivanović (Zenit) y Oscar (Shanghai SIPG). Sus huecos en los onces los cubrieron Victor Moses, que no gozaba de confianza de un técnico blue desde que se la diera Benítez en 2013; y Marcos Alonso, que hasta entonces parecía no haber caído de pie en Londres.

Moses, que ya había jugado en sistemas de tres centrales como acompañante del delantero (Wigan de Roberto Martínez), fue colocado como carrilero derecho. Alonso fue ubicado como carrilero izquierdo, posición de sobra conocida por el español (Fiorentina de Montella). Azpilicueta salió del carril zurdo y fue reubicado como central derecho, a la derecha del líbero David Luiz, quien le había quitado el puesto a Terry en cuanto aterrizó procedente de París. Además, en el medio, Kanté se colocó por delante de Matić, algo que duraría hasta que se compenetraron del todo como pareja ya iniciado el 2017 (y que, la mayoría de veces, aún persiste). En el KCOM Stadium y ante el Hull City se inició una racha de récord histórico para el club blue: 13 jornadas consecutivas de Premier con victoria. Además, si se considera que el tercer gol del Arsenal el 24 de septiembre llegó en el minuto 40 y se empieza a contar desde ahí, el Chelsea mantuvo su puerta a cero en liga durante más de 10 horas seguidas (611 minutos entre el final de aquel partido, 6 jornadas más y los 11 minutos iniciales contra el Tottenham).

Chelsea FC: Courtois; Azpilicueta, David Luiz, Gary Cahill; Moses, Kanté, Matić, Alonso; Willian o Pedro, Costa, Hazard.
El 3-4-3 del Chelsea. Infografía: Share My Tactics.

La aparición de Moses, extremo que apenas había jugado antes del partido del Hull City, fue la más chocante de todas. Su ubicación como carrilero derecho denotaba que Conte quería hacer más ofensivo a su Chelsea. Pero colocarle tan atrás también era, sobre el papel, una debilidad táctica para defender. Sin embargo, el esquema tenía un mecanismo para cubrir al nigeriano. El 3-4-3 blue es asimétrico, pues Alonso sí sabe lo que es defender como carrilero por su etapa en Florencia. Por ello, en la fase defensiva del Chelsea, Alonso se retrasa hasta posición de lateral. Eso centra la posición de Gary Cahill, quien invita a David Luiz a escorarse a la derecha y, en consecuencia, desplaza a Azpilicueta a la posición de lateral derecho en defensa de cuatro: su posición natural. Si este efecto dominó no se produce rápido, Matić y Kanté están dispuestos a ayudar. El serbio, con mucha responsabilidad táctica, ha recuperado el equilibrio que mostró en la 2014-15. Y Kanté, que no es ni Fàbregas ni un pivote pero sí un interior con despliegue y recuperación, está orientado hacia la zona que podía ser más endeble del 3-4-3, la de Moses. Si Moses se despista, el Chelsea está preparado con Azpilicueta y con Kanté. Dos mecanismos de socorro para un carrilero ofensivo cuya aportación al ataque ha acabado siendo paradójicamente menor que la del carrilero que no ha necesitado ayuda: Marcos Alonso (6 goles y 3 asistencias entre todas las competiciones por 4 goles y 4 asistencias de Moses).

Victor Moses entró en el 3-4-3 de Conte como carrilero derecho. Foto: Focus Images Ltd.

Este es el funcionamiento defensivo del 3-4-3 del Chelsea campeón. Aspectos como el de Azpilicueta central o lateral según el contexto se han extendido –con matices– por Europa (Barzagli y Raggi en el reciente Juventus-Monaco). Es importante explicar estos mecanismos defensivos del juego blue porque son los que más veces se han visto en el curso. El Chelsea de Conte, sabedor desde verano que se manejaba mejor a la contra o con juego directo que cuando tenía que promover, ha optado muchas veces por plantear los partidos desde el orden defensivo para robar y correr. No obstante, el 3-4-3 del Chelsea también ha tenido mucho que ver en por qué los blues han contragolpeado y atacado tan bien esta campaña.

En fase ofensiva, la clave de este módulo táctico reside en la demarcación de los acompañantes de Costa. Concretamente, esa clave es que sus posiciones no están definidas. Hazard y Willian o Hazard y Pedro –el español adelantó al brasileño tras el fallecimiento de su madre en octubre– juegan en una demarcación intermedia entre mediapunta, extremo y volante. Gozan de tal libertad que los rivales nunca tienen claro quién debe marcarles. En una jugada puede hacerlo un lateral, en otra un mediocentro o en otra un central. Estar en ese limbo táctico les viene como anillo al dedo a tres futbolistas especialmente rápidos pero que siguen siendo técnicos a toda velocidad. Por eso, son casi indefendibles cuando reciben tras un robo de un compañero en un contragolpe (transitando se les nota que juegan cómodos y felices). Y también se hacen escurridizos cuando lideran segundas jugadas después de que el Chelsea salga jugando con uno de sus mecanismos favoritos de esta era Conte: el envío largo de David Luiz sobre el guerrillero Costa. Hazard, Willian y Pedro son capaces de finalizar jugadas por sí mismos, algo que no pueden decir jugadores de segunda línea de otros aspirantes a la Premier. Y Costa, pese a sus polémicas con el staff técnico de Conte y pese a su primavera irregular –7 partidos del Chelsea sin marcar entre mediados de marzo y finales de abril–, le ha dado 21 goles (20 en Premier) al Chelsea campeón de liga y finalista de FA Cup.

Hazard (16), Pedro (13) y Costa (21) han marcado la mitad de los goles del Chelsea este curso (50 de 99). Foto: Focus Images Ltd.

Los “peros” del Chelsea campeón

A medida que fueron pasando las jornadas de Premier League y a medida que el Chelsea se escapaba en la tabla a costa de ser más conocido por sus rivales, han sucedido tres cuestiones. La primera es esa irregularidad de Costa en el apartado ofensivo, que ha llegado con el arreón final del Tottenham en la lucha por la liga. La segunda es el abandono del clean sheet pese a seguir ganando partidos: Courtois estuvo 11 jornadas Premier seguidas encajando entre enero y abril, cuando el Chelsea se vio virtual campeón de liga. Y la tercera cuestión es que Conte fue metiendo a Fàbregas muy poco a poco en el equipo tras su lesión en octubre. Eso sí, el ex del FC Barcelona ha acabado siendo el jugador número 13 esta temporada. Ha partido de inicio en partidos en los que Conte anticipó un repliegue profundo del rival: en ese contexto sobra una de las dos ayudas de Moses (la de Kanté) y cabe un centrocampista más fino en ataque. Fàbregas va a acabar siendo uno de los máximos asistentes de la temporada en el fútbol inglés junto a futbolistas como Kevin de Bruyne, pese a ser mayormente suplente. Este factor denota que al Chelsea del 3-4-3 le ha salido bien todo lo que podía salir torcido. Incluidas las gestiones arriesgadas de Conte en el vestuario o las lesiones, prácticamente inexistentes en comparación con los equipos del top6 de esta Premier (Kane, Mané, Lallana, Gündoğan, Silva, Gabriel Jesus, Pogba, Ibrahimović…).

No jugar competiciones europeas ha ayudado al Chelsea a ganar esta Premier. Conte ya hizo campeona de Italia a la Juventus en su primera temporada al frente del equipo bianconero, en la cual la Juve estaba fuera de Europa. Y su etapa en Turín finalizó, entre otras cosas, por no acabar de dar un paso adelante en Europa. Queda ver cómo reacciona el ya campeón de Inglaterra el próximo curso, cuando tenga que jugar muchos martes y miércoles en la Champions League. Tener profundidad de plantilla e introducir a todos sus miembros en la rotación es clave para compaginar lo doméstico con lo europeo, como están demostrando Real Madrid y Juventus este curso. Y hasta el momento, la aportación de los suplentes blues (a excepción de Willian y Fàbregas) está siendo escasa. Incluida, por ejemplo, la de Batshuayi, que pese a ser el autor del gol de la liga en West Bromwich, no llega a los 700 minutos de fútbol esta temporada cuando su fichaje costó 39 millones de euros (Olympique de Marsella). Atrás, Aké volvió de Bournemouth y Zouma se recuperó, pero Conte apenas ha rotado en su ínclita defensa de 3 centrales.

Conte tendrá que alternar Inglaterra con Europa en su segundo curso en el Chelsea. Foto: Focus Images Ltd.

Habrá que fiscalizar esta gestión, así como el mercado veraniego de un Chelsea que, con el 3-4-3, solo ha sido batido con claridad en esta Premier en dos salidas: White Hart Lane y Old Trafford. El Tottenham le ganó al Chelsea copiándole el esquema y aprovechándose del cansancio navideño blue –única fase de esta temporada en la que el Chelsea ha tenido una carga de partidos similar a la de quien compite en Europa–. El Manchester United, en cambio, planteó dos férreos marcajes al hombre sobre los versos sueltos del Chelsea (Ander sobre Hazard, Darmian sobre Pedro) para castigar al Chelsea al contragolpe. Esos podrían ser los antídotos a utilizar la próxima campaña contra los vigentes campeones de Inglaterra. Aunque no se descartan nuevos matices tácticos de Antonio Conte para ser inmune. A fin de cuentas, y casi de la nada, ya ha sido capaz de transformar al Chelsea apático de 2016 en el Chelsea campéon del 2017; el Chelsea del 3-4-3.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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2 comments

Muy buen análisis táctico David! Coincido practicamente en todo contigo.

El cambio de esquema fue vital para la mejora del Chelsea, pero es que tampoco se queda atrás el cambio Ivanovic – Oscar por Marcos Alonso y Moses fue aire fresco para el equipo.
De cara a la temporada que viene tienen que acertar en el delantero que supla a Diego Costa (si como parece, abandona el equipo), además de reforzar los carriles y el doble pivote de cara a tener más opciones en la rotación.

Comentas “Si Moses se despista (cosa poco probable porque juega en la banda en la que están las áreas técnicas y Conte le da instrucciones), el Chelsea está preparado con Azpilicueta y con Kanté”, pero eso técnicamente no puede ser verdad, porque Moses juega una mitad en la banda de las áreas técnicas y la otra mitad alejado de ellas xD

¡Gracias, tocayo! Sí, coincido, pese a ser campeón de Inglaterra, creo que el Chelsea tendrá que trabajarse este mercado veraniego para ampliar su armario (y más si sale Costa).

Y sí, exactamente, no había caído en esta cuestión espacial de las bandas y las áreas técnicas. Me gustaron esas palabras de Moses en la web del Chelsea de que sentía cercano físicamente a Conte por la cercanía con él (en una parte de cada partido, claro), las quise enlazar y me despisté. ¡Gracias por el aviso!

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