Vivir la vida en vertical

El Chelsea FC ha obtenido una valiosa victoria por 1-0 ante el Swansea City en un partido de verticalidad y transiciones en la tarde del Boxing Day. En este encuentro en Stamford Bridge, José Mourinho volvió a salir de inicio con el esquema más clásico de la entidad blue de los últimos tiempos, el 4-2-3-1, después de haber encerrado a Mesut Özil en su 4-3-3 el pasado lunes. Hazard, Oscar y Juan Mata formaban la línea de mediapuntas por detrás de Samuel Eto’o. Además, en defensa, el técnico portugués introdujo a Ashley Cole y a David Luiz en las demarcaciones que venían ocupando Azpilicueta y Gary Cahill. Por su parte, Michael Laudrup, consicente de lo trascendente del periodo navideño en la Premier League, hizo hasta 6 variaciones en su once inicial comparado con el último. Las más significativas: las de De Guzmán y Bony, que dejaron sus puestos a Leon Britton y a Álvaro Vázquez.

El Chelsea cortó a Britton y destiló mourinhismo

Ante un equipo de naturaleza posesiva como el Swansea City, el Chelsea mantuvo una de las señas de identidad de su estilo: el juego directo. Sin importar elaboración o posesión, el conjunto londinense siempre salió en largo desde atás –fantástico David Luiz en esta faceta–. Le colgaba balones a un Samuel Eto’o que durante la primera media hora cumplió a la perfección con su doble función: bajar balones de espaldas a portería para dejárselos de cara a los jugadores de tres cuartos y sacar de su posición (con el retroceso consecuente) a Jordi Amat y a Ashley Williams.

Una seña de identidad que –intencionadamente– no se mantuvo fue la presión alta. Es habitual ver a la primera línea blue presionar la salida de balón de los rivales. Ante el Arsenal ya se vio menos y ante el Swansea City los de Mourinho dejaban dar al conjunto galés los primeros pases. Esto no implicó que la presión desapareciese: estaba todo calculado. La intención era concentrar la presión sobre un jugador: Leon Britton. Cada vez que el interior swan recibía y buscaba un pase, Ramires, Obi Mikel y Oscar en algún apoyo se le echaban encima para entorpecer las conexiones interiores del Swansea City, que apenas sale de otra forma que no sea por dentro. Dos de cada tres pases de Britton eran hacia atrás o en paralelo (18 de 27), y el ‘7’ no fue capaz de dar ninguno en campo contrario en los primeros 30 minutos. A diferencia del partido ante el Arsenal, la intención del Chelsea era presionar al creador rival y no tanto a sus socios. Cortando a Britton, el Chelsea cortó al Swansea.

Leon Britton no pudo crear y el Swansea City no tuvo ni posesión ni control. Foto: Focus Images Ltd.

Los de Mourinho robaban en altura y exhibían la verticalidad característica del libro de estilo del portugués: pocos pases pero precisos y ultraverticales; transiciones eléctricas y rápidas pero con criterio. Cañas era incapaz de detener a cualquiera de los 5 futbolistas de ataque del Chelsea, con lo que estos tenían incluso espacio para correr y moverse en la frontal del área de los cisnes. Los más sobresalientes fueron los jugadores de la línea de 3, que aportaban en la transición detalles de calidad propios de su naturaleza como atacantes. Oscar aportaba líneas de pase y paredes que agilizaban el ataque mientras recorría verticalmente el carril central para aparecer en el área. Mata buscaba la asociación y desbordaba tanto por derecha como por el centro. Y Hazard dejaba constantemente en la izquierda jugadas de desborde fuera-dentro propios de su calidad técnica. Tras un error del delantero Álvaro Vázquez a los 29 minutos, el belga firmó por su carril una gran jugada individual que acabó con uno de sus fuera-dentro y un disparo a puerta que supuso el 1-0, fallo de Tremmel incluido.

El Swansea City no tenía opciones de recuperar la iniciativa del partido. Estaba sometido al frontón de un Chelsea que encadenaba ocasión vertical tras ocasión vertical. No les dejaban respirar, como reflejaban los porcentajes parciales de posesión (56%-44% en el minuto 25, 55%-45% en el momento del gol). El equipo galés no aparecía en campo contrario, su sistema defensivo tenía grietas por todas partes y el Chelsea no solo transitaba bien sino que también estaba dañando con balón parado. Sobre el Bridge había un buen lanzador como Mata y grandes rematadores como David Luiz, Branislav Ivanović e incluso Terry (entre ambos 4 ocasiones en remates de córner o falta antes del 1-0). Todo parecía indicar que el partido acabaría en goleada blue.

El indulto blue y las consecuencias de la entrada de Lampard

El Chelsea siguió sometiendo al Swansea City durante el último cuarto de hora de la primera mitad y el primero de la segunda. Verticalidad a raudales, transiciones rápidas, asociaciones óptimas y optimizadas… Lo único que no consiguió fue el gol. El camerunés Samuel Eto’o experimentó un declive exponencial tras el gol del Chelsea y, además de dejar de hacer bien su papel en el juego directo, falló hasta 3 ocasiones claras de gol. Eden Hazard protagonizó también varias ocasiones claras y no fue capaz de marcar un doblete. A esto hay que unir el descenso de la presión del Chelsea tras el paso por los vestuarios. Quizá confiado por lo anulado que había estado el Swansea en la creación durante la primera mitad, el equipo londinense dejó de presionar en la segunda. Britton ganó libertad. Empezó a aparecer y encontró en el recién incorporado Pablo Hernández un buen socio en la banda derecha, después de haber sido incapaz de asociarse con éxito ni con Shelvey ni con Pozuelo. El guion del partido empezaba a cambiar. En sus pocos periodos de posesión el Swansea City se estiraba algo mejor en ataque.

La entrada de Frank Lampard cambió el partido. Mourinho pasó al 4-3-3 y el Swansea creció. Foto: Focus Images Ltd.

El punto de inflexión definitivo fue el primer cambio de José Mourinho. A los 67 minutos, el de Setúbal cambió al trabajador Oscar por Lampard y volvió al 4-3-3 de las últimas semanas. Seguramente la intención fuese mejorar los contragolpes del equipo con cuatro hombres alineados en tres cuartos durante la fase ofensiva (Hazard-Lampard-Ramires-Mata). También puede ser que se pretendiese “normalizar” el trabajo de Oscar al ver que el Chelsea tenía porcentajes de posesión significativos y podía plantearse crear alguna jugada con salida al raso. Pero fuese lo que fuese, no salió del todo bien.

Efecto LampardLaudrup había metido 7 minutos antes a De Guzmán por Cañas, formando un doble pivote muy ofensivo con el neerlandés junto a Britton. La “V” del centro del campo blue incitó a Jonjo Shelvey a instalarse delante de Obi Mikel, ya que podría dejarlo atrás sin mucha dificultad siempre que quisiera girarse. De esta forma, el ex del Liverpool comenzó a ofrecerse constantemente a Britton ante un Lampard y un Ramires que abandonaron definitivamente la presión a 20 minutos del final. El Swansea tuvo por primera vez una cadena de jugadores para generar con juego interior y posesión: Britton-De Guzmán-Shelvey. Además, por fuera, Hernández y Routledge complementaron esa cadena y se aprovecharon del cese de la presión blue para ofrecerse por dentro. El conjunto galés adelantó su defensa hasta la divisoria y empujó hacia el área de Čech a un Chelsea venido a menos tras no cerrar el partido.

Los de Mourinho, aunque incómodos, resistieron defensivamente. Tanto es así que el Swansea City siquiera acabó tirando entre los tres palos (0 de 8 disparos), pese a meter a Bony al final y jugar con el marfileño y con Álvaro Vázquez caído a la banda izquierda. Lo único bueno que tuvo el ingreso de Lampard –que no el cambio de dibujo– fue su llegada desde segunda línea. En una de las pocas transiciones del Chelsea en el tramo final estuvo cerca de poner el 2-0. El inglés seguramente sea titular el domingo ante el Liverpool FC, pues Ramires vio la quinta amarilla y no podrá jugar ante los reds.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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9 comments

Igual me repito mucho, pero de verdad que da gusto leer análisis como estos, tan infinitamente alejados de las tertulias de bares. Enhorabuena, David, y a todos tus compañeros. Sois, sin duda, la referencia.

La ausencia de Ramires el domingo, tendrá su peso, sin duda. Un jugador box to box, qué ataca y defiende con la misma intensidad, y además posee transiciones eléctricas y rápidas. Imagino a Lampard titular y a Schurrle por Mata, por culpa del trabajo defensivo…

Vaya problemas tiene el Chelsea para meter gol.

Eto`o con balon no suma, pierde siempre los balones y decide mal, sin embargo como se menciono en el articulo, la primera media hora saco a los centrales de su lugar y recibio de espaldas.

Pero me parece insostenible sufrir partido tras partido, es un gran desgaste. No se si en invierno se fichara un DC, ya serian 4 DC, para una sola posicion.

Por cierto, he empezado a leerlos, hacen un gran trabajo, y se destacan sobre otras webs por ser muy completos y constantes.

Va a ser una baja muy trascendente, sin duda, aunque el Chelsea puede beneficiarse de las llegadas desde atrás de Lampard y de los ofrecimientos constantes (y en todas partes) de Oscar si Rodgers mantiene la "V" que forman Leiva, Allen y Henderson en el ya no tan nuevo 4-3-3.

No descartes, por cierto, que a Mata lo supla Willian. El brasileño parece estar convenciéndole a Mourinho por su aportación en bandas (fuera de la zona del '10', que a priori es la suya) y en ayudas defensivas a los laterales. Ya fue titular en un partido grande como el del Emirates el lunes.

¡Muchas gracias!

Sobre tu comentario anterior, el problema del Chelsea con el gol es extraño. 3 delanteros de nivel (Torres, Eto'o y Ba; aunque Eto'o no sea el de hace unos años), 33 goles en Premier League (4º equipo más goleador) y sin embargo solo 5 dianas de los tres delanteros. Creo que no es bueno depender tanto en lo goleador de los hombres de tres cuartos de campo. Coincido contigo en que sería excesivo fichar en enero un 4º ariete (más con Lukaku cedido en el Everton). Pero pienso también que a Mourinho, mientras lleguen goles, no le preocupará en exceso el asunto. Es una opinión, subjetiva, no lo sé en realidad. Pero que Hazard lleve 7 dianas, Oscar 5, Lampard alternando titularidades y suplencias 4… y que todos ellos amenacen en cada partido con engordar esas cifras suavizan el problema. ¿Que podría llevar el Chelsea casi los mismos goles a favor que el Liverpool (43) o incluso el City (53) por lo que genera? Puede. Pero en la tabla de puntos (por ahora) no se acusa la diferencia. El Chelsea tiene muchas más virtudes que el gol. Y gana partidos, aunque sufra a veces.

En Europa puede ser diferencial el tema del gol, porque en la Champions las eliminatorias son como son. Pero en febrero los delanteros (o uno de ellos en concreto) puede(n) haber iniciado una buena racha, quién sabe. A lo mejor no rotarlos tanto beneficia que uno se asiente, gane confianza y empiece a meter dianas.

¡Muchísimas gracias, Kondelenan! Nos alegra que os guste lo que hacemos. A mí y, evidentemente, a todo el mundillo MI.

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