Clima positivo en el Emirates

Aaron Ramsey of Arsenal (2nd right) celebrates with Olivier Giroud of Arsenal (right) after he scores his team's fourth goal against Olympique Lyonnais to make it 4-0 during the Emirates Cup match at the Emirates Stadium, London
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25/07/2015

Guardemos los preámbulos y los preliminares para una mejor ocasión. Si este texto pretende hablar del Arsenal 2015/16 y su participación en la Premier League, lo primero que hay que decir, y esto es una opinión que podrán o no compartir, es que a este Arsenal, por plantilla y por cohesión, hay que pedirle que gane la liga, cosa que en veranos anteriores no se me hubiese ocurrido decir. Y los motivos, así como los posibles obstáculos a salvar en este recorrido, trato de explicarlos a continuación. Es el mismo nivel de exigencia que hay que emplear al menos con el Chelsea, el Manchester United y el Manchester City. Si a esos tres equipos se les identifica como conjuntos que han de ganar el campeonato, ¿por qué la ambición y la exigencia ha de ser distinta en el Emirates? Ya no basta con ser tercero o cuarto.

Miren la plantilla del Arsenal y comparen. Comparen primero con las de sus rivales y después con las plantillas gunners de hace unos años (no muchos). Arrancará este curso con unas expectativas inexistentes en cualquiera de sus últimas temporadas: los recursos y la materia prima han mejorado progresivamente desde el año 2012. El Arsenal de 2014 tenía mejor materia prima que el de 2013. Y el de 2015 la tiene mejor que el de 2014.

Un nuevo guardián habita la portería

Lo primero que ha cambiado en el Arsenal es la propiedad de la portería. De hecho, es lo único que ha cambiado en el once titular. “Petr Cech salvará 12-15 puntos por temporada al Arsenal”, auguró su excompañero John Terry. Nota del autor: 12 fueron los puntos que separaron al Chelsea del Arsenal en la última campaña.

Cech, que se ha ganado gracias a su trabajo, su profesionalidad y su talento una reputación excelente en el Reino Unido, es uno de esos trenes que a uno se le presentan ante sí y no puede dejar escapar. Arsène Wenger, convencido por las cualidades del arquero checo, no dudó y pidió a la entidad que desembolsase alrededor de 14 millones de euros en una operación que contó con la aprobación de Roman Abramovich, dueño del Chelsea y encargado de ofrecer a Cech aquello que deseaba: seguir jugando en la Premier League y preferiblemente en Londres. No era un capricho, ni una idea surgida a última hora: Cech ya le había trasladado al Chelsea en 2014 el interés mostrado entonces por el Arsenal en contar con sus servicios, como contamos en ‘MI’. Un año más tarde, el anhelo gunner se hizo realidad.

A sus 33 años, Cech firma por cuatro temporadas con los gunners y su incorporación implica la cesión de Wojciech Szczesny a la Roma con la esperanza de que progrese, de que se centre, de que aprenda a ser más profesional y pueda volver a ocupar algún día con garantías la portería del Emirates Stadium. Mientras tanto, ésta pertenece a Petr Cech, que elevará el nivel de la misma, exhibirá un buen dominio del juego aéreo y, en líneas generales, transmitirá una mayor seguridad a la zaga. Su experiencia a la hora de pelear por títulos (y ganarlos) ayudará a fortalecer un vestuario en el que nunca está de más una voz con la jerarquía del checo.

Un nuevo guardián llega para proteger la portería gunner de las amenazas rivales / Foto: Focus Images Ltd
Un nuevo guardián llega para proteger la portería gunner de las amenazas rivales / Foto: Focus Images Ltd

Coquelin frenó una sangría

En el apartado de disculpas, pido disculpas por pensar a finales del mes de diciembre que el Arsenal no iba a ninguna parte, ni siquiera a la vuelta de la esquina, con Francis Coquelin como mediocentro titular. La irrupción del francés, tras regresar de su cesión al Charlton, en el arranque del último invierno fue ciertamente impresionante.

Arsène Wenger: “Si hubiésemos fichado en Navidad a Coquelin por 40 millones de £, todos dirían: ¡qué fichaje! Siento que no haya costado dinero.”

El Arsenal, después de muchos años de espera (espera porque tampoco se puede decir que se actuase demasiado en el mercado para dar con ese perfil), encontró ese perfil de mediocentro que necesitaba para complementar al resto del equipo. Es decir, una pieza de buena presencia física, de absoluto sacrificio defensivo, de cumplir un rol bastante posicional, excelente tackling (uno de los causantes del éxito de Coquelin en estos meses) y habilidad para imponerse en la mayoría de los balones divididos. El Arsenal necesitaba a ese perfil de jugador, esto es, a alguien con las características de Coquelin para frenar las sangrías que fueron durante bastante tiempo las transiciones defensivas del equipo (todavía con margen de mejora): numerosos balones perdidos en tres cuartos de campo se transformaban en ocasiones de gol para el rival, ante la incapacidad gunner para defender esas situaciones. Ser centrocampista, extremo o delantero en este Arsenal y saber que Coquelin vivirá 90 minutos cerca del círculo central da ahora mismo una tranquilidad que en ningún caso pueden ofrecer Mikel Arteta o Mathieu Flamini.

Si se lesiona Coquelin, el Arsenal puede tener un problema. Hablemos claro: no es que ‘pueda’ tenerlo, es que lo tiene si eso sucede. Un simple resfriado del mediocentro galo debilita al equipo por la sencilla razón de que no hay otro como él. No necesariamente de su nivel, sino principalmente con sus características. Arteta, con 33 años y lastrado por los problemas físicos, no puede presionar, ocupar terreno, ni recuperar balones como Coquelin, cosa que tampoco puede hacer su compatriota Flamini. La exuberancia física de Coquelin dista mucho de las prestaciones de un Mathieu Flamini que llega tarde a tres de cada cuatro balones (la mitad de las veces que llega tarde es amonestado y en la otra mitad el jugador rival ya avanza tranquilamente con el balón).

Las piernas de Coquelin, una pesadillas para los mediapuntas rivales en la segunda mitad de la Premier League 2014-15 /Focus Images Ltd
Las piernas de Coquelin, una pesadilla para los mediapuntas rivales en la segunda mitad de la Premier League 2014-15 / Foto: Focus Images Ltd

La columna vertebral

Coquelin ya es un miembro de pleno derecho de la columna vertebral del equipo, como lo será inmediatamente Petr Cech. Después hay una serie de elementos bastantes evidentes en toda esta ecuación: que la pareja Mertesacker-Koscielny suele rendir mejor de lo que la opinión pública reconoce de ellos, que Santi Cazorla viene de firmar una de las mejores temporadas de su carrera (el reto del asturiano es mantener esas prestaciones), que de la zurda de Mesut Özil brotan las gotas de magia como si no costase, que Alexis Sánchez rompe partidos como ningún otro futbolista de la plantilla o que Aaron Ramsey es el jugador con ida y vuelta que cualquier entrenador desearía a sus órdenes y no como contrincante.

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Una plantilla muy completa

Múltiples opciones de garantías en cada posición. En todas, sí. Esto ya no es, o al menos eso parece, como aquel Arsenal de años atrás en los que sus aficionados se echaban a temblar cuando se lesionaba -un fenómeno bastante recurrente- un titular cuyo recambio suponía un salto cualitativo enorme…en sentido negativo. En líneas generales, el actual Arsenal ofrece opciones bastante convincentes en cada línea: para rotar, para superar lesiones, bajos momentos de forma o cualquier particularidad. En la portería, David Ospina inspira confianza. En el eje de la zaga, los jóvenes Gabriel Paulista y Calum Chambers se vestirán de corto cuando la ocasión lo requiera. “Quiero que Chambers se desarrolle como central”, ha explicado Wenger, que siempre ha visto al joven zaguero inglés con más condiciones para ocupar exitosamente el eje de la zaga que el carril derecho.

Mathieu Debuchy junto a Kieran Gibbs pelearán por recuperar la titularidad que perdieron hace unos meses en los flancos. De mediocampo hacia delante, jugadores como Jack Wilshere (suplente de lujo), Mikel Arteta, Mathieu Flamini, Tomas Rosicky, Alex Oxlade-Chamberlain (suplente de lujo), Danny Welbeck o Serge Gnabry esperarán su oportunidad con paciencia. El club ha de tomar aún una decisión acerca del futuro de Joel Campbell y Wellington Silva -ambos más fuera que dentro-.

Plantilla del Arsenal 2015/16: 
Arsenal 2015/2016 - Football tactics and formations

El eterno debate del ‘9’

Desde que Robin van Persie cambió Londres por Manchester en el periodo estival de 2012, el debate en torno a la figura del ‘9’ ha estado instalado en la parte gunner de la capital inglesa. Tres años de debate son muchos y convierte esta situación en un debate cotidiano para un club en el que Olivier Giroud sobrevive como delantero centro que genera cualquier cosa excepto unanimidad. Los del vaso medio lleno valoran su buen promedio goleador: ha crecido cada temporada. Los del vaso medio vacío suspiran por ir al supermercado y contratar un nuevo ariete. Que hay mejores delanteros en Europa en Giroud salta a la vista. Que hace falta mucho (muchísimo) dinero para adquirir alguno no es menos cierto. El Arsenal, a diferencia de algunos de sus competidores, no cuenta con un ‘9’ de la categoría de Sergio Agüero o Diego Costa, por lo que su apuesta para ocupar el puesto de delantero centro esta temporada es la de que se genere una competencia entre Giroud y Theo Walcott. Esta competencia es también una situación de complementariedad: el galo tiene unas características y el inglés posee las otras.

En el caso de Olivier Giroud, mi percepción es que su lesión de tobillo (tres meses de baja) evitó que sus registros goleadores se elevasen hasta las proximidades de los 30 goles. En cualquier caso, es fútbol ficción: estuvo tres meses lesionado, se perdió bastante partidos y acabó el curso con 19 tantos.

Giroud en la 2012/13: 17 goles en 47 partidos

2013/14: 22 goles en 51 partidos

2014/15: 19 goles en 36 partidos

Con su 1,92 m, la amenaza del juego aéreo con Giroud es permanente por parte de un ariete que también se asocia con calidad y que se entiende especialmente bien con Mesut Özil y Aaron Ramsey. La altura que le sobra a uno es la altura que le falta a Walcott, que no supera el 1,76 m y que aspira a ser el delantero titular del equipo una vez recuperado por completo de la grave lesión de rodilla sufrida hace un año y medio.

El principal déficit de Giroud, y así se ha manifestado sobre todo en partidos exigentes fuera de casa, es su discreta aportación al equipo cuando se adopta una actitud y un planteamiento de repliegue más contragolpe. Situado a 40 ó 50 metros del arco rival, Giroud no genera ningún tipo de amenaza al contraataque. Piensen en el último encuentro de Mario Mandzukic en el Santiago Bernabéu y encontrarán una posible comparación.

En cambio, el Arsenal cree tener solucionada esa necesidad en el momento en que instale a Walcott como pieza más adelantada del equipo: el extremo británico es pura electricidad, un activo potente al contragolpe y un jugador hábil, difícil de controlar por parte de centrales lentos, al que surtir también de balones a partir del clásico juego combinativo del Arsenal en tres cuartos de campo. Giroud y Walcott. Walcott y Giroud. Dos opciones muy distintas para un mismo puesto y para una misma necesidad: sellar una cifra respetable de goles.

Wenger, no obstante, ha reclamado a su plantilla una mayor aportación goleadora por parte de los centrocampistas. Los gunners llevan varias temporadas registrando alrededor de 70 goles en la Premier, cifra con la que rara vez se ganan ligas: el Chelsea necesitó 73 (103 la anterior ocasión); pero el Manchester City hizo 102 con Pellegrini y 93 con Mancini; mientras que el Manchester United alcanzó los 86 y los 78 en las últimas conquistas de Sir Alex Ferguson.

Hola, ¿cómo estás? / Foto: Focus Images Ltd
Hola, ¿cómo estás? / Foto: Focus Images Ltd

Imprescindible mejoría táctica y mental

Para mirar al futuro más inmediato, el Arsenal ha de recordar su pasado más cercano, concretamente los motivos por los cuales se precipitaron sus opciones en la última Premier y en la pasada Champions.

En el caso doméstico, el equipo pagó muy caros los puntos que se dejó en el tramo inicial, situación justificada a partir de las distintas lesiones y, sobre todo, el estado en el que volvieron aquellos mundialistas que más lejos llegaron con sus selecciones en Brasil 2014: no hubo pretemporada posible y, cuando quisieron o pudieron coger la forma, el Chelsea ya había labrado una ventaja considerable. Queda excluido este punto -los únicos que regresan más tarde de su periodo vacacional son Alexis Sánchez y David Ospina- como hipotética causa de malos resultados gunners en el curso que comienza próximamente.

El análisis de la eliminación continental a manos del Mónaco sí debe ser motivo de análisis en el seno del Arsenal: la forma que tuvo el equipo de afrontar el encuentro de ida (1-3 para los monesgascos) y esa ausencia del intangible tantas veces mencionado en esto del fútbol: saber competir. Durante algún tiempo, el Arsenal no ha sabido competir, ha carecido de oficio y de experiencia para manejar cierto tipo de partidos. Cambiar eso es vital, diríamos que imprescindible, para poder luchar por la Premier League. No basta con tener las mejores individualidades o el mejor equipo para conquistar este tipo de competiciones. También es necesario un grupo que sepa manejar bien los momentos de mayor presión ambiental. En ese aspecto, al menos los jugadores han podido dar un paso adelante desde hace quince meses. “Vencer la FA Cup al Hull City [mayo de 2014] nos quitó un peso de encima”, admitía Cazorla hace unos meses en ‘Marca’. El equipo ya no convive con la gigantesca losa de los años previos: sentirse responsables de que la sequía de títulos (alcanzó los 10 años) aumentase debido a su incapacidad para ganar nuevos trofeos.

Santi Cazorla: “Necesitábamos aprender a sufrir. Nos faltaba cierta seguridad a la hora de defender un marcador favorable. La conquista de la FA Cup [en 2014] nos valió para quitarnos la presión de ganar. Romper esos 9 años sin títulos nos liberó. El día de la final contra el Hull City sentí esa presión añadida. Vencer nos quitó un peso de encima, vemos las cosas de otra forma.”

La temporada pondrá a prueba la fortaleza mental del grupo y su forma de soportar tanto la presión como los momentos difíciles que se producen a lo largo de nueve meses. En lo que concierne al entrenador, los duelos frente a los teóricos rivales directos volverán a examinar la habilidad de Arsène Wenger para competir contra aquellos escenarios tácticos planteados por Jose Mourinho o Louis van Gaal. No se caracteriza Wenger por estudiar meticulosamente a los rivales, tampoco por adaptar su equipo a las virtudes o defectos del contrario. El técnico alsaciano apuesta por dar continuidad a las líneas maestras de su juego, independientemente de si enfrente está el Chelsea, el Brasil de los 70, el Bournemouth o el Levski Sofia. Que se adapte el rival a mi, no yo a él. Cumple su 20ª campaña como máximo responsable del Arsenal, acumula once años sin proclamarse campeón de Inglaterra y a Arsène Wenger se le presentan por delante dos temporadas vitales para establecer su legado en el Arsenal.

En general, el clima es realmente positivo en el Emirates Stadium a escasas horas de iniciar el curso 2015/16 en Wembley, templo del fútbol británico donde los gunners han celebrado tres títulos en los quince meses anteriores, rompiendo así la sequía de una década sin conquista alguna. Sequía que en el caso de la Premier League sigue vigente y asciende ya a once temporadas.

Posible once tipo del Arsenal:

11 Arsenal

Foto de portada: Focus Images Ltd

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