Como en casa

Georginio Wijnaldum (black and white top) of Newcastle United scoring the opening goal during the Barclays Premier League match at St. James's Park, Newcastle
Picture by Simon Moore/Focus Images Ltd 07807 671782
06/12/2015

Ha sido una jornada espectacular en la Premier League, no por causa de la calidad del fútbol o de la cantidad de goles, sino por la imprevisibilidad de los resultados. La victoria del Newcastle por 2-0 contra el Liverpool fue una conclusión ejemplar del fin de semana.

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En el calendario este choque parecía una victoria garantizada del equipo visitante. El Liverpool llegó a St James’s Park tras sumar cuatro victorias consecutivas, incluyendo palizas del Manchester City y Southampton por 1-4 y 1-6 respectivamente. Por otro lado, el Newcastle había ganado solo una vez en sus últimos cinco encuentros, encajando ocho tantos en los dos más recientes. Pero después de los triunfos del Stoke contra el Manchester City y el Bournemouth ante el Chelsea, y el empate del West Ham en Old Trafford, quizás fue inevitable que el último choque del domingo en la Premier no siguiera el guión esperado.

Sería demasiado simplista considerar la victoria del Newcastle solamente como un producto de la volatilidad del campeonato inglés. Fue un día en que Steve McClaren, un entrenador bajo presión intensa, ignoró la aparente improbabilidad de éxito y se centró en las rutas potenciales a victoria. Debió notar que, a pesar del impacto de Jürgen Klopp, marcar goles en casa continúa siendo un problema para el Liverpool. Contra el Newcastle, jugó fuera de casa, pero eso no le liberó completamente de sus problemas. Simplemente significó que, para aprovechar de la debilidad principal de su rival, McClaren tendría que enfrentarse a uno de las enigmas eternos del fútbol: ¿Por qué es tan diferente jugar en casa y fuera?

Independientemente de la localización, el fútbol es un deporte jugado por dos equipos de once jugadores en un campo con dos porterías. Pero el Liverpool, tan prolífico fuera de casa recientemente, ha marcado más de un gol en Anfield en sólo un partido de esta edición de la Premier. Ha luchado contra equipos con una firme base defensiva y potencia en el contragolpe. El objetivo para el Newcastle fue recrear estas circunstancias en St James’s Park.

Con Moussa Sissoko, Jack Colback, Vurnon Anita y Georgino Wijnaldum en el centro del campo, el Newcastle tenía a los jugadores atletas y el aguante necesario para frustrar los esfuerzos ofensivos de los reds. En el primer tiempo, el equipo visitante, permitido a jugar como en casa, disfrutó del 59% de la posesión. Sin la chispa ofensiva de Philippe Coutinho, de baja con una lesión muscular, el Liverpool no consiguió convertir su dominio del balón en ocasiones claras. Una oportunidad para marcar llegó cuando el Newcastle no logró despejar después de un envío de córner. Christian Benteke reaccionó rápidamente dentro del área pequeña, pero desvió la pelota por encima del larguero.

En los últimos minutos del primer tiempo, el Newcastle empezó a realizar la segunda parte de su plan, amenazando la portería rival en el contragolpe. Wijnaldum pasó a Papiss Cissé para darle la oportunidad de abrir el marcador, pero el senegalés vaciló ante la portería y Martin Škrtel y Dejan Lovren recuperaron sus posiciones. En el segundo tiempo, la ambición creciente de los magpies fue premiada con un toque de suerte. Wijnaldum rompió desde su posición en el mediocampo y consiguió controlar la pelota dentro del área. Su disparo fue desviado por Škrtel, dejando a Simon Mignolet como un mero espectador y al Newcastle, con un gol de valor incalculable en la lucha por la permanencia.

Con la vuelta de algunos futbolistas claves de la plantilla, Klopp tuvo el lujo de mezclar las fichas para intentar cambiar el rumbo del partido. Daniel Sturridge y Adam Lallana son el tipo de suplentes con los que la mayoría de técnicos soñarían. Cuando Lallana encontró a su compatriota solo ante Rob Elliot, pareció que el cambio había salido a las mil maravillas, pero el delantero desperdició la ocasión. Y la frustración del Liverpool continuó en el 79’, cuando a Alberto Moreno le anularon un golazo porque el colegiado señaló fuera de juego, aunque la posición de Paul Dummett claramente habilitaba al lateral español.

En el tiempo de prolongación, con el Liverpool ya buscando el empate y Škrtel jugando como delantero auxiliar, el Newcastle marcó su segundo tanto. Wijnaldum agarró el pase de Sissoko y remató delicadamente para sentenciar el partido. El Liverpool volverá a Merseyside para escudriñar un choque en que el Newcastle le causó el tipo de problemas con los que solo suele toparse en casa.

Wignaldum marcó el 2-0 en el descuento (Foto: Focus Images Ltd)
Wignaldum marcó el 2-0 en el descuento (Foto: Focus Images Ltd)
Foto de portada: Focus Images Ltd

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2 comments

“El Liverpool, tan prolífico fuera de casa recientemente, ha marcado más de un gol en Anfield en sólo un partido de esta edición de la Premier”. Pero fuera de casa se ha exhibido en Copa y Europa League. No me parece un argumento relevante.

En cuanto Philippe Coutinho se recupere y Daniel Sturridge se ponga a tono, la capacidad ofensiva del Liverpool crecerá y se verán más goles.

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