Dos apagones y 98 minutos

Phil Jagielka of Everton is tackled by Cesc Fabregas of Chelsea during the Barclays Premier League match at Stamford Bridge, London
Picture by Alan Stanford/Focus Images Ltd +44 7915 056117
16/01/2016

Seis goles en la segunda mitad, dos tantos en el tiempo de descuento y un partido que se prolongó hasta el minuto 98. Lo de Stamford Bridge dio mucho de sí, polémica incluida. Poco o nada tuvo que ver el ritmo del primer tiempo con el del segundo.

Introducción: el Everton repliega y espera

Es el Everton un equipo que, por sus características, puede manejar cómodamente distintos planteamientos: tiene capacidad para llevar la iniciativa y también para ser un equipo contragolpeador. En Stamford Bridge, los toffees adoptaron una posición de bastante cautela, repliegue y pocos riesgos. A diferencia de otras ocasiones, el Everton tampoco mostró una excesiva intención de presionar arriba, provocando errores del Chelsea en la salida del balón, sino que prefirió esperar, no conceder espacios al conjunto blue y tratar de armar ataques rápidos, a menudo confiando en las acciones individuales que pudiesen realizar Lukaku, Mirallas o Barkley. Las conducciones de balón de Barkley, Mirallas o Besic comenzaron a hacer daño al Chelsea, que perdió confianza en la recta final del primer tiempo al comprobar que sus posesiones no eran efectivas y que el Everton no sufría en exceso, ya que era capaz de combatir el recurso ofensivo más utilizado por el Chelsea: los balones hacia Diego Costa a la espalda de los centrales, situaciones en las que Phil Jagielka cuajó varias acciones de mucho mérito en la primera mitad.

Nudo: dos apagones

La cautela y el escaso vértigo inicial dieron paso a una reanudación diferente, espectacular de cara al aficionado neutral (no tanto para Guus Hiddink y Roberto Martínez), repleta de distracciones defensivas y un par de ‘apagones’ que cambiaron el partido. Durante cinco minutos en los que al Chelsea se le apagaron las luces, el equipo londinense recordó al peor Chelsea de la temporada: al que perdía contra el Bournemouth, el Southampton o el Newcastle de forma inexplicable. La pareja de mediocentros, compuesta por Nemanja Matic y Obi Mikel, transmitía el nerviosismo, la fragilidad y la inseguridad con el balón en los pies de dos jugadores amateurs. El Everton se aprovechó de ello, John Terry introdujo accidentalmente un centro de Leighton Baines en el arco de Thibaut Courtois y su compatriota Mirallas asestó con la zurda un duro golpe que elevaba la ventaja a un 0-2. El aroma comenzaba a parecerse peligrosamente al de anteriores episodios dolorosos del Chelsea esta campaña, cuando se ha especializado en perder más partidos que nunca en la última década. Pero faltaba por hacer acto de presencia el apagón toffee, reflejado por la falta de entendimiento entre Phil Jagielka y Tim Howard en una jugada luchada por Diego Costa como si de una final se tratase. La implicación de Costa y su estado físico en los últimos partidos elevan el peligro ofensivo del Chelsea de manera automática. Un peligro que se duplica cada vez -y eso ocurre esta temporada de vez en cuando- que Cesc Fàbregas influye en el juego con un pase certero, intencionado y vertical. Pocas cosas mejores le pueden ocurrir a Hiddink desde ahora hasta el mes de mayo que recuperar la mejor expresión de la conexión española Fàbregas-Costa.

Desenlace

Siete minutos pueden dar mucho de sí. Y ocho minutos todavía más. Ramiro Funes Mori acercó al Everton al triunfo tras un centro perfecto de Gerard Deulofeu -suplente en Stamford Bridge- y la enésima acción mal defendida por el Chelsea desde que empezó el curso. El desenlace, sin embargo, sería cruel con el Everton: gol de Terry, que se redimió de su tanto en propia puerta, en fuera de juego y con el tiempo cumplido.

Roberto Martínez: “Fue una decisión horrible justo al final, un gol claramente en fuera de juego y concedido fuera del tiempo reglamentario. Es algo blanco o negro, que no está abierto a la interpretación. El juez de línea está en una buena posición y John Terry está claramente en fuera de juego. El nivel del árbitro en este sentido fue diabólico.”

Encajó dos o más goles el Chelsea por 13ª vez en esta Premier (en 22 jornadas), reforzando así en el público la convicción de que la entidad necesitará refuerzos a corto plazo en la línea defensiva y/o en el mediocentro. Volvieron a dar síntomas de mejoría Diego Costa y Fàbregas en distintas fases del encuentro. Y firmó el Everton la actuación seria y competitiva que uno espera de un aspirante a las plazas europeas.

Manager Roberto Martinez of Everton celebrates after his team score to make it 2-3 during the Barclays Premier League match at Stamford Bridge, London Picture by Alan Stanford/Focus Images Ltd +44 7915 056117 16/01/2016
Roberto Martínez celebró el 3-2 en el minuto 91 / Focus Images Ltd
John Terry of Chelsea celebrates after scoring the equaliser to make it 3-3 during the Barclays Premier League match at Stamford Bridge, London Picture by Alan Stanford/Focus Images Ltd +44 7915 056117 16/01/2016
Y John Terry celebró el 3-3 en el 97′ / Focus Images Ltd
Foto de portada: Focus Images Ltd

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1 comments

Se te echaba de menos escribiendo del Chelsea, Sergio, jeje. Muy interesante.

Varias ideas que me vienen a la cabeza:
1. En los últimos partidos surge una importante fuente de optimismo para una afición deprimida: Cesc y Costa están mejorando bastante su nivel. A ver si la lesión de Costa queda en nada. Parece bastante claro que Cesc es más necesario en el mediocentro que en la mediapunta.
2. Los dos serbios cuestan puntos. Uno les tiene cariño… pero es la verdad. Ivanovic no está tan mal como al principio de temporada, pero el Chelsea sigue siendo muy vulnerable por su costado y eso está costando muchos puntos (también es justo apuntar a que el cambio en el rol de Willian hace que el brasileño descuide más la faceta defensiva de lo que acostumbraba). Y con respecto a Matic, el artículo lo describe muy bien: está muy tensionado y resta más que suma.
3. Qué decepción Pedro.

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