El canal de Stoke

2013-12-07 12.25.56

Stoke miente a la primera. En la calle de la estación de tren hay un poste con indicaciones generales. Town centre: 5 minutos. Britannia Stadium: 12 minutos en bicicleta y 30 a pie. Mentira. Esta relación no es nada fiable. La bicicleta no triplica la velocidad de un paseo, por lo menos la quintuplica. Además, a menos que tengas la zancada de Peter Crouch, media hora de paseo no es suficiente para llegar al estadio.

La última vez ya os conté alguna cosa sobre el canal de Stoke, ruta recomendada por la policía local para acercarse tranquilamente al Britannia. Hay algo que se nos escapa. Resulta inquietante que las autoridades que velan por la protección de los ciudadanos recomienden este camino. Si alguna vez quisiera esconderme o tuviera que ocultar las pruebas de algún delito seguramente usaría este canal. Sería el último sitio del mundo en el que mirarían, porque de verdad, nadie quiere mirar ahí. Es una vía sin huida, muerta, envuelta en fábricas y vegetación descuidada. El ruido de los coches que circulan por la autopista invalida cualquier grito de ayuda. Miles de hojas inmóviles decoran un canal congelado, al que nadie hace caso, sin vida. Nadar tampoco es una opción de fuga. Está helado de verdad. No hay escapatoria. Cada paso al frente es un motivo más para coger un taxi la próxima vez. Pero aunque lo desprecie e intente evitarlo, el canal esta ahí.

Minuto 15. El canal parece inacabable.
Minuto 15. El canal parece inacabable.

Durante las últimas temporadas el Stoke City ha tenido bastante que ver con este canal. Su fútbol era feo e incómodo, como el canal, peligroso y oscuro, como el canal, despreciado por una mayoría. Pero ciertamente era un Stoke eficaz, como el canal, que al final cumple su cometido de conducirte al estadio. Mark Hugues está intentado cambiar todo esto. Olvidar al viejo Stoke pese a su efectividad. Convertirlo en otra cosa, que será más o menos útil que la anterior, quién sabe, pero ofrecerá otra imagen. No de golpe porque es imposible pero sí pasito a pasito.

“Estamos haciendo cosas un poco diferentes. Y se necesita tiempo para entender lo que estamos tratando de hacer. Pero hoy la afición ha estado siempre de nuestro lado. Necesitamos victorias que nos den credibilidad, porque estamos cambiando cosas”. Mark Hugues

Durante la primera mitad del sábado el Stoke fue un desastre. Un equipo manejado al ritmo de los tres mediapuntas del Chelsea, especialmente Eden Hazard, muy lúcido con el balón. Los de José Mourinho pudieron haberse ido al descanso con dos o tres goles de ventaja. Pero resulta que el canal tenía vida.

Las dos únicas personas que me crucé durante las tres millas hacia el Britannia fueron un padre y un hijo que, ante la mirada de la madre sentada en el único banco del recorrido, intentaban pescar algo. ¡Pescar! ¡En este canal! ¡Imposible que hubiera peces! Tenían un cubo blanco de dimensiones considerables situado entre uno y otro. No me creo que esperaran llenarlo. Querían invalidar mi teoría de que en ese canal no había vida. Vaya, querían pescar, pero una cosa llevaba a la otra. Cuando pasé el cubo estaba vacío y pensé, normal, aquí ni hay peces ni hay nada.

Minuto 32. A partir de aquí ya no se puede pescar.
Minuto 32. A partir de aquí ya no se puede pescar.

Estaba equivocado. Un poquito de suerte, un balón que le cae del cielo a Peter Crouch y el cambio se convierte en realidad. El Stoke fue un equipo distinto durante la segunda mitad. Algo cercano a lo que Hugues quiere que sea. Había peces y habían mordido en anzuelo de Hugues. Muniesa y Arnautovic fabricaron una jugada al primer toque en el costado izquierdo, tres paredes, y el catalán acabó disparando mordido. Nzonzi, que tiene calidad para cualquier cosa, se dejó de levantar balones y los bajó al suelo. Ireland besó el poste en el segundo gol. Shawcross no colgó ningún balón más a la cabeza de Crouch desde la defensa. Y Assaidi, cedido por el Liverpool, marcó uno de los goles de la temporada. Con los valores del pasado, esfuerzo, trabajo y pasión, pero con destellos de un fútbol distinto, más elaborado, con cierto criterio, el Stoke venció al Chelsea por 3 goles a 2. Y no volví por el canal porque era de noche y aún da más miedo.

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4 comments

@AndrWeg

Mejor ahora que hace un par de semanas. Ha aprovechado las lesiones de Huth y Pieters para meterse en el equipo y creo que está cumpliendo. Hugues deberíamantenerlo. Veremos que pasa cuando esten otra vez todos disponibles

Llamadme raro, pero echo de menos a ese Stoke con casi todos sus jugadores rondando el 1’90, jugando partidos con la bola más tiempo en el aire que en el césped, en un estadio cuyo nombre, Britannia, evoca una identidad en cierto modo romántica. Ese equipo tenía una estética propia, quizá no la más bella, pero a mí me gustaba. Todo equipo que pasaba por el Britannia se veía obligado a reformular su 11 de gala por las características propias que hacían especial al Stoke City. Pero sí… hay que reconocer que, pese a todo lo que acabo de decir, el equipo que hoy entrena Hughes juega al modo moderno, más vistoso. Por cierto, un artículo muy bien escrito, mi enhorabuena (es algo que hoy día no se ve demasiado).

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