El carácter de Sherwood

Tottenham Hotspur v EvertonBarclays Premier League

Dos mil peniques por una falta a favor. Tres mil. Cuatro mil. Tim Sherwood actúa en el área técnica como un adolescente malhumorado al que acaban de poner al cargo de un equipo de alevines. No quiere perder ni un saque de banda y no puede contener sus emociones. Salta, grita, hace el gesto de rematar con la cabeza cuando el balón sobrevuela la cabeza de Adebayor, se irrita por una decisión del juez de línea -imposible de determinar desde su posición-, regaña a sus pupilos cuando pierden un balón, mira a sus asistentes, pone mala cara y tras una pérdida en el centro del campo, pierde la cabeza y practica su derechazo contra los botellines de agua. Estos resbalan rápidamente hasta los pies de Roberto Martínez.

Tottenham Hotspur v EvertonBarclays Premier League

Roberto baja la mirada hacia las botellas. Las ignora. Miembros del staff del Tottenham buscan con la mirada alguna señal de complicidad, algo que les invite a levantarse y recoger el desperdicio provocado por su entrenador. Pasan diez segundos. Veinte. Un minuto. El juego continúa pero los espectadores que ocupan la zona detrás de los banquillos quedan fascinados por la escena de Sherwood, que resta inmóvil, probablemente disimulando que tiene un interés especial en la jugada y así no afrontar su última salida de tono. Al minuto y medio Martínez decide que eso de tener un par de botellines en su zona técnica le incomoda. Suavemente, con la suela el pie, los desplaza de nuevo hacia Sherwood. Solo entonces el entrenador del Tottenham vuelve del trance y pide disculpas. Pero no los recoge. Quedan ahí, tumbados.

‘Siento que vengo aquí y siempre digo lo mismo. Empezamos lentos otra vez”. Tim Sherwood

La press box de White Hart Lane está situada en la primera gradería, apenas a diez metros de los protagonistas. Desde esta posición resulta muy complicado intuir el juego porque no se perciben bien los espacios y lo que pasa al otro lado de la cancha es casi imperceptible. Sin embargo, tan cerca, tan metido dentro del partido, se pueden observar otras cosas. Por ejemplo la rapidez extrema del juego. Un gol cantado que falla Edin Dzeko y que visto por televisión piensas, ah, madre mía, eso lo mete mi abuela, visto desde el césped se convierte en uf, qué poco tiempo ha tenido, él debería anotar fácil pero yo no hubiera llegado ni al control. De tan cerca sientes que tú también estás jugando, que puedes recibir el balón en cualquier momento, que eres parte de uno de los dos equipos. Incluso tienes muchas más ganas de lamentarte y comportarte como Sherwood y pegarle un grito al primero que pase cuando alguien falla una ocasión. Probablemente esa sensación fuera la que invadió a un compañero que tenía al lado. Mirallas agarra la pelota, se va de uno, continúa, atención que se planta en tres cuartos, tiene pase fácil a su derecha, tiene pase, tiene pase, tiene pase, no, no, sigue él, puede chutar, cuidado Mirallas, venga Mirallas, chuta… ¡PAM! El balón se ha ido fuera y el aparato de retransmisión de BBC Radio Merseyside ha sido golpeado con violencia contra la mesa. Estropeado. Durante los siguientes quince minutos no hubo radio. El periodista intentaba arreglarlo, pero no tenía buena pinta. Con la ayuda de un trabajador del Tottenham, que le suministró otro cable azul, pudieron al fin continuar su trabajo. Gracias Mirallas.

‘A veces en el fútbol es mejor tener suerte que jugar bien. Hoy hemos interpretado el rol de jugar bien, no el afortunado”. Roberto Martínez

Los días de partido Sherwood viste chándal y unas deportivas con muelles que acentúan sus saltos. Entra a menudo dentro del rectángulo de juego. Asumió el cargo hace dos meses cuando el Tottenham prescindió de Villas-Boas. Pasó de miembro del staff a primer entrenador pero su comportamiento en el banquillo continúa siendo el mismo que tenía anteriormente, cuando podía exaltarse sin impunidad. Su mayor acierto en lo que lleva al cargo es la apuesta por Emanuel Adebayor en la punta de ataque en detrimento de Roberto Soldado. Adebayor le dio los tres puntos contra el Everton con solamente una ocasión. No juega especialmente bien el Tottenham, pero sí es más intenso que antes. Compite mejor, pelea cada balón y desprende el ansia de ganar de su técnico, que está ante la oportunidad de su vida. Con pocas cosas y sencillas, Sherwood ha mejorado al Tottenham. A corto plazo y a base de gritos les puede valer para luchar por plaza de Champions League.

Fotografía de portada: Football Focus Ltd

Artículo relacionado: Tim Sherwood y su 4-4-2

Artículo relacionado: Adebayor, una apuesta cortoplacista

A Pol Gustems también le puedes leer en Diarios de Fútbol.

Related posts

2 comments

Deja un comentario

*