El inicio de un proyecto y de un estilo

Un año exacto es lo que ha transcurrido entre el título de Premier conquistado por el Manchester City en 2012 y la destitución de Roberto Mancini. Ambas situaciones se han producido un 13 de mayo y durante estos 365 días el Manchester City contrató a Ferrán Soriano, director ejecutivo, mientras que Txiki Begiristain sustituyó a Brian Marwood como director deportivo. Se colocaban así las primeras piedras del nuevo proyecto del City, un proyecto cuya única aspiración no es ganar sino también implantar un estilo muy reconocible en el equipo, en las categorías inferiores y en la estructura del club. El despido del técnico que hizo campeón al Man City no es un capricho ni una decisión tomada en base a los últimos resultados.

Cierto es que “el Manchester City no ha cumplido esta temporada ninguno de los objetivos marcados”, como explicaba ayer el comunicado oficial del club. Pero la postura de Txiki y Soriano respecto al italiano era firme desde hace tiempo, si bien faltaba la aprobación de Khaldoon Al Murabak, presidente de la entidad, y del propietario Sheikh Mansour bin Zayed Al Nahyan, escépticos acerca del despido de Mancini hasta hace poco. Los acontecimientos se precipitaron en las horas posteriores a caer en Wembley ante el Wigan Athletic.

Más de una vez hemos escuchado quejarse a Mancini durante los últimos meses de que los fichajes veraniegos no alcanzaban el nivel deseado y que esto había dificultado la pelea por el título con el Manchester United. Eden Hazard, Robin van Persie y Javi Martínez eran tres de sus deseos. Quienes aterrizaron en Manchester, sin embargo, fueron Maicon, Scott Sinclair, Javi García, Jack Rodwell y Matija Nastasic. Solo una de estas cinco contrataciones -el central serbio- ha cumplido las expectativas. Las quejas del entrenador italiano se escucharon también minutos después de sucumbir en la FA Cup. Esta vez su enfado se dirigió directamente al club por no haber frenado las especulaciones surgidas en torno al banquillo del Manchester City poco antes de disputar la final. También durante el presente curso la plantilla fue objeto de los reproches de su técnico y viceversa. Algunos futbolistas como Micah Richards cuestionaron públicamente a Mancini, mientras que este no dudó en criticar a Joe Hart, Joleon Lescott o Samir Nasri.

Y uno acaba encontrando importantes similitudes entre la destitución de Roberto Di Matteo el pasado mes de noviembre en el Chelsea y la de Mancini en el Etihad. No se prescinde de ellos porque sus equipos practiquen un fútbol más o menos feo, ni por ganar más o menos partidos. Ambos habían perdido absolutamente la sintonía con sus respectivos jefes: en un caso con Roman Abramovich y en el otro con el tándem Txiki-Soriano. La confianza en que se podía desarrollar un proyecto exitoso con Di Matteo o Mancini era nula, ya que ninguno de los dos Robertos, ninguno de los dos italianos eran lo que Abramovich, Begiristain y Ferrán buscaban.

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2 comments

Mancini era muy indeciso con sus alineaciones, un día con 2 delanteros, otro con 1, otro día con línea de 3. Luego los cambios que hacía en momentos decisivos eran para reírse, sacar a Aguero por Kolarov o Barry (no recuerdo bien), y muchos más.

Su propuesta era bastante pobre para el que yo considero, la mejor plantilla de la premier: Hart, Kompany, Clichy, Yaya, Silva, Nasry, Aguero, Tevez, Dzeko.

Aparte, se veía que tenía problemas para comunicarse en otro idioma, (como lo dijo Nasri). Uno no le puede decir ud a un jugador suyo que desearía golpearle la cara por favor…

Fue la mejor decisión.

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