El Liverpool busca una identidad

Liverpool Gerrard Focus

Tras cuatro temporadas alejado y apartado de la máxima competición continental, la participación del Liverpool en esta edición de la Champions League no pudo ser más breve: eliminado en el primer asalto. Esto deja al conjunto de Anfield con cuatro frentes abiertos actualmente -Europa League, FA Cup, Capital One Cup y Premier-, pero con una prioridad por encima del resto: la liga. Una liga en la que, eso sí, no está muy claro qué objetivos se marca el club, ya que en el corto espacio de tres meses el Liverpool pasó de ser un “legítimo aspirante al título”, según Brendan Rodgers, a un equipo cuyo “objetivo siempre ha sido y es hacer top-4”, siempre según su entrenador.

La primera frase la encontramos en un mes de agosto en el que con el inicio de la temporada y el entusiasmo generado por las nuevas y costosas incorporaciones el Liverpool soñaba con pelear por segunda vez consecutiva por el título liguero. “La gente estará pendiente del Chelsea y del Manchester City, pero el Liverpool es un legítimo aspirante al título”, valoraba Rodgers. En cambio, ya en el mes de noviembre, el técnico norirlandés dibujaba un escenario algo diferente: “Después de los cambios que hemos hecho este verano, el objetivo siempre ha sido y es hacer top-4”.

Hay equipos que atraviesan un bache de resultados por culpa de una plaga de lesiones, por culpa de un bajísimo nivel defensivo, por culpa de la falta de gol o motivos similares. En el caso del Liverpool es evidente que se juntan una serie de factores: la marcha de Suárez, las lesiones de Sturridge (no juega desde el 31 de agosto), el bajón de Gerrard, la nula mejoría defensiva, el rendimiento de los fichajes, etc. Pero hay algo más. Hay una percepción de falta de rumbo ahora mismo en el barco que capitanea Brendan Rodgers. La sensación, al menos en mi caso, de que el Liverpool ni sabe a lo que juega, ni sabe a lo que quiere jugar. Y eso es un problema grande cuando quieres ser competitivo y pelear teóricamente con los grandes de la Premier -o actúas en la Champions-.

El Liverpool del curso pasado, independientemente de que tuviese al MVP de la Premier League 2013/14 en la figura de Luis Suárez, tenía una hoja de ruta muy bien definida, bien trabajada y unos matices en la forma de jugar totalmente reconocibles. Que se lo digan al Arsenal con aquellos 20 minutos iniciales de calvario que pasó en Anfield. Que se lo digan al Manchester United cuando encajó 3 goles en Old Trafford. O que se lo digan al Manchester City con aquella primera parte que pasó en el ‘Boxing Day’ de 2013. Era un Liverpool eléctrico, vertiginoso, pleno de energía y carácter: una mezcla fantástica entre el liderazgo del capitán Steven Gerrard, la chispa del adolescente Raheem Sterling, el instinto goleador de Sturridge, el ímpetu de Suárez o la clase de Coutinho. Elementos que formaban un Liverpool temible en la liga inglesa, un Liverpool divertido a ojos del espectador y un Liverpool reconocible. Todo lo contrario que esta temporada.

Brendan Rodgers: “Es más que un partido de fútbol [Man United-Liverpool]. Estás representando a una ciudad y a un conjunto de aficionados. Para nosotros se trata de mejorar nuestro nivel de rendimiento. Mis equipos siempre han mostrado que se hacen mejores a lo largo de la temporada.”

Los reds visitan Old Trafford este domingo con una necesidad imperiosa: la de sumar puntos y especialmente la de cambiar la imagen ofrecida en estos últimos meses. También busca una identidad y una continuidad en cuanto a su propuesta de fútbol. El Liverpool ha encadenado ahora unos cuantos partidos en los que la tónica habitual ha sido la del ‘fútbol control’: mucha presencia de centrocampistas (alineaciones incluso con Lucas Leiva, Jordan Henderson, Joe Allen y Steven Gerrard juntos), un juego lento y pausado, seguramente para frenar la sangría defensiva en la que se había convertido el equipo en semanas anteriores. Rodgers entiende que no puede exponer demasiado a la línea de zagueros, que no puede jugar con esa línea demasiado adelantada y apuesta por tener un mayor control en la medular. A mayor control, menos margen para la imprevisibilidad y la libertad de futbolistas imaginativos y creativos en tres cuartos de campo como Coutinho, Lallana, Sterling o Markovic. La clásica teoría de la manta corta.

Crystal Palace v Liverpool Barclays Premier League

Brendan Rodgers tiene contrato con el Liverpool hasta 2018 (Foto: Focus Images Ltd)
Foto de portada: Focus Images Ltd

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