El mejor Manchester United

Manchester United Rooney Focus

Hace no demasiado tiempo el Manchester United jugaba así cuatro veces de cada cinco. Ahora lo hace en una de cada diez, si hay suerte. En las demás ocasiones, que son mayoría, se habla todo el rato sobre el trescincodos, el vanpersieconfalcao y el dimaríacuestamucho sin encontrar una solución clara sobre cuál es la raíz del problema. Quizás la respuesta a todo no es Carrick, porque si fuese tan simple se habría encontrado mucho antes, pero sí que sirve como pista. Había que dejarlo solo: dejarlo solo de mediocentro y acompañarlo sin asfixiarlo, como a una madre con dos niños en el parque: que jueguen cerca y hagan amigos pero que no molesten. Una vez Carrick marcó su territorio -gol y asistencia-, en media hora cayó el Tottenham (3-0). A su lado derecho, no demasiado lejos, Ander, de pase fácil, cariñoso con el balón y ayudante sin él; a su lado izquierdo, más arriba, Fellaini, destinatario de cualquier apuro con la pelota en los pies. Fue tan abrumadora la superioridad que Pochettino hizo su primera sustitución en el minuto 31: fuera Townsend y dentro Dembélé para taponar más al centrocampista inglés, aunque para entonces ya no quedaban puntos por repartir, y eso que jugó Smalling de titular, aunque no mal, pero saliendo con el balón controlado es un potro desbocado, una suerte de ‘Spirit’ en ser humano. Una primera mitad pletórica, la mejor del Manchester United en la temporada, mostró el camino a seguir.

Wayne Rooney: “Los 45 minutos de la primera parte fueron probablemente los mejores de toda la temporada”.

Manchester United Carrick FocusMichael Carrick, la llave del Manchester United (Foto: Focus Images Ltd)

Coincidió la exhibición red devil con la ausencia del sancionado Di María, casualidad, y Van Gaal puso a Juan Mata de extremo diestro, muy cerca de Ander: no lo suele poner mucho últimamente pero Old Trafford lo adora, y con ímpetu se lo demostraron cuando fue sustituido no con una sino con dos ovaciones. La primera, al ir al banquillo; la segunda, instantes después y aún más fuerte, al retirarse a vestuarios. No pudo parar el Tottenham el vendaval de los locales. A comienzos de temporada ya cayeron contra el Manchester City en el Etihad (4-1) y hace unas semanas hicieron lo propio contra el Liverpool en Anfield (3-2). A cambio, ganaron al Chelsea (5-3) y al Arsenal (2-1), pero no se intuye con claridad la contundencia que deben mostrar ante sus rivales directos: sólo han dejado su portería a cero en 3 de los últimos 22 partidos, apenas han sumado 1 punto a domicilio contra el top-5 y a Harry Kane, aunque les gustaría, no lo pueden clonar en la posición de central. Les falta un puntito, no literalmente.

El Tottenham ha encajado 42 goles en la Premier League, que son 2 menos que el Leicester, colista, y 21 más que el Southampton, con los que comparten puntos.

Y luego está Rooney. Jugar de delantero en solitario le ha devuelto a la adolescencia, o como mínimo al pasado: participa menos en la creación porque otros lo hacen por él, da apoyos en las bandas y sigue teniendo la chispa goleadora de (casi) siempre. Su gol, el tercero de la tarde, se originó gracias a un error de Bentaleb, pero aún quedaba mucho por hacer. Rooney, antes de coger el balón, se vistió de su yo de 23 años, arrancó como un tren, giró a Vertonghen y definió con sencillez, pura potencia en carrera, para confirmar que aunque fallen los demás delanteros, si el Manchester United depende de un único disparo, lo mejor es que en tal caso lo chute Wayne.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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