El suplente frustrado

David Fairclough Liverpool

Hace unos meses a Solskjaer le preguntaron que cuál era su secreto para saber rendir tan bien cada vez que entraba desde el banquillo del Manchester United, siempre acostumbrado a ser suplente con Ferguson. “Cuando entro en el campo tengo la ventaja de haber visto lo que estaba pasando. En media hora tengo que trabajar como si fueran noventa minutos“, dijo. De alguna manera, el ya retirado delantero noruego -que tuvo su gran noche en la final de la Champions League de 1999 contra el Bayern Munich, cuando marcó el tanto que culminaba la remontada en el descuento- reavivó el concepto super sub, esa figura casi extinguida en los equipos de fútbol de la actualidad cuyo principal objetivo en los partidos era entrar en el segundo tiempo, revolucionarlo y marcar goles decisivos.

Antes de que el Liverpool dejase de ganar se pasó más de una década levantando títulos sin parar. Los años ’70 sirvieron de trampolín para unos ’80 llenos de esplendor. Shankly ya había dejado el club en manos de Paisley tras haber levantado una liga y una UEFA en 1973 y una FA Cup en 1974 (su último título como entrenador) y el proyecto de los reds estaba listo para tocar el cielo: puntales del equipo como Clemence, Tommy Smith, Hughes, Callaghan, McDermott o Heighwey en una edad de madurez perfecta para compenetrarse con la estrella del momento, un Kevin Keegan que ya empezaba a opositar al Balón de Oro que años después se llevaría en dos ocasiones. Su entendimiento en la dupla ofensiva con Toshack -uno bajito, Keegan, y otro alto, Toshack- causó terror en los rivales y se les empezó a comparar con Batman y Robin. “Telepatía, en Anfield decían que teníamos telepatía“, decía el galés. En el año 1975 el Derby County de Dave Mackay les ganó la liga y los echó de la FA Cup.

Pero a la temporada siguiente se dio una pelea a muchas bandas: Manchester United, QPR, Derby County y Liverpool. A falta de seis jornadas los de Anfield eran 4º y recibían al Everton un sábado por la mañana a las 11am. Los últimos cuatro enfrentamientos entre ambos habían terminado por 0-0 y éste pintaba de la misma forma hasta que en el minuto 88 pasó esto.

Fairclough, de solo 19 años y salido de la cantera, marcó uno de los goles de su vida. Había entrado unos minutos antes sustituyendo a Toshack y había marcado en los dos partidos anteriores, dos victorias. Ese triunfo por 1-0 le dio al Liverpool el liderato, una posición que mantuvieron durante los siguientes cinco encuentros para superar al QPR de Terry Venables en la liga por un único punto de diferencia. David Fairclough, delantero centro, era la dinamita que metía Bob Paisley cada vez que necesitaba ganar un partido. La temporada de 1976 terminó con la consecución no solo de la liga sino de la UEFA al vencer al Brujas.

“En la habitación de leyendas de Anfield verás muchas fotos y siempre tendré el número 12 en mi espalda. Eso, realmente, lo dice todo”, Fairclough.

“Es nuestro arma secreta. A veces juega los 90 minutos de un partido y no hace nada. Pero luego, entra como suplente y marca el mejor gol de todos. Va a ser un gran jugador, estoy seguro”, Emlyn Hughes.

David Fairclough LiverpoolDavid Fairclough con la camiseta del Liverpool (Foto: visitnordkapp)

Un año después se dio el salto definitivo: había que ir a por la Copa de Europa. Los cuartos de final de 1977 contra el St Etienne están grabados en la memoria del Liverpool como una de las noches más mágicas que jamás se hayan vivido en Anfield. En la ida en Francia, un gol de Bathenay decantó el encuentro, por lo que los reds tenían que remontar un 1-0 en contra. En la vuelta en Anfield, Keegan hizo el primero en el minuto 2 con un disparo desde el lateral del área. Empezaba bien el partido. Sin embargo, justo después del descanso, un fantástico disparo de Bathenay, otra vez él, supuso el 1-1, lo que obligaba al Liverpool a marcar otros dos goles si quería pasar a semifinales. En el 59′, Ray Kennedy enganchó un rechace en el área que había forzado Toshack y marcó el 2-1. Pero faltaba uno, así que Paisley metió a su hombre prodigio, David Fairclough, en el 74′. El pelirrojo recibió un balón largo, cuerpeó contra un defensa, se llevó el esférico y definió ante el meta frente a The Kop. Minuto 84.

El resultado ya no se iba a mover. Liverpool 3-1 St Etienne. Clasificados.

“Fue un sentimiento increíble. Recuerdo a Kevin Keegan saltando sobre mí y diciendo: ¡Super sub, lo has vuelto a hacer!”, Fairclough.

Sin embargo, los dos partidos más importantes de la temporada estaban por llegar. Primero, la final de la FA Cup contra el Manchester United en Wembley, que terminaron perdiendo por 2-1 ante los de Docherty. Después, cuatro días más tarde, la final de la Copa de Europa, a la que el Liverpool había llegado tras eliminar en semifinales al Zurich por un 6-1 en el global. El Liverpool ganó su primer cetro europeo en Roma al vencer por 3-1 al Monchengladbach, goles de McDermott, Tommy Smith y Phil Neal. David Fairclough no jugó ni un minuto en ninguna de las finales, a pesar de que su aportación había sido decisiva para llegar a ellas.

“Fue una gran decepción. Había jugado las semifinales de la FA Cup contra el Everton, fui titular en ambos partidos y celebré muchísimo el pase a la final. Bob Paisley me dijo que iba a jugar en la final. Pero nunca ocurrió. ‘Jugarás la semana que viene en Roma, te necesito en Roma’. Pero luego en la final de Roma fui suplente”, Fairclough.

La marcha de Keegan tras ganar la Copa de Europa al Hamburgo, con el que conseguiría sus dos Balones de Oro seguidos antes de volver a Inglaterra, supuso que el Liverpool buscase su recambio de forma inmediata: Kenny Dalglish. En esa temporada 1977-78, por fin Fairclough consiguió un hueco en el once titular, marcando 10 goles en liga y 15 en todas las competiciones con tan solo 21 años. El Liverpool quedó 2º en liga pero ganó la Supercopa al Hamburgo (de Keegan) y volvió a levantar la Copa de Europa al ganar 1-0 al Brujas con un solitario gol de Dalglish. A pesar de su buen rendimiento, Fairclough aún no se había asentado. Al comienzo de la siguiente campaña Paisley realizó una modificación táctica y era Heighway, que anteriormente jugaba en banda, quien iba a ocupar el puesto de delantero.

Liverpool Ian Rush FocusLa espectacular explosión de Ian Rush dejó a Fairclough sin opciones (Foto: Focus Images Ltd)

Las apariciones de Fairclough con el primer equipo disminuyeron, incluso jugó algún partido con el equipo reserva. Más tarde, la tremenda irrupción goleadora de Ian Rush lo dejó sin casi minutos. En 1982, con apenas 25 años, terminó saliendo del Liverpool con rumbo primero a América y luego a Suiza, para terminar volviendo a Inglaterra tras un paso por Bélgica. Se retiró en el Wigan en 1991 cuando tenía 34 años. Sus registros goleadores y su sello identificativo de super sub se quedaron grabados para siempre en Anfield: marcó 18 goles en las 62 veces que entró desde el banquillo para un total de 55 tantos en 154 encuentros.

“Definitivamente, no ayudó a mi carrera el hecho de que saliera desde el banquillo y marcase tan a menudo. Desde 1977 dejé claro que quería irme independientemente del éxito que estábamos teniendo en el Liverpool en ese momento”, Fairclough.

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8 comments

Leyendo este artículo se me vienen a la cabeza grandes jugadores numero 12. Por ejemplo Hernán Solari en el Real Madrid. O si no jugador numero 12 grandes suplentes. Tambien Larsson en su epoca del Barcelona. También lo fue en algún momento de su carrera en Valencia Adran Illie.

Michael Owen tuvo una racha brutal de goles por partidos saliendo como suplente durante el año que estuvo en el Real Madrid. Guti es otro jugador que casi nunca se asentó como titular en el 11 pero que salía a desatascar partidos que se complicaban, aunque con resultados muy iregulares.

Extrapolando a otro deporte más discotinuo; el gran Papaloukas comenzaba los partidos de basket desde el banquillo porque decía algo así cómo que leía el partido, y después cuando salía lo rompía. Eso sí, no empezaba el partido pero acaba jugando muchísimo.

Un buen ejemplo pueden ser Cazorla, Cesc y Güiza en la Eurocopa 2008, piezas clave para lograr el título. Además de Xabi Alonso cuando había que echar el cerrojo al resultado.

Juan Sabas también tenía el san benito de jugador revulsivo, si que es algo que se está perdiendo en los últimos años.
Otro que me viene a la memoria Paco Llorente que nunca se llegó a asentar como titular

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