Gnabry se presenta

Serge Gnabry celebra en Swansea su primer gol en la Premier (Foto: Focus Images Ltd.).

Serge Gnabry es el mayor talento de la cantera del Arsenal desde que emergió la figura de Jack Wilshere en el primer equipo. Su superioridad en categorías inferiores era aplastante y los técnicos que trataron de potenciar sus virtudes en los últimos años afirmaban sin rubor que el club londinense no había desarrollado un atacante con tanto talento desde hacía décadas. Serge se parece físicamente a Oxlade: ancho, no muy alto, musculado, con capacidad para golpear con ambas piernas y muy vertical en el último tercio de campo. Es un futbolista que se lleva mejor con la pelota que el centrocampista inglés: le gusta tenerla cerca, la cuida bien y generalmente no busca romper sin balón. No se atropella. Apoya al lateral, es riguroso tácticamente y se siente cómodo cuando deja la banda y participa en el juego en posiciones más interiores. Si con Oxlade se puede tirar un parecido, con Walcott es imposible. El día y la noche.

Las lesiones de los dos internacionales ingleses y la inolvidable salida de Gervinho con destino a Roma lo han situado en el primer plano y, hoy, en su tercer partido a las órdenes de Wenger en tanto sólo siete días, ha mostrado todos sus credenciales.

 

Serge Gnabry celebra en Swansea su primer gol en la Premier (Foto: Focus Images Ltd.).
Serge Gnabry celebra en Swansea su primer gol en la Premier (Foto: Focus Images Ltd.).

Enfrente un Swansea algo temeroso, muy rígido con su 4-5-1 dejando a Michu como única referencia arriba y tratando de llevar la manija a través de Shelvey y De Guzmán, siempre protegidos por Cañas. Las bajas de Rangel, Pablo Hernández y Ashley Williams lastraron el once de Laudrup, pero cuesta entender, analizando la trayectoria del Arsenal, que el técnico danés no haya apostado por Bony de inicio. Es ese perfil (el de los Drogba, Benteke, Bony…) el que hace más daño a los gunners: delanteros potentes, que sepan aguantar la pelota de espaldas y que se giren dando continuidad a la jugada aprovechando las llegadas desde segunda línea. Michu, muy sólo, no llegó a agobiar a la pareja Koscielny – Mertesacker porque Shelvey y De Guzmán rara vez ocupaban el área. Wilfried entró en el minuto sesenta y uno y ahí comenzaron los problemas para los visitantes.

Por suerte para el Arsenal, el encuentro había quedado casi sentenciado al comienzo de la segunda mitad. Si de la primera parte resulta casi imposible rescatar algo positivo, más allá de la paciencia del espectador ante un espectáculo tan monótono y lineal, sin ocasiones de gol ni tiros entre los tres palos; en la segunda sí hubo ritmo y emoción. Los dos equipos se fueron desabrochando el cinturón muy poco a poco y en una jugada rápida, en la inmediaciones del área, Ramsey combinó con Gnabry para que éste batiese a Vorm con un disparo seco a la cepa del poste derecho. Y casi sin respirar, en una contra rápida bien gestionada por el centro del campo amarillo, Ramsey puso el 0-2 en el marcador para alegría de Arsène y sus compañeros, que siguen preguntándose dónde había guardado tanto gol durante estos últimos años.

Bony agitó la última media hora y Szczesny, cada vez más sobrio, tuvo que descolgar media docena de balones por alto antes y después del gol de Ben Davies, tras una buena pared con el punta ex del Vitesse.

Poca brillantez en un tarde de fútbol fantástica para el Arsenal: top of the league, octavo gol de Ramsey en ocho partidos y Gnabry. Sí, ya ha llegado Gnabry.

 

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