¿Por qué ha empeorado el Leicester?

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No es común que un campeón de la Premier League reciba un 5-0 en la fase de grupos de la Champions -es verdad que condicionado por su alineación- tan solo unos meses después de ganar el campeonato doméstico. No es común que un campeón de la Premier League esté a un punto de la zona de descenso cuando está casi cumplido el segundo tercio del curso. Tampoco es común que un equipo con tantos problemas y resultados tan pobres forme parte de los octavos de final de la Champions League. Beneficiado por la participación en un grupo asequible junto al Brujas, al Copenhague y al Oporto, los ‘foxes’ no sufrieron para alcanzar esta ronda en la que espera el Sevilla. No obstante, en la grada del King Power Stadium posiblemente se respire mayor preocupación por la amenaza del descenso que felicidad por el duelo que se va a vivir ante el conjunto de Jorge Sampaoli. La pregunta que se hacen allí desde hace meses era sencilla: ¿sufriremos para seguir en la Premier? Ahora ya se han mentalizado de que el Leicester, salvo mejoría extraordinaria, llegará hasta el mes de mayo inmerso en la lucha por la permanencia. La duda es si el infierno del descenso acabará quemando. Varias causas explican la regresión deportiva del vigente campeón inglés.

Vardy y Mahrez no son los mismos

Para ganar partidos se necesitan goles y jugadores desequilibrantes en ataque. El Leicester los tuvo en el año del milagro: Jamie Vardy y Riyad Mahrez. Cualquier parecido entre su rendimiento la temporada pasada y en el presente curso es mera coincidencia. Porque Mahrez no es el mismo y, sobre todo, Vardy no es el mismo; si bien el argelino ha estado algo mejor que el inglés, especialmente en la fase de grupos de la Champions.

Jamie Vardy en la 2016/17: 6 goles en 31 partidos (estuvo 16 sin marcar).

Jamie Vardy en la 2015/16: 24 goles en 38 partidos (11 jornadas seguidas marcando).

El caso de Vardy es el de un delantero que acaba de cumplir 30 años y cuya única campaña a ese nivel goleador en el fútbol profesional fue la anterior. Solo una vez había superado la media docena de goles en una temporada en el fútbol profesional: firmó 16 tantos en segunda división en la 2013/14.

Riyad Mahrez en la 2016/17: 7 goles y 4 asistencias en 31 partidos (lleva 10 partidos sin marcar o asistir).

Riyad Mahrez en la 2015/16: 18 goles y 10 asistencias en 39 partidos.

Las prestaciones de Vardy y Mahrez no son algo coyuntural dentro de este Leicester. Tienen que ver con el rendimiento general del equipo en ataque: muy discreto. El último gol de los ‘foxes’ en la liga inglesa se remonta al año pasado, concretamente al 31 de diciembre. Mahrez es el máximo goleador de un conjunto en el que Slimani ha anotado 6 veces, Okazaki lo ha hecho en 5 ocasiones y Musa en 4.

Para introducir el balón en la portería rival es imprescindible generar ocasiones y a los de Ranieri les cuesta hacerlo. Promedia 3,2 tiros a puerta por partido en la Premier -solo el Middlesbrough y el Sunderland son peores en esa faceta-. Por cierto, el Leicester solo ha hecho un gol de contragolpe (algo que dominaba cuando fue campeón) en esta Premier.

Riyad Mahrez of Leicester City during the UEFA Champions League match at the King Power Stadium, Leicester Picture by Andy Kearns/Focus Images Ltd 0781 864 4264 22/11/2016
Riyad Mahrez acaba de volver de la Copa África / Foto: Focus Images Ltd

Desgaste físico y mental

Esto lo explicó de forma magistral Massimiliano Allegri, entrenador de la Juventus, hace un año en una entrevista con ‘El País’.

“Después de cuatro años ganándolo todo puede haber una bajada de tensión. Es normal, es algo fisiológico. El año pasado fue una temporada con un desgaste enorme de energías físicas y mentales. No te das cuenta en esos momentos porque vives del entusiasmo, pero yo por primera vez desde que entreno, después de la final de Berlín paré, apagué el móvil y abandoné el fútbol durante un mes. Así que volver a empezar fue difícil para mí también”, explicaba Allegri en ‘El País’.

Volver a ponerse en marcha para el Leicester, después de haber ganado mucho más de lo que hubiesen imaginado en sus mejores sueños, también tenía su complejidad. El derroche físico necesario para pelear una liga con esa plantilla, y sin apenas rotaciones, fue grande; pero quizás fue mayor el desgaste mental y anímico que sufrió el grupo a la hora de pelear durante tantas semanas por un objetivo con el que era imposible que a uno no le entrase el vértigo. De ahí a una inevitable bajada de tensión posterior.

La vida sin un Kanté

Todo es más sencillo cuando pierdes el balón y ahí está N’Golo Kanté en el centro del campo para recuperarlo. Que se lo pregunten al Chelsea de Antonio Conte. Y es más sencillo cuando en el minuto 90 Kanté sigue corriendo con una energía propia de quien acaba de empezar el partido. El internacional francés fue el mejor del campeonato inglés en su demarcación la temporada pasada y el único integrante del once titular del Leicester City que abandonó el proyectó. 36 millones de euros procedentes de la capital tuvieron la culpa.

La dirección deportiva del Leicester ha hecho dos apuestas para cubrir el vacío enorme dejado por Kanté. Ficharon primero a Nampalys Mendy, por el que pagaron 15 millones de euros al Niza. El galo se lesionó en agosto y estuvo tres meses y medio sin pisar el terreno de juego. La titularidad ahora la ocupa Onyinye Ndidi, mediocentro nigeriano de 20 años por el que ha recibido el Genk en el mercado invernal casi 20 millones de euros. A su lado es indiscutible Danny Drinkwater, que es la mitad o la cuarta parte del jugador que vimos hace un año.

Más allá del asunto Kanté, la pelota sigue en el poder del Leicester City más o menos el mismo tiempo que cuando fue campeón. Actualmente promedia un 44% de posesión de balón en la Premier -solo tres equipos tienen menos-, un porcentaje casi idéntico al del curso anterior (tenía unas décimas más).

Los centrales vuelven a estar a su nivel

Wes Morgan (33 años) y Robert Huth (32) vuelven a ser lo que durante toda su carrera fueron: centrales lentos, pesados y con bastantes carencias -sobre todo el jamaicano-. El Leicester encaja muchos goles (43 en 25 jornadas de Premier) y llaman la atención los enormes problemas que tiene para defender las jugadas a balón parado.

Wes Morgan of Leicester City (left) is congratulated on scoring by Robert Huth of Leicester City (right) during the Barclays Premier League match at the King Power Stadium, Leicester Picture by Andy Kearns/Focus Images Ltd 0781 864 4264 03/04/2016
Wes Morgan y Robert Huth siguen formando la pareja de centrales / Foto: Focus Images Ltd

Impacto (muy) escaso de los fichajes

Como cualquier entidad inglesa que disfruta de la bonanza económica de la Premier, el Leicester City afrontaba el verano con mucho dinero en la caja. La cifra final destinada a traspasos se aproximó a los 75 millones de euros -mientras vendían a Kanté por 36-. Volvieron a la carga en invierno con la adquisición del mencionado Ndidi. Pero el balance deportivo no es muy positivo: Slimani es el único titular habitual de los que llegaron en verano (Musa entra y sale del equipo).

El Leicester ha gastado alrededor de 90 millones de euros en los fichajes de Islam Slimani, Ahmed Musa, Onyinye Ndidi, Nampalys Mendy, Bartosz Kaputska, Ron-Robert Zieler y Luis Hernández.

El rendimiento general de los nuevos fichajes es muy bajo. Alguno apenas juega (el polaco Kaputska no ha debutado en la Premier), alguno juega mal (Musa) y alguno ya no está en la ciudad (Luis Hernández).

Es la realidad de un equipo exitoso hace menos de un año pero que ahora mira con mucha preocupación a su futuro en la Premier League. Aunque el futuro más cercano e inmediato es otro: visitar al Sevilla en la Champions League.

Leicester City manager Claudio Ranieri gets hit by a ball prior to the Premier League match at the Stadium Of Light, Sunderland Picture by Christopher Booth/Focus Images Ltd 07711958291 03/12/2016
Pocas cosas le salen bien esta temporada al Leicester City / Foto: Focus Images Ltd
Foto de portada: Focus Images Ltd

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5 comments

Ojala y no descienda el Leicester, prefiero mas Leicesters que ganen alguna vez y despues queden en lugares secundarios que Arsenals que siempre estan en el Top-4 pero nunca ganan.

Yo creo que el error está en preguntarse qué le pasa al Leicester esta temporada. Hay que preguntarse y seguir analizando en años venideros qué ocurrió la temporada pasada, eso fue lo verdaderamente increíble. Lo de este año es normal.

La confianza se agotó… La verdad que si fuera una historia de amor, seria bonita con un descenso para volver a coger fuerzas, pero los que amamos desde dentro este juego-deporte, deseamos volver a ver ese Leicester del 2016 que aunque nos suene a lejos, sigue siendo el ultimo ganador de la mejor de las competiciones: La Premier.

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