Klopp irrumpe en el examen de Mourinho

Jose Mourinho (Foto: Focus Images Ltd)

Mientras el Chelsea se venía abajo en Stamford Bridge, la afición intentaba sostenerlo agarrando a Mourinho con pinzas sobre el cuello de la camisa, como en una cuerda de tender, y se puso a gritar su nombre: “¡José Mourinho, José Mourinho!”. La caída de los ‘blues’ -15º en la tabla de la Premier League- se ha producido en circunstancias poco normales: primero decayó el equipo, no la hinchada, que en este caso es lo único que sigue vivo. En el fútbol moderno, lo habitual es que primero se canse la grada y luego actúe el presidente, pero si en el Chelsea se ha llegado a este punto es porque su masa social sigue aguantando los golpes, uno tras otro, cada vez con menos tiempo para recuperarse del anterior, defendiendo un proyecto que no reanima. Lo apoyan por la nostalgia de lo vivido, por el éxito pasado y también por el éxito reciente, de hace sólo unos meses. Sobre todo, en resumen, por la predominancia del éxito frente al fracaso. “Los aficionados son inteligentes”, dijo Mourinho en rueda de prensa, el mejor entrenador que ha tenido el Chelsea en toda su historia según los títulos, según la evolución del club y según él mismo. “Estas cosas pasan en el fútbol. Yo mismo tuve una situación similar en el Borussia Dortmund”, corroboró Jürgen Klopp minutos después. Era la primera victoria (1-3) del técnico alemán en la Premier League, pero además era una victoria que marcaba un punto de referencia importante: duelo de entrenadores de primer nivel, primera victoria de Klopp. Entre Liverpool y Chelsea existe ahora mismo una principal diferencia que se palpa rápido. Mientras a los ‘reds’ se les consienten empates decepcionantes porque los dirige Klopp y se espera que con él mejoren, la afición de los ‘blues’ consiente derrotas de este estilo porque temen la ausencia de Mourinho.

– Periodista: ¿Crees que ha sido tu último partido?
– Mourinho: No lo creo.

El único camino es Jose (Foto: Focus Images Ltd)
El único camino es Jose (Foto: Focus Images Ltd)

Para su examen más tenso en los últimos años, Mourinho tomó decisiones importantes en su once titular: quitó a Cesc y a Matic –Pedro estaba tocado– para poner a Mikel y a Ramires en el centro del campo. Por delante, Eden Hazard ocupó la posición de mediapunta –que fue media en el sentido literal de la expresión: media jugada, media carrera, media ocasión– y Oscar, Willian y Diego Costa completaron la parte ofensiva. Con Hazard ocurre un fenómeno inusual, pues ha pasado de ser el mejor futbolista de la competición de forma unánime, el más temible, a uno completamente intrascendente. Sin embargo, cada vez que recibe el balón, quizás porque ya se lo hemos visto hacer y tenemos un recuerdo fresco, se esperan fuegos artificiales.

Mourinho: “El equipo está unido, la lucha continúa pero hay peleas que son imposibles de ganar. No tengo dudas: los jugadores están conmigo”.

El Liverpool puso a Lucas Leiva en el centro del campo para ir echando agua donde se vislumbrasen mechas. Situación de peligro por la izquierda, falta en la izquierda. Situación de peligro por el centro, falta en el centro. El centrocampista brasileño, inconmensurable y presente en cada esquina del campo, salió al césped con la camiseta del color de su futuro en el partido: rojo. No recibió la amarilla hasta la segunda mitad, aunque en los primeros ocho minutos cometió tres faltas. Debió ser expulsado, pero el árbitro Clattenburg decidió dejar a ambos equipos con once jugadores por si acaso le tocaba ser protagonista en una tarde que no le correspondía. Aun así, el empate del Liverpool llegó en el minuto 47’25” del primer tiempo, cuando sólo se habían añadido dos. Que el Chelsea se adelantase en el marcador fue un inconveniente para los de Mourinho. Los locales se rezagaron y se escondieron en su propio campo, como si aún fuesen sólidos defendiendo su área. Tras el gol de Ramires –adelantándose a Alberto Moreno en el área–, la ventaja les dio miedo y Coutinho, que hasta entonces lo que le estaba dando miedo era el partido, mandó el balón al palo largo tras haberse escapado de Ramires con un recorte que lo dejó desubicado, como si delante no estuviese un rival sino una ecuación de segundo grado.

Lucas Leiva pudo ser expulsado (Foto: Focus Images Ltd)
Lucas Leiva pudo ser expulsado (Foto: Focus Images Ltd)

El resumen lo hizo Klopp: “Nos costó unos minutos entrar en el partido pero luego fuimos mejores. Todavía podemos jugar mejor, sí, pero si quieres ganar en Stamford Bridge necesitas un poco de suerte”. El técnico del Liverpool cambió su esquema habitual, ya que dejó a Origi sin convocar, que había sido titular en los cuatro partidos previos, y puso a Firmino de delantero, acompañado por una línea de tres formada por Coutinho, Lallana y Milner. Era un 4-2-3-1 de manual que tenía matices diferentes con respecto al 4-3-2-1 con el que había comenzado su experiencia en Inglaterra. Dos alineaciones que, sin embargo, desembocan en la misma decisión: meter a Christian Benteke en la segunda mitad para ver si se consigue la victoria. Con la ausencia de Sturridge, a quien uno cada vez que juega lo mira como un anciano a su nieto, dudando de si será la última vez, Benteke es el principal recurso del Liverpool para llegar al gol, sea suyo o gracias a él. Le llegan balones desde planetas desconocidos y los toca con el pecho para que Lallana continúe la carrera en dirección a la portería rival. La entrada del delantero belga supuso la salida de Milner, que si Klopp hubiese llegado en verano estaría en el banquillo del Etihad, pero con el que habría que tomar una decisión rompedora: que sólo que entre en juego cuando tiene que centrar desde la derecha. Primero Coutinho y luego Benteke cerraron un 1-3 definitivo muy positivo, ya que el Liverpool fue mejorando con el paso del partido.

Klopp: “Tenemos que solucionar los problemas durante el partido. Y nosotros lo hicimos”.

Kenedy, Cesc y Falcao fueron los tres cambios de Mourinho en el segundo tiempo, el último de ellos, justo tras recibir el segundo gol en contra. Poco después entró el tercero. Era el mismo Chelsea de toda la temporada: ese Chelsea que gana muy poco, que pierde demasiado y ese en el que, sea cual sea el resultado, el que sale ovacionado por toda la afición es Jose Mourinho.

Coutinho remontó el partido en dos jugadas (Foto: Focus Images Ltd)
Foto de portada: Focus Images Ltd

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