La banda sonora del Arsenal-Leicester

General view of The Emirates Stadium, home of Arsenal Football Club, before the Emirates Cup match at the Emirates Stadium, London
Picture by David Horn/Focus Images Ltd +44 7545 970036
25/07/2015

Gana el Arsenal y suena ‘Move on Up’ de Curtis Mayfield. Uno se pregunta qué demonios pinta un genio de la música negra de Chicago sonando en el Emirates, aunque luego miras la grada y tiene sentido. Esto es Islington, amigos. El norte de Londres se ha convertido en un barrio lleno de gente que quiere estar a la moda y ser cool. Y Mayfield es jodidamente cool. Especialmente si los escuchas en vinilo.

El Arsenal tiene ritmo. Aunque ya han descartado salir al campo al ritmo de Elvis, como hacían antes, y ahora salen con música de fondo de Fatboy Slim, DJ de Londres, el Arsenal es un club con armonía. Un club que se mueve al ritmo de su barrio. En los 70 y los 80, en Islington, una zona tradicionalmente llena de irlandeses, se okupaban casas y chicos con crestas escandalizaban a sus abuelas. Era una época dura en un barrio de clase mediana. Ahora es un barrio ideal, el sitio donde quieren vivir los hijos de esos punks, gente con estudios y buen trabajo. Islington ahora es un barrio amable. Aquí viven esas familias que se apuntan en la agenda la fecha de inauguración de una exposición. Y saludan al vecino, que no se puede pagar ir al teatro, pero lleva toda la vida en Islington. No tiene el nivel adquisitivo de Kensington, Chelsea, Tower Hamlets o el nuevo barrio de moda, Hackney, un sitio caro para gente con buenos trabajos. Pero parece encontrar cierta armonía entre su origen trabajador y la voluntad de las nuevas generaciones de vestir bien, cuidar la barba y consumir productos cool. Como la música negra de Chicago de los 70, como Mayfield.

El Arsenal de los 80 era duro como el barrio. Y ahora es refinado como el barrio. Quiere gustar, quiere ser observado. Quiere ganar gustando. El Arsenal grita el gol de Welbeck feliz, pues jugó bien, con el balón controlado. En Islington ahora observan la poesía de Ozil con los mismos ojos con los que observan una composición de Ai Wei Wei en un museo o se compran un vinilo de un grupo de los años 70 que no vendió demasiado, aunque cuentan que fue la leche.

En una Premier con algunos clubes cada vez más alejados de su comunidad, el Arsenal mantiene la identidad. Sí, no tiene nada que ver con el Arsenal de los 80. El club ha cambiado. Pero ha cambiado la comunidad. La hinchada del Arsenal ahora es la que tiene un porcentaje multirracial más grande de la Premier. Un club que cuida los detalles, con un estadio bonito, una estética cuidada y la apuesta por jugadores que puedan aportar calidad. Sí, el Arsenal vive unido a su barrio. Antes teníamos Highbury, cierto. Y ahora el Emirates. Encaja a la perfección en un barrio en que una casa okupada en 1983 es ahora un restaurante especializado en vinos franceses. Islington es el barrio ideal para criar tus hijos si tienes un buen trabajo. Muchos artistas se han venido al barrio. Como muchos jugadores vienen al Arsenal.

El Arsenal sueña con el título y sus hinchas salieron caminando hacia bares elegantes. Muchos se quedan en los viejos pubs de toda la vida, esos que crean ambiente, aunque otros caminan por calles llenas de tiendas de moda, saboreando el gol de Welbeck. Con elegancia. Con estilo. Como maneja el balón su Arsenal. Como se baila al ritmo de Mayfield. Welbeck podría haber sido parte de la banda de Mayfield. A ritmo de soul, de R&B. Música que te pone de buen humor, con ganas de caminar por las calles de Islington feliz. Es bonito (y caro) poder vivir en Islington.

Y por las calles se marchan los hinchas del Leicester, de vuelta a casa. El Leicester se mueve al ritmo de Kasabian. Claudio Ranieri, cuando llegó a Leicester, descubrió que este grupo de rock era de la ciudad y sus miembros, hinchas del club. Así que después de escuchar las canciones decidió que quería que sonara la canción ‘Fire’ antes de salir al campo. Un pedazo de la canción ya se usaba para celebrar los goles, pero Ranieri pidió la canción entera. Y los hinchas se excitaron. “Esa música deja claro lo que esperamos de vosotros: ser guerreros”, dijo Ranieri a los jugadores. Jugadores que seguramente no escuchan Kasabian. Quizás Vardy, que podría aparecer en esos vídeos que tanto gustan a los chicos de Kasabian, con pistolas, atracos a bancos y tipos duros. Como Vardy.

De Leicester se sale con carácter. Sus hinchas no esperaban llegar hasta aquí y ahora no se rendirán, pese a la derrota. Sus rostros en las gradas son los mismos que los miembros de Kasabian. Chicos de barrio bajo, de ciudad grande de provincias, con problemas en casa, que gracias a una guitarra salen del barro. La vieja receta inglesa para salir del barro: una pelota o una guitarra. Y cómo lo hacen. Luego ganan dinero y ocultan con peinados aparatosos esos rostros tan británicos que encuentras en un pub de Leicester. Caminan como si fueran estrellas, visten con ropa comprada en Islington. Aunque luego los invitan a salir al campo antes de un partido del Leicester y les sale el hincha, descontrolados. El vídeo no tiene desperdicio, especialmente al final.

El Arsenal se mueve al ritme de moda de su barrio. El Leicester, al ritmo de Kasabian. Y aún no se ha rendido. Como dice la canción de Kasabian, están calientes. On fire. Menudo final de Premier nos espera. El Arsenal, con ritmo R&B, pone presión al Leicester. Y el partidazo nos deja a todos de buen humor. Ideal salir a la calle escuchando Laurel Aitken, el padre jamaicano del ska, quien vivió más de 20 años en Leicester. Y actuó en decenas de ocasiones cerca de Highbury. Cuando la gente de Islington ya empezaba a entregar su corazón a los ritmos de otras zonas. Tienen buen gusto.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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