La canción del verano

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Me vais a decir que igual no, que sois muy clásicos y que para temas buenos los que escucháis vosotros tirados en la cama pensando en lo mucho que sabéis de música, pero las canciones del verano son necesarias y las voy a defender hasta el día en que Gerrard se retire, que con un poco de suerte jamás llegará el momento. Estos hits que suenan en el chiringuito de la playa, en los coches con sombrillas en el maletero, en las gasolineras y en las discotecas de agosto son, amigas y amigos míos, la-re-le-che. Cada uno tiene la suya, no existen las reglas, pero cada vez que llega el verano y suena esa melodía familiar, ese inicio de estrofa que reconocerías en medio de un bombardeo, te sale una sonrisa, luego le guiñas a tu amigo de turno y lo que viene después ya va según cada cual, dependiendo de dónde la escuches.

Pero esto no va de canciones, va de otra cosa. Para que nos entendamos, “El cielo no entiende” fue mi banda sonora del verano del 2000 y a mí OBK me importa lo mismo que el mercado de fichajes al Arsenal. O, por ejemplo, cuando suena el You know I know how… inicial de “Club can’t handle me” recuerdo cada una de las noches de 2010. Confieso que este año me ha dado muy pero que muy fuerte con “Wake me up” de Avicii. La semana pasada, subiendo por la grada de Goodison Park para buscar mi asiento, empezó a sonar e inmediatamente me acordé de mis amigos de la playa, con los que había estado hacía apenas unos días atrás. Muy moñas.

Con las canciones del verano me gusta hacer lo que luego hago con los partidos importantes de fútbol: elegir el correcto de entre mucha medianía, ponerme cómodo y, cuando llega el domingo y el árbitro pita el comienzo, simplemente ser feliz hasta que termina para luego, días o meses después, echar la vista atrás y recordar cómo fue aquello. La canción del verano es fantástica por el momento en el que suena, no por la canción en sí. Sólo faltaba.

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(Foto de portada: Dr Gray)

Terminas aprendiendo que lo que realmente importa son los momentos y momentos que en un Manchester United-Liverpool hay a puñados. Yo, que tengo veintipocos y he ocupado parte de mi adolescencia viendo la Premier League, identifico el miedo del Manchester United con Fernando Torres y Steven Gerrard, por lo que lo tengo fácil para elegir un partido en concreto, un recuerdo y un momento: 1-4 en 2009, goles de Fernando Torres, Gerrard, Fábio Aurélio y Dossena. Esto ocurrió en el pre-tuiter y está considerado como territorio inexplorado, pero el Liverpool estuvo a punto de ganar la Premier League, la última que ha competido hasta la fecha. Sin embargo, mañana vuelven a verse las caras en Anfield y unas semanas después en una ronda de la copa lacasitos, también llamada Capital One Cup –coincidirá con el regreso de Luis Suárez de su sanción, muy oportuno-. Con tres victorias en tres partidos oficiales, con Sturridge y Coutinho en versión superstar, con Luis Suárez a la vuelta de la esquina y siendo un equipo especialista en jugar con las emociones de la gente, al primero que recomiende no ilusionarse con el momento que vive el Liverpool le podremos decir educadamente que al menos se busque una canción del verano y que aproveche estos días.

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