La colonia de Hart

Chelsea v Manchester CityBarclays Premier League

¡Keeper’s!” El número uno de Inglaterra gritaba bajo la lluvia de Londres. Gritaba que ese balón era del portero, suyo de toda la vida. “¡Fucking keepers!”- captaron las cámaras de televisión. Pero ni lo era ni lo fue. Unos segundos antes Mateja Nastasic había decidido que la propiedad del esférico era serbia, así que lo tocó hacia atrás pensándose que a Joe Hart estaría en su sitio. Sin embargo, al guardameta inglés se le había ocurrido salir a buscar bolets, que decimos en catalán cuando un portero sale del área cuando no debe. Hart llevaba consigo un cesto, tenía hambre y estaba a punto de agacharse a recoger el primero cuando Fernando Torres pasó por allí, se llevó el balón y colocó el 2 a 1 a favor del Chelsea. El error de Stamford Bridge convenció a Manuel Pellegrini del cambio en la portería. Hart se iba al banquillo. Era el turno de Costel Pantilimon.

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Joe Hart golpea el poste de Stamford Bridge (Foto: Football Focus Ltd)

Joe Hart golpea el post de Stamford Bridge (Foto: Football Focus Ltd)

Durante el primer tramo de competición, error tras error, las apariciones de Pellegrini ante los medios se convirtieron en auténticas convenciones sobre la figura del portero del City. Incluso en alguna ocasión los responsables de prensa pidieron a los periodistas que no preguntásemos más sobre Hart. Con la titularidad de Costel Pantilimon se habló menos de Hart, que tras un mes y medio en el rincón de pensar volvió a su sitio. Desde entonces, pese algún fallo que otro, no ha vuelto a ser criticado con dureza. No se habla de Hart. Al City le llegan poco, le marcan menos de un gol por partido -estadística que ha mejorado- y no comete errores de bulto como el de Stamford Bridge. Un sábado por la tarde en el Etihad Stadium pasa volando y hay días en los que no te percatarías de la presencia de Hart si no fuera porque se pone medio litro de colonia y su aroma se respira a lo largo de la zona mixta que conduce a los jugadores desde el vestuario hasta sus coches.

Hart pasa más o menos desapercibido porque no canta en el campo y no habla con la prensa después. Se produce una situación parecida al caso de David Luiz en el Chelsea, que al término del partido ante el PSG se negó a hablar con unos periodistas porque no le gustaba lo que escribían de él. En el City Hart fue el villano preferido hasta que Pellegrini entró en razón y le dio un descanso. Durante su ausencia Martín Demichelis ha asumido ese papel, quizás de forma algo injusta. El defensa argentino protagonizó la jugada del penalti y expulsión ante el Barcelona y a partir de entonces se le miró con otros ojos. Las estadísticas positivas -que las posee- de balones recuperados desaparecieron y el público se concentró en sus fallos y su lentitud. Incluso cuando hizo un esfuerzo grande en jugar de centrocampista defensivo ante el Chelsea y fue abandonado por todos sus compañeros de línea. El Chelsea pasó por encima de Demichelis en la medular, pero lo habría hecho fuera Demichelis o Fernandinho quién la defendiese, porque solo defendía uno.

La semana pasada el City sufría para ganarle en casa al Southamtpon. En el descanso escuché una conversación entre aficionados locales. “Escucha, hace mucho que Hart no comete un error, ¿verdad?”, se envalentonó el primero, con la boca medio tapada por una bufanda azul y blanca. El receptor lo miró con mala cara. Se quedó unos segundos en silencio, volvió a mirarle a él y soltó un breve pero claro y conciso: “Mejor cállate“.  

Al Manchester City le quedan más partidos que sus rivales para intentar ganar la Premier League. Seguramente el más decisivo sea el de Anfield, en un tramo de encuentros en el que Joe Hart, para bien o para mal, como su colonia, no puede pasar desapercibido.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

A Pol Gustems también le puedes leer en Diarios de Fútbol

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