Lukaku primero, el autobús después

El juego directo hacia

La victoria del Manchester United sobre el Liverpool en el gran clásico de Inglaterra recordó a los tiempos en los que Mourinho dominaba la Premier con su primer Chelsea. Entonces, el recurso del juego directo desde la bota izquierda de Petr Cech hacia el pecho de Drogba fue un argumento simple, pero muchas veces indefendible que escribió varias historias de éxito. Y ayer, en Old Trafford, el camino del conjunto red devil para perforar la meta de Karius fue igual de sencillo y efectivo: los balones de David De Gea a Romelu Lukaku. El técnico portugués detectó en el emparejamiento con Dejan Lovren una debilidad manifiesta y trató de explorarla. A los 25 minutos de partido, un certero Marcus Rashford ya había transformado dos goles como resultado de esa ventaja específica.

Manchester United 2 (Rashford 14′, 24′)
Liverpool 1 (Eric Bailly p.p. 66′)

Manchester United vs Liverpool FC - Football tactics and formations
Formaciones iniciales. Foto:sharemytactics

Es verdad que la apuesta le salió bien al técnico portugués y por eso nadie le reprochará nada en las crónicas dominicales, pero hay que apuntar que el Manchester United volvió a salir al campo con una actitud muy conservadora. Como tantas veces hemos visto esta temporada en partidos importantes. Fue el Liverpool quien saltó a Old Trafford a tratar de mandar. No importó el hecho de disponer de un centro del campo de circunstancias -Milner y Oxlade Chamberlain eran los interiores que acompañaban a Emre Can, pues Wijnaldum y Henderson estaban tocados- para adoptar la iniciativa e intentar llegar a De Gea. No fue, desde luego, un caudal de ocasiones, pero se sentía mucho más cerca del gol al conjunto de Jürgen Klopp que al United. Sin embargo, dos veces buscó De Gea el sector izquierdo del área red, dos veces le ganó Lukaku la disputa a Lovren y dos veces recogió la prolongación Rashford para batir a Loris Karius. Por eso se fueron 2-0 al descanso.

Tras verse con ventaja, el United plantó el autobús atrás. Lo aparcó de forma desacomplejada. En doble fila y ocupando el carril del sentido contrario. Fue tan radical que incluso uno llega a sospechar si Mourinho quiere entrenar esta fase del juego sobre el césped para posibles planteamientos futuros de Champions League. Mata y Rashford se incrustaban casi a la altura de los laterales -por momentos, parecía una línea de 6- y Matic y McTominay custodiaban el carril central con la ayuda de una expeditiva línea defensiva que, al verse protegida, se atrevía a salir a anticipar a la frontal los culebreos del virtuoso tridente de mediapuntas red. Por si esto fuera poco, más adelante Mourinho introduciría a Fellaini por Rashford para cargar con más gente aún el medio. E incluso acabaría el partido metiendo a Matteo Darmian en lugar de Alexis Sánchez.

Pese a que dio la impresión de que el United jugó con fuego, no tuvo que intervenir De Gea esta vez para sacarles del apuro. Sí Eric Bailly, que antes se había marcado un desafortunado tanto en propia meta, para cruzarse providencialmente en el camino de Sadio Mané y evitar el empate sobre la bocina. El costamarfileño, que acumulaba solo 9 minutos en Premier League desde el mes de noviembre, firmó un partido monumental en su área pequeña. Solo con actuaciones defensivas de ese nivel puede permitirse Mourinho planteamientos como el de ayer.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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2 comments

Una corrección. Dudo mucho que fuese la bota derecha de Petr Cech, pues éste es zurdo de toda la vida jajaja! 🙂
Coincido en la crónica, como siempre!

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