El Chelsea asalta el Etihad

Conte se mostró satisfecho con el juego de su equipo a pesar de la derrota. Foto: Mike Griffiths/Focus Images Ltd.

Se disputaba este sábado 3 de diciembre en el Etihad Stadium de Manchester uno de los partidos más atractivos del fin de semana en Europa. Los dos primeros clasificados de la Premier, Chelsea y Manchester City, medían sus fuerzas en un encuentro que se antojaba vibrante y sobre todo muy táctico.

Existían dudas acerca de la formación y del once que elegiría Pep Guardiola para el trascendental choque. Los resultados algo irregulares en liga del conjunto del técnico catalán tras un inicio demoledor le obligaban a vencer a los londinenses para recuperar el liderato.  Por su parte, en el Chelsea de Conte, ya afianzado en esa formación con tres centrales y dos carrileros tan característica de los equipos del técnico italiano, parecía más fácil adivinar los elegidos por el transalpino, que se presentaban en el Etihad con una dinámica de resultados intachable.

Manchester City 1 (Cahill pp. 45′)
Chelsea 3 (D. Costa 60′, Willian 70′, Hazard 90′)

El partido fue intenso, igualado, emocionante y con alternativas y variantes. Finalmente el Chelsea acabó llevándose los tres puntos por un contundente 1-3. Pero más allá del simple resultado, trataremos de analizar las claves que explican el desarrollo del partido y el comportamiento de ambos equipos a lo largo de todo el choque, dirigidos por dos de los mejores estrategas del viejo continente.

Estos fueron los onces dispuestos por ambos entrenadores:

Manchester City vs Chelsea - Football tactics and formations

Al City le costó controlar el juego

La presión alta ejercida por el Chelsea impedía la salida limpia desde atrás del City, obligándolo a jugar directo sobre los movimientos de Agüero, que fijando la posición de David Luiz trataba de descolgar los balones aéreos que le enviaba Bravo, sobre Kevin de Bruyne o David Silva. Cuando lo conseguía, el equipo de Pep Guardiola tenía opciones para aprovechar el espacio detrás de la defensa del Chelsea, y de ellas surgieron las primeras aproximaciones al área rival de los citizens. Por su parte, el Chelsea trataba de alargar sus posesiones cuando disponía del balón, buscando la amplitud de Marcos Alonso y de Moses por fuera, así como la participación de Hazard y de Pedro entre líneas, con Kanté y Fábregas manteniendo el equilibrio ante posibles pérdidas y ofreciendo opciones de pase seguras por detrás de la línea del balón.

Sin la salida limpia desde atrás, al equipo de Guardiola le costó hacerse con el control del juego. De hecho, transcurrieron casi veinte minutos hasta que fue capaz de desarrollar una posesión larga en campo rival. Acumular pases en campo rival le permitía al City salir y juntar todas sus líneas en el medio campo adversario, provocando a su vez que el Chelsea tuviera que replegarse, metiendo a los once jugadores en su propio campo, muy lejos de la portería rival. Este hecho no sólo ayudaba a los citizens a tener un mayor control del juego, sino que además facilitaba que, ante cualquier pérdida de balón, la contrapresión pudiera ejecutarse con mayor eficacia al contar con jugadores cerca de la zona donde se perdía.

El Chelsea cierra pasillos interiores y regala espacios por fuera

Los de Conte, conscientes de que el Manchester City acaba juntando a muchos jugadores por dentro para asociarse y superar líneas de presión, optaron por juntar mucho sus líneas y cerrar los pasillos interiores para obligar a los de Guardiola a atacar por fuera. En fase defensiva cerca de su propia área, el Chelsea forma prácticamente con una línea de cinco defensores y con el doble mediocentro por delante, y se siente cómodo y fuerte defendiendo centros laterales de sus rivales.

No obstante, a medida que avanzaba el partido, el City se supo adaptar a las circunstancias del mismo y supo encontrar por el lado derecho los espacios que le regalaba el Chelsea por fuera. Aprovechando que Marcos Alonso tenía que ocuparse de todo su flanco izquierdo, los de Pep volcaron sus ataques por ese lado, tratando de generar superioridad numérica con De Bruyne, Silva y Jesús Navas. Los tres formaban un triángulo constantemente en el que daba igual quién ocupaba cada vértice pero que siempre buscaba el mismo objetivo, ganar la espalda de Marcos Alonso sacando de su zona a Cahill.

De esta forma, el conjunto local desarrolló sus mejores ataques percutiendo por ese costado y fruto de ello llegaron sus mejores ocasiones. Sin embargo, la solidez defensiva de David Luiz, muy notable secando las intervenciones del Kun Agüero e interceptando varias llegadas peligrosas al área por fuera del City; así como la falta de llegada de jugadores de segunda línea por parte de los citizens -Silva y De Bruyne construían los ataques por fuera y Gündogan no tuvo la presencia en el área rival que el partido le exigió-, impidió que los locales pudieran gozar de un mayor número de ocasiones de gol.

Superioridad numérica del City por derecha. Grafismo: Sharemytactics.
Superioridad numérica del City por derecha. Grafismo: Sharemytactics.

Presión alta del City

La presión alta que diseñó Pep emparejaba a Silva, Agüero y Kevin de Bruyne con los tres centrales del Chelsea, haciendo saltar a Sané y Navas muy arriba para asfixiar a Azpilicueta y Marcos Alonso. De este modo, los emparejamientos acababan de completarse con Gundogan y Fernandinho yendo a presionar a los dos mediocentros blues, Kanté y Cesc Fábregas. Con ello, sabiendo que Diego Costa trataría de estirar al equipo siendo profundo, Kolarov y Otamendi no debían dudar ni un instante en salir en busca de Pedro y Hazard cuando éstos se acercaban a participar del juego interior del Chelsea. Así, con esta presión trabajada a partir de establecer una formación muy parecida a la de su rival -aunque mucho más líquida y menos etiquetable en ataque-, el City logró provocar errores en la salida desde atrás de los de Conte que le brindaron aproximaciones rápidas a la portería de Courtois, que los locales estuvieron cerca de convertir en gol.

Manchester City vs Chelsea - Football tactics and formations
Así presionaba el Manchester City en campo rival.

Las áreas, clave

Tal como ha señalado Pep Guardiola en varias ruedas de prensa durante esta temporada, uno de los problemas del City está siendo la falta de contundencia en las áreas. En el partido de ayer, esa contundencia necesaria para conseguir títulos tan solo escaseó en el área rival, ya que a pesar de haber anotado el gol a favor en un desafortunado rechazo de Cahill, el cuadro skyblue dispuso de ocasiones para haber conseguido un segundo gol a favor. En cambio, no se puede hablar de falta de contundencia en área propia ya que los goles del Chelsea tuvieron su origen muy lejos del área rival. El primer gol se originó en la falta de presión sobre Fábregas por parte de Gündogan, que le permitió al centrocampista catalán recibir en el centro del campo y dibujar un maravilloso pase largo sobre el movimiento de Diego Costa, que se benefició de un importante desajuste defensivo del City. Kolarov y Stones achicaron la línea hacia delante, mientras que Otamendi siguió el movimiento marcado por el delantero del Chelsea, que acabó ganándole el duelo individual y anotando un golazo marca de la casa, utilizando sus mejores virtudes: ganó la posición, se acomodó el esférico con gran precisión y disparó batiendo a Bravo y anotando el gol del empate a uno, mostrando su enorme poderío y su olfato goleador. El segundo y el tercer gol del Chelsea también tuvieron su origen mucho más cerca de Courtois que de Claudio Bravo, aunque de ello hablaremos más adelante.

Cambios de formación

Ya con Willian en el terreno de juego -que entró sustituyendo a Pedro en el minuto 49- los de Conte cambiaron su disposición en el campo a raíz del gol del empate. De este modo, el técnico italiano distribuyó a sus jugadores en un 5-4-1, consciente de que el City buscaría con mayor ahínco el segundo gol y que para ello necesitaría protegerse y aprovechar los espacios que se generarían en campo rival -sobre todo por fuera al jugar los de Guardiola con un solo jugador específico por cada costado- para salir en las transiciones ofensivas.

Chelsea Line-up - Football tactics and formations
El Chelsea modificó ligeramente su formación después del gol.

Por su parte, el técnico de Santpedor también reaccionó cambiando la formación de su equipo, dando entrada a Clichy por Sané, a Touré Yaya por Gündogan, y a Iheanacho por Stones, para acabar jugando con una distribución parecida a un 4-4-2, intensificando la presencia en área rival con un segundo delantero, introduciendo la siempre peligrosa presencia de Touré Yaya como llegador, y tratando de percutir por fuera con dos jugadores específicos en vez de uno.

El Manchester City se volcó tras el 1-2.
El Manchester City se volcó tras el 1-2.

Gestión de los espacios: la importancia de las vigilancias ofensivas

El partido se acabó decidiendo sin duda en las alternativas que ambos equipos tuvieron en las transiciones ofensivas. Exceptuando los dos primeros goles -el gol del City llega en una secuencia de varios ataques seguidos con centros al área, mientras que el empate del Chelsea se produce en un ataque posicional con un balón largo a la espalda de la defensa rival-, las ocasiones que acabaron decidiendo el choque se produjeron en transiciones defensa-ataque muy rápidas tras recuperaciones de balón. De este modo estuvo a punto de llegar en varias ocasiones el segundo gol por parte del cuadro local y de esta forma también llegaron el segundo y el tercer gol de los londinenses. Este hecho le otorgó una importancia crucial a la gestión de los espacios por parte de ambos equipos. Si bien las ocasiones en transición ofensiva del Manchester City llegaron tras robar el balón muy arriba -hecho que se debe al posicionamiento muy adelantado del equipo-, los dos últimos goles del Chelsea llegaron tras robar el balón muy cerca de su propia área, lo que le da una notoriedad mayúscula al concepto de las vigilancias ofensivas. Estas vigilancias no son más que preparar la neutralización de la posible transición ofensiva del equipo adversario -previendo sobre qué jugadores descolgados del equipo que defiende puede volcarse el contraataque y estando preparados para actuar sobre ellos inmediatamente si se produce esa transición ofensiva del oponente- cuando un equipo está atacando (sobre todo cerca de la portería rival) son una de las claves para que el juego posicional pueda desarrollarse con éxito. Y en la ejecución de las vigilancias ofensivas estuvieron los goles de Willian y de Hazard. En el segundo gol del Chelsea, fue Diego Costa quien volvió a ganar el duelo individual sobre Otamendi -que era quien debía desarrollar la vigilancia ofensiva previa sobre el delantero del conjunto de Londres-, y en el tercer gol, fue Hazard -sobre el que no se ejercía ninguna vigilancia- quien recibió el pase que inició el contraataque que él mismo culminó para sentenciar el choque de la jornada en la Premier League.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

Related posts

2 comments

Simplemente maravilloso. Un análisis imparcial de un partido de fútbol desde el punto de vista táctico. Desde que descubrí la web, y la aplicación en su día, no paso un rato muerto sin revisar a ver si hay algún post nuevo. Mi enhorabuena a todo el equipo de MI

La verdad es que fue un auténtico partidazo, tanto desde el punto de vista táctico, como del espectáculo.
Aunque hay que tener en cuenta que el disparo al palo de Kevin de Bruyne pudo sentenciar el partido, también hay reseñar que el primer gol es un infortunio en el intento de despeje de Gary Cahill.
Y luego, lo que realmente cambia el partido, en primer lugar, es la gran actuación individual de Thibaut Courtois, al que se le iba a sumar a posteri, un destacadísimo en la segunda parte Diego Costa, que iba a romper con la aparente solidez defensiva de los citizens. Y en tercer lugar, y para apuntarla, un de nuevo brillante Eden Hazard sentenció el partido.
Así pues, en conclusión, creo que ante unas tablas en lo que a técnicos se refiere, las actuaciones individuales de los “cracks” del Chelsea fue lo que inclinó la balanza para los blues.

Y para rematar, dar cuenta nuevamente de la nefasta actitud de Agúero mostrando su frustración en la derrota con una acción muy sucia que parece ser no tuvo grandes consecuencias para David Luiz, al que pudo hacer mucho daño. Y no es la primera del argentino. Se rumorea que le pueden caer 4 partidos. Qué envidia de que la “F.A.” sancione estas cosas a posteriori.

Deja un comentario

*