Los niños también ganan a grandes

Old Trafford - Manchester United - Focus

“No puedes ganar nada con niños”, le dijo el polémico Alan Hansen al Manchester United de los Fergie Boys ante las cámaras de Match of the Day, conmocionando a toda Inglaterra en agosto del 95. Acababa de empezar, con una derrota, una temporada de doblete red devil: Premier y Copa. Los diablillos que tuvieron la oportunidad de pisar Old Trafford en el pasado ya demostraron que pueden ganar títulos pese a su vivaracha juventud. Y hoy una nueva camada de adolescentes ha demostrado, en un contexto peor, que también pueden clavarle el tridente del escudo a un rival histórico como el Arsenal para dejarlo, como mínimo, sin 3 puntos. En unos meses se sabrá si, como máximo, también sin una liga. Desde luego que es osado comparar a aquellos Scholes, Beckham, Butt y Neville con muchachos como Rashford, Lingard o Varela. El fútbol de aquel tiempo no es como este y ahora todo va más deprisa. Ha de esperarse para crear nuevas estrellas o se corre el riesgo de generar famas vicarias. Pero lo que es un hecho es que esos tres chicos han devuelto sonrisas a las gradas de Old Trafford. Han conseguido una victoria de prestigio en Premier ante un Arsenal errático en defensa que da en Mánchester un paso atrás en su campaña por la liga. Quizá los niños del United de ahora no ganen copas, pero sí son capaces de frenar a otros que las quieren ganar.

Desparpajo ante el achique gunner

El Arsenal salió en Old Trafford con un once del primer equipo, algo que Louis van Gaal no pudo hacer por las 13 lesiones que acumula en sus partes médicos. Arsène Wenger colocó a Theo Walcott de delantero para que presionara junto a Mesut Özil a unos centrales locales a los que se les podían presuponer fallos: Michael Carrick (mediocentro) y Daley Blind (lateral). Con Alexis Sánchez sobre Guillermo Varela y con Danny Welbeck sobre Marcos Rojo, el Arsenal se aseguraba que el Manchester United rifase la pelota y acabase renunciando así a mandar con la posesión. Antes, a corto plazo, los gunners se aseguraban que Francis Coquelin y Aaron Ramsey recuperasen los envíos al delantero Marcus Rashford (Rooney y Martial lesionados). Si eso sucedía, el pase a Alexis y a Welbeck era fácil de trazar para que estos se metiesen hacia dentro y saturasen a la debilitada defensa local con su velocidad y los movimientos imprevisibles de Walcott y Özil. La idea era buena, pero el Manchester United detectó pronto la trampa y dejó el juego directo para ser el United de los últimos tiempos: un United que centra.

Planteamientos iniciales del Manchester United-Arsenal. Infografía: Share My Tactics.

A pesar de que el Arsenal achicó en las dos bandas de tal forma que lateral, central y mediocentro estuvieran casi en paralelo colocados al lado de la línea de banda, el Manchester United atacó por fuera. Y por las bandas, marcó diferencias. Rashford, lejos de ser un ‘9’ puro, hizo lo que todo joven que busca trabajo: mil tareas en todas partes. Una de ellas fue caer a la banda izquierda para mezclar con Memphis Depay, y pese a que Rojo no siempre se sumaba a las acciones por temor a Welbeck, el neerlandés y el debutante en Premier le causaron pesadillas a Héctor Bellerín y al recién recuperado Gabriel, que fue de la partida para sufrir en buena parte de ella. Por la derecha, Varela mostró el desparpajo propio de un jovenzuelo que, además de serlo, es uruguayo: subió con garra y sin miedo a ser expulsado (Alexis le sacó la amarilla en el ‘8) para propulsar a Jesse Lingard y a Juan Mata en el flanco de Nacho Monreal. En ese sector, Ramsey achicaba, pero su poca cultura defensiva hacía que el Arsenal defendiese de forma menos intensa ese flanco. Teniendo en cuenta que el plan de ataque del Arsenal con balón era jugar por las bandas, estas quedaban algo vacías cuando Monreal y Bellerín subían. Los españoles tenían que volver a campo propio dando pasos hacia atrás y basculando junto a su equipo. En uno de esos ejercicios, Monreal se excedió en la basculación y le dejó el carril libre a Varela. El ex del Real Madrid Castilla centró, Gabriel intentó despejar y asistió a Rashford para el 1-0. Gol en su debut en Premier League, como ya hiciera en el de Europa League el jueves ante el Midtjylland.

Lo que no entraba en los planes de Wenger era que en los dos minutos siguientes el Arsenal se pusiese nervioso por un contexto que, desafortunadamente para él, ya conoce (no gana en Premier en Old Trafford desde 2006). Pero sucedió. Y Lingard junto a Varela desbordaron a Monreal. El inglés sirvió un primer centro sin fortuna, pero Mata vio a Varela clavado en el extremo cual chincheta y le devolvió la rechazada pelota para que Lingard volviese a probar. Centró y Rashford, con permiso expreso de Gabriel, remató para marcar. 2-0 al minuto 32 y Old Trafford excitado con un nuevo héroe de 18 años de nombre Marcus y nacido en Mánchester.

Jesse Lingard Manchester United Focus
Lingard asistió a Rashford en la acción del 2-0 del United. Foto: Focus Images Ltd.

Una lenta reacción

Antes de que llegase el descanso, el Arsenal marcó para seguir con vida en una segunda parte que prometía ser vibrante. Mesut Özil, el menos veloz de un ataque muy veloz, botó a su ritmo una buena falta que Welbeck remató ante Rojo. Lo que en la última jornada sucedió en el último segundo ocurría en Old Trafford con una hora de margen para hacer algo más épico que en el partido ante el Leicester. Pero no sucedió nada de lo esperable en esa hora.

El Manchester United, sabedor de que tenía a sus niños en el campo por una anómala plaga de lesiones, quiso proteger el 2-1. Salió de vestuarios con una mentalidad clara: contener la euforia hasta el pitido final del árbitro y, hasta entonces, replegarse en campo propio para atacar solo cuando estuviese muy claro que se podía. Las líneas del United retrocedieron y el Arsenal llegó a tener posesiones del 85% en los primeros minutos de segunda parte, pero los chicos de van Gaal se aseguraron de que fuesen harto infértiles. Lo hicieron durante todo el segundo tiempo, pese a que el contexto empeoraba por momentos. Rojo se volvía a lesionar y tenía que debutar “fuera de sitio” un adolescente encantado de hacerlo como Timothy Fosu-Mensah. El Arsenal sobaba la pelota y llegaba a los tres cuartos de campo, pero ahí recorría la frontal de derecha a izquierda, en horizontal, sin temor alguno para el recuperado David de Gea que veía cómo su área estaba plagada de camisetas rojas por el falso ‘9’ del Arsenal.

Giroud Arsenal Focus
Giroud entró a falta de media hora pero no revolucionó el partido. Foto: Focus Images Ltd.

Los aficionados gunners desplazados desde Londres le cantaban a Wenger el primer cambio. Cantaban la canción de un Giroud que se incorporó al partido en misión de rescate tras la desaparición de Walcott. La camisa 14 del Arsenal no incomodó ni a Carrick ni a Blind, quienes venían de caer al suelo con estrépito en uno de los goles que el Midtjylland fue capaz de marcar en el Teatro de los Sueños. No obstante, Giroud tampoco lo consiguió. Sí animó a los suyos, que avanzaron metros. Y eso motivó a los niños del United a salir al contragolpe. En una acción en la que el Arsenal se olvidó de Ander Herrera por perseguir a un niño mancunian como Rashford, este asistió al español para que culminase con un gran disparo una transición ejecutada a toda velocidad. Con ese gol, con ese 3-1, el Arsenal ya tenía demasiado que ganar y muy poco que perder. Por eso se volcó, aunque a su manera y a su ritmo; un ritmo quizá demasiado lento. Y solo pilló descolocada a la zaga de van Gaal en una ocasión, en la que Özil puso el 3-2 culminando una jugada que se inició con un centro desde la banda derecha y un remate rechazado por De Gea.

Wenger quitó a Coquelin para meter a Mohamed Elneny. Poca contención le hacía falta ya. Pero la cautela de un United de jóvenes con desparpajo fue digna de los adultos más sobrios. Por eso el Arsenal no encontró a Giroud por el espacio aéreo de Old Trafford. Y por eso el Arsenal siguió pasándose la pelota de un lado a otro de la frontal del United. Un niño gunner como Alex Iwobi, que entró en los últimos 10 minutos, tampoco cambió nada. Los fallos defensivos del Arsenal le permitieron al United dormir el partido habiendo marcado antes sus goles. Así se consumó la victoria de los diablillos rojos, que ganaron algo con niños: un partido fundamental para mantenerse en zona de Europa League, ganar confianza en tiempos de plaga y dejar al Arsenal sin 3 puntos. Ya se verá si también sin una liga.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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