Mourinho-Guardiola: una rivalidad alimentada por los sorteos

Picture by Ian Wadkins/Focus Images Ltd +44 7877 568959
30/08/2013
Chelsea manager José Mourinho celebrates after Eden Hazard puts Chelsea 2-1 ahead during the European Super Cup match at Eden Arena, Prague.

Uno no puede dejar de pensar, cada vez que se menciona la rivalidad entre Pep Guardiola y José Mourinho, que los sorteos de la Champions tuvieron mucho que ver con la construcción de una enemistad que podría perfectamente no haber sido. Desde que el técnico de Setúbal se convirtió en un entrenador mediático, sus equipos se cruzaron en cinco ocasiones distintas con el Barcelona en la máxima competición continental (con el Chelsea en octavos de final de la 2004-05 y de la 2005-06 y en la fase de grupos de la 2006-07; con el Inter, tanto en la fase de grupos como en las semifinales de la 2009-10), propiciando hasta diez partidos ante el cuadro catalán, algunos de ellos muy ajustados y tremendamente controvertidos. En todo ese periodo, Mourinho sólo se cruzó una vez con el Real Madrid: cuando dirigía al Oporto, en la fase de grupos de la temporada en la que acabaría ganando su primera Champions (en ese momento aún se le consideraba un rival menor, y de hecho pocos se acuerdan de esos dos duelos de 2003, uno ya totalmente descafeinado al estar ambos conjuntos clasificados). Resulta inevitable pensar que, de haberle deparado los sorteos europeos esos mismos enfrentamientos ante el Real Madrid y no contra el Barcelona, y conociendo su pasado como asistente en el club azulgrana, probablemente Mourinho se habría convertido en el enemigo público número uno en el Santiago Bernabéu -y, casi por consiguiente, adorado en el Camp Nou-. Quizá entonces habría sido él el elegido para dirigir al Barça y hoy no existiría esta rivalidad tan marcada, la más cinematográfica de todas las que se han originado entre entrenadores en el fútbol moderno -o incluso en toda la historia-.

Este penalti que Manuel Neuer le detuvo a Romelu Lukaku decidió el último duelo entre José Mourinho y Pep Guardiola (Focus Images Ltd).
Este penalti que Manuel Neuer le detuvo a Romelu Lukaku decidió el último duelo entre José Mourinho y Pep Guardiola (Focus Images Ltd).

La realidad es que los sorteos depararon lo que depararon, Mourinho acabó entrenando al Madrid y no al Barça, y se midió en numerosas ocasiones a un Guardiola que encarnaba los valores más autóctonos de la cultura azulgrana. Y aún varios años después de que ambos se marcharan de la liga española, habiéndose encontrado sólo una vez en una Supercopa de Europa en Praga cuando acababan de fichar por el Chelsea y el Bayern de Múnich respectivamente, la expectación ante su reencuentro es gigantesca. De hecho, es probable que precisamente el tiempo que llevamos sin ver un Mourinho contra Guardiola haga aún más especial éste, como si se tratara de un nuevo episodio de Star Wars que los fans han estado esperando durante más de una década. La saga se traslada ahora a Manchester con el ingrediente definitivo: los dos antagonistas conviven en la misma ciudad y dirigen a clubes que compiten por los mismos títulos (en la primera entrega faltará la Champions, es cierto, pero sí optan ambos a los tres torneos nacionales). Medio periodismo mundial parece haberse mudado a Manchester, que ya no es ni gris ni fea y se presenta como el escenario de la batalla más sofisticada que el fútbol puede ofrecer, como si este duelo de estrategas balompédicos formara parte también del lavado de cara al que se ha sometido una ciudad que ha logrado convertir antiguas fábricas textiles en bares de moda, aprovechando esos mismos ladrillos que antes desprendían aroma obrero y ahora pretenden evocar un cierto glamour contracultural, casi una respuesta a la demasiado cosmopolita y universal Londres, algo así como un orgullo norteño del que se siente heredero de las gentes que hicieron crecer la economía del país con su sudor mientras los lords capitalinos departían animosamente en reuniones sociales alrededor de tazas de té.

José Mourinho ganó ante el Leicester City en Wembley su primer título como entrenador del Manchester United (Focus Images Ltd).
José Mourinho ganó ante el Leicester City en Wembley su primer título como entrenador del Manchester United (Focus Images Ltd).

Nada de eso atañe en realidad a un señor de Setúbal ni a uno de Santpedor. Ni siquiera la discusión sobre qué club genera ahora más antipatía entre los neutrales: si el que toda la vida fue odiado por el resto de aficiones por ser el rico y poderoso (el United) o si el que de repente ha dejado de ser el vecino pobre y ha dado varios saltos de nivel algo artificiales debido a la inversión de un grupo emiratí (el City). Su batalla es el éxito deportivo, y sus tres triunfos en las tres primeras jornadas han dibujado el panorama perfecto para que el duelo se pueda vender no sólo como el más especial de los últimos derbis de Manchester por la rivalidad en los banquillos, sino también como la pelea entre los dos máximos aspirantes a ganar la Premier League 2016-17.

Pep Guardiola ha ganado sus cinco partidos oficiales como entrenador del Manchester City: tres de Premier y dos en la previa de la Champions (Focus Images Ltd).
Pep Guardiola ha ganado sus cinco partidos oficiales como entrenador del Manchester City: tres de Premier y dos en la previa de la Champions (Focus Images Ltd).

La condición de local del Manchester United, así como la posibilidad de disponer de todos los jugadores de su plantilla, entrega cierto favoritismo al conjunto de Mourinho en las casas de apuestas. El City, sin el sancionado Sergio Agüero pero con Leroy Sané, Ilkay Gündogan y Claudio Bravo preparados para debutar, debería tener más la pelota. Esto, la querencia por estilos de juego diferentes, sí es algo que no ha tenido nada que ver con los sorteos.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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