Naismith y los demás

IMG-20130915-WA0003

La opinión de la grada siempre sirve para tantear el ambiente. El murmullo constante, llevarse las manos a la cara por no querer mirar, sentarse para atrás con rabia y dar un golpetazo en la silla o la desesperación de ver pases erráticos y balones perdidos con facilidad son, así a bote pronto, buenas muestras de que algo no va bien. En cambio, levantarse por la expectación, un aplauso extendido y masivo y un saltito antes de que uno de los tuyos remate a puerta son, claramente, señales de que has mejorado. En Goodison Park hubo de los dos tipos.

Empezamos por el final.

El tono positivo fue para Barry, por ejemplo, que debutó con la camiseta del Everton: actuación “top-class“, en palabras de Roberto Martínez. Magnífico movimiento de mercado de los toffees porque ganan un mediocentro que no tiene problemas en jugar a un toque (75% en pases), no conduce, no ralentiza el juego y suma un plus defensivo que no tenía el equipo (6 recuperaciones). Buen papel también de Mirallas, que tuvo que jugar de delantero centro los últimos minutos, de Distin, que ha empezado la temporada como una moto, y de Baines, aunque esto sea ya un poco repetitivo con el paso de las semanas. El mejor lateral de la Premier League, contando una banda, la otra y el banquillo si hace falta.

Una nota extra a tener muy en cuenta: tres partidos seguidos sin recibir ningún gol.

Con Barkley hay una duda: si de verdad ahora es tan bueno, cómo de buenísimo puede ser cuando le salga todo bien en la frontal del área. Más allá de balones perdidos en zonas de riesgo, su gran defecto es el último cuarto de campo: se siente tan superior, tiene tanta necesidad en cargar la escopeta y soltar un zapatazo al balón, que cuando se dé cuenta de que puede seguir la jugada o abrir a un compañero puede ser un escándalo. Físicamente no tiene techo ni rival: si Barkley carga legalmente contra un camión de la basura, el camión vuelca.

IMG-20130915-WA0003

(Foto: Focus Images Ltd)

Las notas negativas, cuyos protagonistas provocaron 45 minutos de sopor en una primera parte horrible del Everton, se las llevan dos jugadores. Apunte previo: probablemente se hayan situado como la primera y segunda peor actuación individual que haya visto sobre un campo de fútbol. Jelavic no sólo lleva una racha para olvidar (1 gol en más de 20 partidos) sino que no facilita el juego del Everton. Pierde balones, es lento, no se puede confiar en él para una combinación rápida y, como decimos, ahora ni siquiera marca. Y eso que tuvo opciones. Lukaku se va a inflar. Lo de Naismith es simplemente ausencia de técnica: se la dan al pie y la devuelve a la rodilla, se la dan al pie y la manda larga, se la dan al pie y se le adelanta el rival. Es diferente, que no especial, quizás es solo malo o poco bueno, pero no ha tenido su tarde.

El Everton ganó 1-0 al Chelsea: Naismith remató un pase de cabeza de Jelavic.

Related posts

3 comments

Deja un comentario

*