No es noticia

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(Foto: Andrew Wilkinson)

Wayne Rooney tiene un corte en la cabeza. Contraportada de todos los periódicos de Inglaterra al día siguiente. En el de Manchester, fotografía a media página de la herida, más propia de las páginas de sucesos de los tabloides que de las páginas deportivas.

Danny Welbeck ve una tarjeta amarilla que le impide jugar contra Ucrania. Hodgson monta un escándalo al juez de línea. La BBC abre la crónica del partido contra Moldavia (5-0) señalando la futura baja del ariete para esta noche.

Daniel Sturridge, el delantero más en forma de la Premier League, se pierde la cita internacional por una lesión en el muslo. Aunque no es un fijo en el once inicial de Hodgson, la principal notícia de la convocatoria es su ausencia.

Andy Carroll. Llegamos a Andy Carroll. Tiene un problema en el talón. Tampoco está disponible. Si alguien lo menciona lo hace brevemente, rapidito. No lo repite más de una vez. La mitad de la audiencia no se han enterado y a la otra mitad le importa más bien poco.

Kenny Dalglish fichó a Andy Carroll del Newcastle, para su Liverpool, por 35 millones de libras. Dos años después le han vendido por menos de la mitad al West Ham y ocupa su lugar en Anfield un chico que llegó rebotado porque el Chelsea no le quería. Y en tres partidos buenos este año -más lo acumulado en el tramo final de la pasada-, ha convencido más que Carroll en todo su periplo red.

Carroll habría sido una bomba hace veinte o treinta años. O más. En el fútbol moderno no es mal jugador, pero sus mejores aptitudes al mismo tiempo le juegan en contra. Carroll va a ganar 9 de cada 10 saltos a su defensor, pero es justamente lo que se espera que haga. Los entrenadores rivales saben que una vez en posición de centro, la opción uno, dos y tres de remate es Carroll, con lo que actúan en previsión y disponen un sistema para minimizar sus cualidades. Marca especial y atención siempre al posible receptor de su descarga. Ni hay sorpresa ni el propio Carroll tiene mucha vista para desmarcarse y buscar sorprender al contrario.

A pesar de lo que comentamos, Carrroll funciona. Marca algunos goles. Pero no en un grande, sino en el West Ham, donde ha firmado seis años.

Hace dos temporadas, el principal responsable de servirle balones a la cabeza en Liverpool era Stewart Downing. Fue el futbolista que más oportunidades de gol creó en toda la Premier, pero no sumó ninguna asistencia. Ningún centro suyo acabó cabeceado dentro.

Matt Jarvis, 2012 – 2013. El creador de más oportunidades de la liga. Ninguna se consumó en asistencia. ¿Para quién jugaba? ¿A qué futbolista tenía que alimentar? Otra vez, grande, fuerte, pero previsible, Mr Carroll. Son datos de la revista Four Four Two.

Hace tres años parecía que íbamos a hablar de Carroll cada tres días. Durante algún tiempo lo hicimos, pero par recordar la inversión del Liverpool en el delantero y constatar que no estaba cumpliendo las expectativas. A Hodgson tampoco le preocupa demasiado. Con un futbolista que hace de todo, Rickie Lambert, que asiste, marca y que está en el mejor momento de su carrera, no tiene porqué preocuparse de otro que hace pocas cosas, cuando las hace, y que además son tan previsibes que los contrarios las neutralizan fácilmente.

Esta noche Inglaterra juega en Ucrania sin Andy Carroll en los periódicos.

 

 

1 comments

A mi me pareció un auténtico fuera de serie en el Newcastle, pero es cierto que desde que se fue al Liverpool ha ido para abajo, por las pocas veces que le he visto, qué lástima.

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