North London Red

Aaron Ramsey, en una acción del partido ante el Tottenham (Foto: Focus Images Ltd.)

Que el Arsenal no tiene un mediocentro al uso, con capacidad para robar balones y evitar que el equipo se parta en dos, lo saben los entrenadores, los jugadores, los balones oficiales, la nueva goal technology, las redes de las porterías y los refrescos que venden a buen precio en el Emirates durante el descanso del partido. Es evidente. De dominio público. Y aún así, de forma sorprendente, el Tottenham no pudo o no supo aprovechar esta circunstancia en ningún momento.

Aaron Ramsey, en una acción del partido ante el Tottenham (Foto: Focus Images Ltd.)
Aaron Ramsey, en una acción del partido ante el Tottenham (Foto: Focus Images Ltd.)

Villas-Boas siguió apostando por el guión que le permitió sumar seis puntos seguidos sin demasiado esfuerzo: Capoue por delante de la defensa con tendencia a caer un poco a la izquierda -y siempre intrascendente tocando hacia atrás-, Paulinho a su derecha y Dembélé acompañando a ambos en el costado contrario. Muy juntos, recuperando bien la posición tras perder la pelota y siempre eficaces al corte. El problema se manifestó una y otra vez cuando el conjunto del técnico portugués tenía la pelota, cuando el Tottenham quería llegar al área del Arsenal y no sabía cómo.

Con Walker y Rose más pendientes de los extremos gunners y los tres centrocampistas interiores ocupando muy poco espacio, sólo un par de acciones individuales de Townsend y Chadli inquietaron a la defensa de Wenger y le dieron aire a Soldado. El punta español hizo la guerra como pudo, con una barra de pan por espada y una lechuga como escudo. Así fue su particular homenaje a Cervantes, porque nadie lo acompañó en la segunda jugada -muy desconcertante Paulinho-, ni tampoco ningún compañero rompió en profundidad cuando él intentó recibir de espaldas, siempre bien presionado por Koscielny. Ni siquiera la entrada de Flamini, que pega en el Arsenal -en el sentido amplio de la afirmación-, motivada por el virus estomacal que dejó indispuesto a Wilshere, modificó lo visto con anterioridad.

El encuentro, con un Arsenal siempre a la expectativa, se agitó en la última media hora por la necesidad del Tottenham y los espacios que Cazorla, ya situado en la mediapunta, y Walcott encontraron a la espalda de Rose y Vertonghen. Fueron treinta minutos de porteros: siempre seguro Lloris, imperial saliendo al corte, y felino Szczęsny. Un ida y vuelta loco pero poco efectivo que acabó confirmando un resultado casi abstemio de goles, como sospechábamos en la previa, y algún detalle prometedor de Lamela.

Valió el gol de Giroud, que empuja al Arsenal y le pone la zancadilla a los Spurs. Ambos equipos se sitúan de la mano en la zona media alta de la tabla. En su lugar.

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1 comments

Que el Tottenham saliera a tener la pelota con Capoue, Paulinho y Dembélé ante el Arsenal de Cazorla, Rosicky, Wilshere y Ramsey no auguraba nada bueno. De hecho Soldado acabó desesperado, incluso Villas-Boas al final ya le pide a Walker "hacer un Delap" para intentar crear peligro. Ese mediocampo es para presionar y asfixiar al rival y la duda que tengo si Eriksen puede ser ese jugador que dé ese último pase que tanto le faltó al Tottenham.

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