Pie de foto

Gerrard Liverpool Focus

De todas las frases y artículos que he leído sobre la despedida de Steven Gerrard, lo más preciso me pareció un pie de foto. Fácil, breve y sentido. Lo tenía todo en sólo siete palabras y decía así: “A local lad who lived the dream (Un chico local que vivió el sueño). La foto que acompañaba a ese pie, y no al revés, mostraba a Gerrard desde un plano alto caminando en solitario mirando a The Kop, mientras los aficionados sostenían una pancarta del capitán del Liverpool. Era una frase perfecta, digna de título autobiográfico, porque explicaba todo, una vida entera, en un suspiro.

Existen pocas dudas de que Gerrard ha sido inequívocamente un “local lad who lived the dream“, pues nació en las afueras de Liverpool y fue amado por la afición de Anfield, y de no haber sido así se habría marchado con 24 y no con 34, cuando solicitó su traspaso al Chelsea poco después de la final de Estambul en 2005. De hecho, el capitán inglés pudo irse “cinco, seis o siete veces” del Liverpool, tres de ellas a equipos dirigidos por José Mourinho (“Intenté ficharlo en el Chelsea, en el Inter y en el Real Madrid”). Pero ya no se movió jamás: “Mourinho fue la razón por la que estuve tentado en un par de ocasiones, pues es el mejor entrenador del mundo, pero él sabía que no podía hacerlo: amo al Liverpool. Siempre significa más cuando ganas para tu gente“.

Gerrard: “Mourinho fue la razón por la que estuve tentado de irme en un par de ocasiones, pues es el mejor entrenador del mundo, pero él sabía que no podía hacerlo: amo al Liverpool. Siempre significa más cuando ganas para tu gente”

Se hace duro cumplir años pero es mucho peor que se despidan las leyendas. Reconocemos a un aficionado al fútbol por haber pasado en su vida de forma inevitable por al menos estas etapas: chicos con tu edad debutan con un equipo cuando al día tienes examen de Filosofía, tus futbolistas favoritos empiezan a ser más jóvenes que tú, incluso mucho más jóvenes, luego se retiran tus ídolos, pasan a ser entrenadores o directivos, cumples una edad en la que te verías obligado a colgar las botas y mueres. Algunos entre medias se casan y tienen hijos, ni siquiera en ese orden. Otros mueren antes de morir, que es lo peor de todo: pasar inadvertido y caer en el olvido. La vida de un jugador de fútbol es desordenada, propensa a los cambios de ritmo, pero muy pocos se saltan estos pasos religiosos. Con Gerrard se han ido cumpliendo todos con el timing previsto, y para quienes nacimos a comienzos de la década de los noventa su figura es necesaria en nuestra infancia. No digo importante: necesaria. Teníamos que aprender cómo debe comportarse un capitán y cuándo uno tiene que tomar responsabilidades; que se puede ganar poco, eligiendo bien -muy bien- cómo, y seguir siendo historia. Necesitábamos comprender que se puede llegar a ser el mejor sin ser el mejor: la mejor cualidad de Gerrard fue parecer un futbolista normal, pues nos convenció de que para ser un fuera de serie apenas había que intentarlo. Ese mensaje me llegó claro cuando leí el pie de foto: Gerrard cierra una historia que no fue perfecta -esas páginas arrugadas en sus dos últimos años en Liverpool-, pero difícilmente pudo ser más bonita.

Gerrard LIverpool FocusSG8 (Foto: Focus Images Ltd)
Foto de portada: Focus Images Ltd

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“Reconocemos a un aficionado al fútbol por haber pasado en su vida de forma inevitable por al menos estas etapas: chicos con tu edad debutan con un equipo cuando al día tienes examen de Filosofía, tus futbolistas favoritos empiezan a ser más jóvenes que tú, incluso mucho más jóvenes, luego se retiran tus ídolos, pasan a ser entrenadores o directivos(…)”

Gran frase Alvaro, pocas veces me he sentido tan identificado con un texto. Nací en 1991 y creo que toda una etapa está llegando a su fin (lo sentí por primera vez el día que Zidane se retiró). Ayer me emocioné mucho con la llegada de Dybala a la Juve (soy tifoso juventino) y recién me pongo a pensar que tiene 2 años menos que yo. Cosas de la vida.

También del 91. La Premier era Henry, Beckham, Vieira. España de los Galácticos y Luis Enrique jugaba los C todavía como futbolista. La Decepción de Corea 2002 aquellos penaltis y la sensación de que no se volvería al estar tan cerca. El Joaquín del Betis.

Del 92. La Real de Nihat, Kovacevic y Karpin o el Depor de Valerón y Tristán. Nos hacemos mayores. Siempre llevé el 8 por Gerrard. Siempre fue mi favorito porque si tuviera que jugar un partido y solo pudiera elegir a un jugador y clonarlo 10 veces, ese sería Steven sin duda ninguna. Se te echará de menos.

Para alguien nacido en 1970 sois insultantemente jóvenes. Pero Amén a lo dicho por Alvaro. Creo que vivimos en una época prodigiosa de fútbol. Antes también hubo héroes, pero ni se podía seguir otras ligas con la facilidad de ahora ni creo que hubiera tanta calidad como hay actualmente. Estamos viviendo una época fantástica.

Del 92 la Premier para mi fue el Arsenal de los invencibles y esa final de Istambul, a partir de ahi me enamore del fútbol de Gerrard (ufff pelos de punta con esa final https://youtu.be/tCJ5uBA3DU4) y en España los galácticos y el Barca de Luis Enrique y los mil y un fichajes desaprovechados

Del 90. Si hay un par de partidos que han marcado mi vida futbolistica han sido los cuartos del mundial 2002 contra corea y el famoso robo de al-ghandour y la final de Estambul sobretodo, ahí me enamore definitivamente de este deporte y la mayor parte fue por un grande como Steve….verle jugar en todas las posiciones y tirando siempre del equipo como lo hizo….uuuuffff pelos de punta y a punto de llorar…

Yo era gran aficionado al pc futbol 96 97. Soy del 91 y a veces me entra vértigo al pensar que para mi primo, que tiene diez años menos que yo, 2007 es lo que para mi era ese fútbol. Es decir, a él el Barca de Puyol, Xavi, Deco, Ronaldinho, Giuly y Etoo, el Madrid de Beckham, Raúl, Van Nistelrooy, Roberto Carlos, Ronaldo y Guti, el Sevilla de Luis Fabiano, Palop, Kanoute, Navas y Maresca que.maravilló en Europa y no ganó la Liga de milagro, le sonarán muy poco, a algo difuso y perdido en el tiempo, como a nosotros Stoichkov, Koeman o Butragueño nos sonaba decimononico. Nos hacemos cada vez más mayores

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