Por fin una defensa sólida y consolidada

(Foto: Focus Images Ltd)

No se puede analizar el éxito -o buen hacer a secas, porque un éxito sería conquistar un título- del Arsenal en la presente campaña sin recordar y ponderar lo ocurrido en los 20 días que transcurrieron entre la visita del Bayern Munich al Emirates y el posterior desplazamiento al Allianz Arena. Tuve la oportunidad de asistir el 19 de febrero a aquel Arsenal-Bayern en el que los bávaros se impusieron por 1-3 y en el que la sensación de superioridad fue abrumadora. Las caras de los futbolistas gunners, que tres días antes habían sido eliminados en la FA Cup por el Blackburn Rovers de segunda división, eran un poema y tan solo Thomas Vermaelen, ejerciendo como capitán, compareció en zona mixta. No fue esa noche sino el 3 de marzo cuando el Arsenal tocó fondo y vivió quizás el momento en el que más discutida estuvo la era Wenger. En White Hart Lane, a comienzos de marzo, sucumbió ante los goles de Gareth Bale y Aaron Lennon. Fue visto y no visto: en dos minutos el Tottenham anotó dos tantos casi idénticos. Primero, balón hacia Bale, que ataca el espacio entre Monreal y Vermaelen. 120 segundos después, balón hacia Lennon, que ataca también el espacio entre Monreal y Vermaelen. Las carencias y algunos defectos del centro del campo influían en el mal funcionamiento defensivo, pero Arsène Wenger resolvió que la situación merecía un cambio de dirección. El equipo se marchaba de White Hart Lane ya a 7 puntos del Tottenham en la clasificación y cada vez era más real la posibilidad de no acceder a la Champions League por primera vez en casi dos décadas.

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Se daba casi por hecho que el siguiente partido, que tendría lugar diez días más tarde en Munich, era de trámite y que bastante haría el equipo inglés si evitaba una goleada en Alemania ante un Bayern que empezaba a ser una apisonadora. Pero ahí Wenger tomó las dos decisiones de más peso de toda la temporada y el curso de los acontecimientos comenzó a cambiar: Vermaelen al banquillo y Wojciech Szczesny no convocado. El belga, indiscutible hasta entonces en las alineaciones y capitán del equipo, fue suplente en Munich en un momento en el que, por el contexto (eliminatoria casi resuelta), parecía un detalle irrelevante y motivado por las rotaciones o dar descanso al jugador. Sin embargo, desde aquel día -y han pasado ya 8 meses- Vermaelen únicamente ha vuelto a ser titular tres veces: dos en la Capital One Cup y una en abril ante el Norwich -una tarde en la que Per Mertesacker estaba sancionado-.

Szczesny, cuyo rendimiento en su primer año y medio en la portería gunner había sido muy prometedor, demostró una cierta involución a lo largo del curso y su ausencia en Munich, entendida como un toque de atención, tampoco se interpretaba como una gran sorpresa. Sin embargo, en las semanas posteriores Lukasz Fabianski continuó ocupando la portería, mientras que su compatriota no se sentaba en el banquillo de suplentes, sino que fue enviado varias veces a jugar con el filial. Tras varias semanas así, salió a la palestra el padre de Wojciech, que se quejó públicamente y culpó a Wenger de haber hecho jugar a su hijo lesionado -de ahí algunos de sus errores- y declaró que era su chivo expiatorio. Tras este episodio y tras un mes (cinco encuentros) fuera de las convocatorias, Szczesny recuperó la titularidad. “Wojciech trabajó duro y ha vuelto en mejor forma”, explicó el técnico alsaciano. En esos seis últimos compromisos de la temporada, el polaco encajó tan solo dos tantos. Casualidad o no, pero hay un Szczesny antes de lo ocurrido en marzo y uno muy distinto en el último medio año (ha encajado 14 goles en estos últimos 22 partidos). El actual sí transmite la seguridad suficiente a su retaguardia y sus intervenciones tienen más tendencia a dar puntos que a quitarlos.

La pérdida momentánea de la titularidad por parte del polaco coincidió con la desaparición de Vermaelen de las alineaciones. Fue entonces cuando Wenger apostó definitivamente por la pareja de centrales que mejor entendimiento y compenetración demostraba: Mertesacker-Koscielny. Casualidad o no, los datos resultan bastante elocuentes cuando nos remitimos a los últimos 25 partidos de Premier League que han jugado juntos el alemán y el francés: 16 victorias, 8 empates y 1 derrota. Portería a cero recientemente ante Dortmund, Liverpool, Nápoles y Tottenham.

Martin Keown sobre Koscielny en mayo: “Su sociedad con Mertesacker es especial.”

Tony Adams en julio: “Para mí, Mertesacker es un defensa zonal y Koscielny es un defensor al hombre. Ellos tienen que conocer el juego de uno y de otro porque juegan juntos una semana sí y otra también. Es la única posición en la que necesitas familiaridad. Necesitas jugar junto a tu compañero de forma habitual para tener confianza.”

No fue la pareja compuesta por Per Mertesacker y Laurent Koscielny lo único que se consolidó en el Arsenal durante la pasada primavera. Bacary Sagna, tras sufrir varias lesiones en el año y medio previo, recuperó definitivamente una plaza en el lateral derecho y se ha adueñado por completo de él. Cumplirá 31 años en breve y finaliza contrato en junio, por lo que el club -y el jugador- ha de tomar una decisión al respecto. En la izquierda se ha impuesto el joven y explosivo Kieran Gibbs, con quien compite Nacho Monreal. Un factor clave en el desenlace de esta lucha fue la voluntad del lateral español de disputar la Copa Confederaciones en lugar de descansar y recuperarse de sus molestias de espalda, tal y como contamos en ‘Marcador Internacional’ en el mes de junio. El club inglés presionó para que Monreal no acudiese a Brasil con la selección y, finalmente, regresó a la disciplina gunner tras las pertinentes vacaciones posteriores a la ConfeCup con la necesidad de realizar un tratamiento alternativo en Londres para recuperarse de las molestias de espalda, en lugar de hacer la pretemporada con normalidad.

Si hablamos de la portería y de la defensa del Arsenal, hablamos de la misma materia prima de la que disponía Arsène Wenger la temporada pasada, aunque no lo parezca. Y no es sino una de las claves que permite que los londinenses lideren la Premier League con cinco puntos de ventaja y también su grupo de la Champions. Szczesny, Sagna, Mertesacker, Koscielny, Gibbs…en el norte de Londres ya se saben de memoria los cinco primeros nombres que han de recitar en la alineación del equipo. Mucho Özil, mucho Ramsey, mucho Giroud, pero con el (discreto) rendimiento defensivo de hace un año -o de las últimas temporadas en general- el Arsenal no estaría como está actualmente.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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2 comments

Saludos desde El Salvador

Excelente artículo; esta temporada no he podido seguir tanto como quisiera los partidos del Arsenal (problemas de derechos de retransmisión en este lado del charco) pero luego de ver el reciente partido contra el Dortmund me estaba haciendo precisamente la misma pregunta: cómo fue que este equipo ganó tanta solidez defensiva con prácticamente el mismo material humano de unas pocas temporadas.

Temporadas pasadas la defensa del Arsenal inspiraba tal desconfianza que ver que un partido que se tenía ganado y sin aparentes complicaciones para luego dejarse puntos era practicamente algo normal (ni hablar de la final perdida contra el Birmingham).

A mi parecer jugador por jugador entre la defensa y la portería no veo a nadie que tenga un nivel de primera linea excepto, de modo paradójico, Vermaelen; y bueno creo que en esta palabras está resumido todo: "Fue entonces cuando Wenger apostó definitivamente por la pareja de centrales que mejor entendimiento y compenetración demostraba: Mertesacker-Koscielny."

Lo de Szczesny me deja dudas aún, no se si será la costumbre pero siento que simpre existe un peligro eminente esperando suceder en el momento menos oportuno.

A esperar cual es el desempeño de este fin de semana en el Old Trafford donde no ha tenido las mejores actuaciones últimamente.

Yo creo que la fortaleza defensiva ya se nota desde hace casi dos años, es decir, desde la remontada para entrar en el top4 de la temporada 2011-12 (con Mertesacker y Arteta ya en el equipo).

La parte final de la temporada pasada también hubo mucha solidez defensiva, como ahora. El problema es el tiempo entre las dos remontadas estas, durante la primera parte de la temporada 2012-13: había solidez defensiva, pero se encajaban muchos goles por errores individuales de pérdidas o jugadores con bajadas de concentración puntuales y aisladas pero repetitivas. Principalmente de Vermaelen (que aún da esta sensación cuando juega un partido entero) y de Sagna (que tras coger forma de partido tras sus lesiones parece haber abandonado estos errores).

En cuanto a Monreal, no había oído nada sobre esto de la Confederaciones, pero no creo que éste sea el motivo de su suplencia. Simplemente, Gibbs es mejor. De hecho, para mí entre los mejores laterales zurdos del mundo junto con Alaba, Baines y Marcelo. Sin embargo esta claro que Monreal tiene un papel importante a jugar, como se está viendo es el primer suplente en entrar ahora mismo porque es fiable para aguantar resultados poniendo doble lateral por su gran energía instantánea.

Sobre la defensa en general de este año, creo que está muy relacionado con el juego de ataque.

La temporada pasada Wenger intentó un juego como ahora, típico más o menos del Arsenal: jugar al toque, buscar por combinaciones rápidas penetrar en las defensas y tal. Pero el entendimiento entre Walcott, Cazorla, Podolski y Giroud era horrible porque no habían jugado nunca juntos, ni un subconjunto de ellos.

Así pues, con la situación en la liga preocupante, Wenger cambió de planes. Defensa atrás, contraataques y 1-0 es bueno para sumar tres puntos. Esto empezó a funcionar, ya que no requería tal entendimiento, aunque igualmente poco a poco se iba forjando.

Esta temporada este entendimiento es total, ya que se ha mantenido el bloque y se ha fichado a Sanogo (que no ha jugado ni cuenta mucho de momento), Viviano (lo mismo), Flamini (que ha conocía el club y el equipo) y a Özil (que no sólo se adapta bien sino que ha hecho subir el nivel de exigencia técnica desde los entrenamientos).

Con tal entendimiento, la apuesta ofensiva es otra vez viable. De hecho, está siendo tan eficiente que permite defender también arriba. Con el plan B de defender atrás, herencia de la temporada pasada, éste Arsenal tiene dos registros casi opuestos pero muy efectivos.

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