La única solución

Raheem Sterling of Liverpool pictured ahead of the Barclays Premier League match at the Britannia Stadium, Stoke-on-Trent
Picture by Ian Wadkins/Focus Images Ltd +44 7877 568959
24/05/2015

La relación entre el Liverpool y Raheem Sterling comenzó a deteriorarse de forma irreversible durante la temporada pasada, en el momento en el que las conversaciones sobre su renovación contractual se encallaron, aproximadamente desde el mes de octubre. El futbolista inglés rechazó una propuesta cercana a las 100.000 libras a la semana en marzo y decidió posteriormente y de forma unilateral abandonar la entidad con la que ha conseguido hacerse un nombre dentro de la Premier League inglesa, pese a que su vinculación se extendía hasta 2017. 5 años, 129 partidos y 23 goles resumen el paso por Anfield de un atacante de tan solo 20 años con unas condiciones fabulosas y el deseo firme de ganar títulos en el corto plazo bajo el paraguas de un club con -a su juicio- objetivos más ambiciosos.

Pese a ser una pieza fundamental en los planes de Brendan Rodgers, él dejo claro sus prioridades en una entrevista concedida a la BBC en el mes de abril: “No solo es una cuestión de dinero, nunca ha sido una cuestión de dinero. Hablo de ganar trofeos durante mi carrera. Eso es de lo que yo hablo y lo que yo quiero. No hablo de cuántos coches voy a conducir o de cuántas casas tendré. Solo quiero tener la posibilidad de ser el mejor futbolista que pueda llegar a ser”. Esa y no otra es la razón por la que Raheem cambia de aires: tiene el convencimiento de que el proyecto deportivo del Liverpool para las próximas temporadas no lo acercaría a ganar títulos. Afirma que Chelsea, Arsenal y los dos clubes de Manchester están un escalón por encima y por eso no se lo ha pensado dos veces a la hora de aceptar el ofrecimiento de un conjunto acostumbrado a saborear la victoria: en el Etihad se han levantado dos ligas de las últimas tres disputadas. Con las miras puestas en hacer algo importante en la Champions League, la compañía de David Silva, Sergio Agüero, Vincent Kompany, Yaya Touré o Joe Hart y el runrún sobre el desembarco de Pep Guardiola en el noroeste de Inglaterra el próximo curso, la oferta se antojaba irrechazable conociendo sus intereses.

El acuerdo entre Manchester City y Liverpool se cerró el pasado domingo por la noche y en el mismo se estableció que los citizens abonarán 44 millones de libras en concepto de traspaso más 5 millones en función de objetivos alcanzados. Raheem firma un contrato de larga duración cercano a las 200.000 libras a la semana.

Raheem Sterling (right) of Liverpool tries to get past Craig Dawson (left) of West Bromwich Albion during the Barclays Premier League match at The Hawthorns, West Bromwich Picture by Tom Smith/Focus Images Ltd 07545141164 25/04/2015
Raheem Sterling trata de superar a Craig Dawson en The Hawthorns, West Bromwich.
Foto de Tom Smith/Focus Images Ltd.

Su fichaje, como expone Jamie Jackson en Guardian, supone la incorporación más ambiciosa del Manchester City desde la llegada de los pesos pesados de la actual plantilla en el periodo 2009-2011. A posteriori, los Fernando, Fernandinho, Aleksandar Kolarov, Edin Dzeko, Stevan Jovetic, Eliaquim Mangala, Jesús Navas, Jack Rodwell, Javi García o Scott Sinclair no han supuesto un salto cualitativo importante y con este desembolso, unido al realizado por Wilfried Bony en el pasado mercado de invierno, se pretende dar un golpe sobre la mesa.

Manuel Pellegrini contará con una nueva pieza desequilibrante en tres cuartos de campo, un futbolista eminentemente vertical capaz de ocupar las tres posiciones de la mediapunta. El técnico chileno no disponía de ningún futbolista de perfil similar al de Raheem: Silva y Nasri le ofrecen pausa, armonía con la pelota y asociación cerca de la frontal, mientras que Jesús Navas le permite abrir a los rivales más cerrados desbordando por el costado derecho. Sterling, aún por definirse como jugador, debe encontrar su sitio, pero mientras lo hace puede abrir un gran abanico de variantes tácticas con su dinamismo. 

El Manchester City necesitaba incorporar a homegrown players tras las salidas de Frank Lampard, Micah Richards, James Milner, Scott Sinclair y Dedryck Boyata este verano.

Por lo que respecta al Liverpool, la incertidumbre es evidente: ¿Es una buena venta? En términos económicos no parece haber dudas: 49 millones de libras por un futbolista prometedor, sí, pero con mucho por demostrar todavía. El hecho de que sea inglés infla el precio y en el tira y afloja el City se ha acabado plegando a las exigencias impuestas desde Anfield. En lo deportivo es otro paso atrás. Incomparable al traspaso de Luis Suárez al Barça, porque el delantero uruguayo era el mejor futbolista de la liga sin discusión, pero sí supone una nueva piedra en el camino de cara a consolidar a la institución en los puestos que dan acceso a la Champions League. La inmensa mayoría de los fichajes realizados durante la era Rodgers no han cuajado, razón suficiente para dudar de la habilidad del club a la hora de encontrar sustitutos de garantías. Roberto Firmino, tras pagar 29 millones de libras al Hoffenheim, y Lazar Markovic, después de firmar una primera temporada discreta en el condado de Merseyside, deberán ocupar su vacío. Sterling busca su propio camino.

Liverpool manager Brendan Rodgers leaves the field at half time with his team trailing Stoke City by 5 goals to nil during the Barclays Premier League match at the Britannia Stadium, Stoke-on-Trent Picture by Ian Wadkins/Focus Images Ltd +44 7877 568959 24/05/2015
Brendan Rodgers no ha podido evitar la salida de Raheem Sterling.
Foto de Ian Wadkins/Focus Images Ltd.
Foto de portada: Focus Images Ltd.

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