Stevie no se merecía esto

Stoke City v LiverpoolBarclays Premier League

La mayor goleada sufrida (6-1) por el Liverpool en la historia de la Premier League coincide con el último partido de Steven Gerrard con la camiseta red. Es cuanto menos sonrojante para quienes participaron en la debacle del Liverpool este domingo frente a un Stoke City que, a efectos clasificatorios, no se jugaba absolutamente nada.

Los futbolistas del Liverpool que pisaron el césped del Britannia Stadium (Mignolet, Can, Skrtel, Sakho, Moreno, Leiva, Henderson, Allen, Coutinho, Lallana, Touré, Ibe y Lambert) y su entrenador son responsables de que la leyenda red que es Steven Gerrard no haya tenido un adiós a la altura de lo que este icono se merece. Lo suyo fue una forma indecente de competir en el último día de Stevie en la Premier League.

Es un Liverpool que, a día de hoy, no está a la altura de la historia del club y a partir de esa premisa debe trabajar la entidad si quiere recuperar algún día el lugar que por categoría le corresponde. Han sumado 22 puntos menos que la pasada campaña. ¿Cuántos futbolistas de la plantilla del Liverpool están entre los mejores del mundo en sus respectivas demarcaciones? La respuesta a esa pregunta ayuda a entender la escasa competitividad del equipo este año. Hubo una época, no muy lejana (es cuestión de remontarse seis o siete años en el tiempo), en la que varios de los mejores del planeta en sus puestos actuaban cada quince días en Anfield: Gerrard, Xabi Alonso, Fernando Torres, Javier Mascherano, etc.

Asumir y aceptar la realidad del club, no engañarse, debe ser el primer paso, ya que el Liverpool ha navegado en la mediocridad durante algún tiempo (cinco o seis años, posiblemente desde el segundo puesto logrado en 2009), exceptuando el episodio vivido la temporada pasada con la treintena de goles de Luis Suárez y el subcampeonato liguero. Si en los despachos del Liverpool hay exigencia, el análisis de los resultados obtenidos este año debe conducir al suspenso. Aunque siempre está la posibilidad de que haya quien aprecie el vaso medio lleno y piense que el equipo cayó en las semifinales tanto de la FA Cup como de la Capital One Cup, que sucumbió en la tanda de penaltis en la Europa League, que se quedó a un triunfo de los octavos de final de la Champions League y a un par de partidos del top-4 de la Premier League. Y si se hubiese marcado un gol más en aquel encuentro, y si se hubiese hecho aquello esa tarde, y si Courtois no hubiese sido el MVP en la eliminatoria de la copa de la liga. Una constante repetición del ‘y si’ que no conduce a nada.

El Liverpool no presiona. El equipo acusa un problema, relacionado con su pasividad defensiva, y es la incapacidad de los centrocampistas o de los delanteros para presionar. Esa faceta fue vital en el notable recorrido del Liverpool el curso pasado -cuando estuvo cerca de vencer la Premier League-, ya que la presión arriba de Luis Suárez, Daniel Sturridge, Raheem Sterling y cía era descomunal. El equipo empezaba a ganar partidos ahí porque los delanteros eran los primeros defensores, eran los primeros en recuperar balones y esas situaciones de robo permitían empezar en buenas posiciones de campo los ataques. Se dejaban, sobre todo el uruguayo, hasta la última gota de sudor y el último resquicio de fuerza presente en su cuerpo. Ese detalle cambió sensiblemente en el Liverpool 2014/15.

Liverpool - Football tactics and formations

Disposición táctica inicial del Liverpool en el 6-1 en Stoke (Infografía: Share My Tactics)

Se menciona a menudo lo más visible: los goles de Suárez que ya no están, los goles de Sturridge que han desaparecido (lesionado muchos meses), el pobre rendimiento de Balotelli, etc. Pero no se repara apenas en la transformación del Liverpool como bloque a la hora de (no) presionar al rival. Y ese matiz fue especialmente sangrante en la visita al Stoke City, un 6-1 en el que influyó sobremanera la ineficacia del conjunto red sin balón.

Balotelli, Sturridge y Lambert en la Premier 2014/15: 7 goles.

El Stoke City en una tarde frente al Liverpool: 6 goles.

Presentó Brendan Rodgers una alineación inicial sin delantero alguno sobre el campo. Daniel Sturridge y Mario Balotelli, de baja por lesión; Rickie Lambert, suplente junto a Raheem Sterling (que está mucho más de actualidad por su no renovación que por sus goles). Todo esto llevó a Rodgers a proponer una dupla ofensiva con mediapuntas (Adam Lallana y Philippe Coutinho) como piezas más adelantadas, jugadores con tendencia a bajar a recibir el balón, a caer a los costados, a asociarse y con nula aportación en cuanto a desmarques de ruptura o amenazas por alto ante los zagueros centrales del Stoke City. Y, claro está, con poco fuelle a la hora de ser los primeros en presionar la salida de balón del rival.

En un centro del campo plagado de futbolistas livianos como Allen, Leiva, Coutinho o Lallana, o un jugador con el depósito al mínimo como Gerrard, es lógico que haya problemas para ser intensos y presionar bien a un rival poderoso físicamente y bien trabajado como el Stoke City. Fue un equipo, una alineación, con muy poca presencia física en la medular. Cuando esto ocurre, si tus centrocampistas son los mejores del mundo (como ocurría en el ciclo ganador de la selección española) la pelota estará de forma casi permanente en tus pies y no tendrás que dedicar mucho tiempo a defender o a tratar de recuperar el esférico. España no perdía el balón. El Liverpool del Britannia Stadium es un conjunto de buenos jugadores en el apartado técnico y pasador, pero lejos del nivel de brillantez necesaria para no tener que preocuparse de asuntos como la recuperación de balón o la defensa. Un equipo, además, sin profundidad por los costados, dada la ausencia de extremos y el pobre papel de Emre Can y de Alberto Moreno -ambos sustituidos al descanso- en los laterales.

Stoke City v LiverpoolBarclays Premier League

Emre Can volvió a jugar como lateral derecho en Stoke (Foto: Focus Images Ltd)

Uno de los que mejores prestaciones ha ofrecido en los últimos meses, Emre Can, vivió una tarde terrible en Stoke. Y la vivió, entre otras cosas, por la insistencia de Rodgers en ubicar al alemán en una demarcación que poca o ninguna relación guarda con la posición natural de Can, un centrocampista que este año ha confirmado que también puede cumplir como central derecho en línea de tres. Pero otro oficio distinto es el de lateral derecho, donde ya jugó más de media hora en el Emirates, por ejemplo. Ahí Can sufre mucho más y su equipo apenas puede aprovechar sus virtudes. Sus problemas quedaron expuestos en los tres primeros tantos del Stoke: desbordado con suma facilidad en la banda en las jugadas del 1-0 y del 2-0, y realizando un pésimo despeje de cabeza hacia atrás en el 3-0 de Walters. Fue sustituido por Kolo Touré en el tiempo de descanso.

Brendan, mientras tanto, ha dejado clara su inexistente confianza durante los últimos meses en jugadores que sí conocen el oficio de lateral diestro: Glen Johnson (acaba contrato) y Javier Manquillo (tiene firmada una cesión hasta 2016, pero se planteará abandonar Anfield).

Jordon Ibe y Kolo Touré sustituyeron a Moreno y a Can cuando el daño estaba hecho, cuando la mala imagen ya era irreparable, cuando el partido reflejaba el 5-0 en el marcador y Rodgers alteró por enésima vez la estructura táctica del equipo para dibujar ahora una línea de tres centrales (Touré, Skrtel, Sakho) con Ibe y Lallana como carrileros. Steven Gerrard vivió sus últimos 45 minutos como futbolista de la liga inglesa posiblemente deseando que el reloj avanzase a mayor velocidad, que se cumpliese el 90′ y acabase la tortura que estaba siendo la caída en Stoke.

Es un resultado propio de un equipo sin orgullo, una actuación propia de un conjunto sin amor propio y de un grupo de futbolistas que llevan meses demostrando sobre el campo que no están a la altura de quien hasta este fin de semana ha lucido el dorsal número 8. Hay maneras de perder y hay maneras indignas de perder.

Stoke City v Liverpool Barclays Premier League

Brendan Rodgers no ha ganado ningún título en sus tres años en Liverpool (Foto: Focus Images Ltd)
Foto de portada: Focus Images Ltd

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4 comments

A tener en cuenta los cantos de los aficionados pidiendo la vuelta de Rafa Benítez, que se harán realidad quizás junto a Higuaín, a no ser que Florentino Pérez tenga otros planes.

Se acabó el suplicio por este año. En los últimos partidos parece que ni siquiera querían humillar al club paseando el año próximo su escudo por Europa con tan pobre plantel. Creo que el Liverpool es el mejor ejemplo de la inflación que vive este mercado, donde las medianías, al cambio de la libra, se pagan como estrellas rutilantes, y ahí tienen a Lallana, Henderson o Lambert. ¿A quién se le ocurrió dar su última chance a Balotelli? De verdad, ese contrato va a ser un lastre hasta que finalice, le veo cedido al Derby County y similares en una de esas imágenes que nunca se irán de nuestra retina. Por otro lado, no hay que exonerar al mito innombrable de su parte alícuota en el fracaso y declive de la otrora más grande entidad del fútbol británico. Y yo soy su primer defensor, que si fuera necesario se le renovaría un año más, pero ese tanque vacío lleva en reserva al menos un lustro, el año pasado fue solo un espejismo pasajero con el que varios se emocionaron… pero que el Mundial se encargó de soterrar definitivamente.

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