Supermercados Wenger

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Al finalizar la pasada temporada sonó un gong solemne, se dio el pistoletazo de salida al mercado de fichajes y Wenger insinuó que se dirigiría con premura al supermercado más cercano a comprar todo aquello que necesitaba para llenar una despensa medio vacía. No sólo lo pedía la afición, los propios jugadores reclamaban por activa y por pasiva añadir a la cesta una serie de productos variados que mejorasen una alimentación ya de por sí deficitaria.

El técnico francés se entretuvo por el camino para tomar una caña, disfrutar del paisaje y charlar con algún viejo conocido. Mientras el resto de vecinos, con y sin turbante, se dedicaban a adquirir más o menos barato, más o menos caro, a su gusto, él argumentaba que las compras siempre se han hecho la última semana antes del cierre, que no había motivo aparente para tener prisa y que la base de la plantilla, de la alimentación, sería la de la temporada pasada.

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(Foto: Focus Images Ltd)

Hace sólo unos días, con mucha paciencia y confiando en las presuntas vitaminas que aportará Sanogo, Arsène decidió que era el momento de coger el carrito para satisfacer los deseos de su familia. Medio a trompicones entró en el súper y las estanterías ya estaban casi vacías. Algunas con telarañas. Los percebes, Suárez, se le habían escapado pese a que había intentado encargarlos por teléfono. El kilo de cordero, Luiz Gustavo, costaba demasiado. Así que tampoco. No entraba en sus planes dar un paso en falso y pagar más de lo que él creía que valía la carne. No señor. Aunque la afición gunner al completo estuviese plenamente convencida de que la principal necesidad del Arsenal para ya mismo, para ahora, inmediatamente, era un kilo de cordero y no el palo de una escoba, un yogur con bifidus o un ambientador con olor a frescor floral.

Pues bien: llegó Flamini. El Arsenal necesitaba carne y Arsène decidió que lo más razonable era comprar papaya. Mathieu puede jugar de mediocentro, de interior y de lateral derecho. Y con la papaya haces una ensalada, rocías su jugo sobre el churrasco, te comes su fruto o se la lanzas a alguien. ¡Cuidado, Arsène! Que cada uno escoja lo que más le guste. Eso es más o menos el centrocampista francés: un poco de todo, pero nada de mucho, y todo aliñado con un carácter muy fuerte que previsiblemente hará crecer al equipo. ¡Habrá que comer papaya madura, de toda confianza, durante tres años! Quizá acabe repitiendo. Next.

El domingo después de comer, Wenger concretó una nueva incorporación, que no traspaso, con el objetivo de darle el impulso necesario a una portería a la que de vez en cuando le crujen las tripas: Emiliano Viviano. Segunda opción tras Guaita, poderoso en el juego aéreo e irregular. Y también regular tirando a pues bueno, vale porque, a priori, no supone un gran salto de calidad en relación al nivel medio que ofrece Szczęsny a lo largo de toda una temporada. Al menos Arsène se decidió a echar en el carro un cartón de leche, el más económico, que generará competencia bajo palos. Se anunció hoy, lunes, por la tarde: cedido con opción de compra.

Eran las 15:50 del domingo, el Arsenal estaba a punto de comenzar su partido contra el Tottenham y no había ningún síntoma que permitiese aventurar lo que posteriormente sucedería.

El duelo contra los Spurs se resolvió favorablemente para los intereses locales y Arsène salió a rueda de prensa con una sonrisa de oreja a oreja. Heath Ledger con corbata roja. La prensa inglesa le preguntó por el mercado de fichajes y el técnico alsaciano no evitó la pregunta, sino que afirmó con cierto gracejo que podría concretarse una gran sorpresa antes de finalizar el periodo de fichajes y, de forma sorprendente, expuso sin tapujos que estaba dispuesto a pagar un precio superior al que él considera real por jugadores de nivel TOP. Que lo haría sin pensárselo dos veces. Este hecho es absolutamente trascendental porque supone un giro de noventa grados a toda una manera de entender el fútbol durante muchos años. Un cambio radical: el Arsenal de Wenger nunca, nunca, nunca, ha pagado más del valor que, a juicio del propio manager, tenía un jugador. Uno no sabe si esta decisión responde a una estrategia de mercado dirigida por las consecuencias deportivas que seguirían al fichaje de Gareth Bale por el Real Madrid o si se trata de pura improvisación tras analizar las posibilidades económicas del club y los jugadores disponibles ésta última semana. La realidad es que, sea como fuere, el Arsenal ha superado por mucho el techo pagado por un jugador en concepto de traspaso. Para poder aspirar a cerrar incorporaciones de este calibre, el club dejó Highbury por el Emirates y caminó por el desierto. E imagino que el señor del banco le preguntaría a Arsène si se encontraba bien…

Llegados a este punto conviene dejar claro que, para el Arsenal, Özil es caviar beluga. Huevas de esturión recogidas en el Bernabéu para un equipo acostumbrado a las varitas de pescado. Por eso Arsène salió como un loco del súper y casi se olvida de lo que llevaba en el carrito. ¿Necesita el Arsenal a Özil? Rotundamente sí. ¿El Arsenal tiene mayores carencias en otros puestos y un mediapunta no tendría que ser una primera necesidad? Rotundamente sí.

Nadie ha dado más asistencias que Özil en los últimos cinco años en toda Europa. No es un dato más, es el dato. Con Rosicky afrontando su último año de contrato, Ramsey adecuadamente reciclado en interior o mediocentro por exigencias del guión, Wilshere cogiendo el ritmo de competición después de dos años sin ningún tipo de continuidad en el terreno de juego y Cazorla cómodo en la izquierda, Mesut no es que tenga sitio de sobra -que por nivel los que no tendrían sitio son los demás- sino que encajará a la perfección. Será una pieza clave para el Arsenal con el objetivo de intentar acercarse un poco más a los tres primeros y no solo vivir día sí y día también mirando de reojo como Tottenham, Liverpool y Everton se suben por la espalda e intentan saltar por encima. La calidad del mediapunta alemán está fuera de toda duda y cuesta creer que su impacto no sea inmediato: marcando diferencias en estático, pim pam, asociándose con los pequeños que juegan por detrás, pim pam, y lanzando contras con Walcott haciéndose de oro -ésta vez en el campo- a su derecha. El Mundial de Brasil se acerca y la aparente falta de confianza de Ancelotti, vestida de financiación galesa, terminó de ser el impulso necesario para conseguir al .

¡Oído cocina! Mesut es un manjar exquisito para el que no había ni cubiertos. Y es que por Özil y su zurda suave la afición del Arsenal dejará de morder los huesecillos de la carne y comenzará a comer el marisco con arte y salero. Se colocará bien la servilleta, limpiará la cristalería para bañarla con un buen vino blanco y, con todo listo, Wenger entrará por la puerta. La cena está lista. Que aproveche.

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3 comments

Sin duda va a dar al Arsenal un salto de calidad pero sigo viendo que falta un 9 para poder pensar en ganar la Premier. Eso sí, a partir de ahora no me pierdo ningún partido del los Gunners. Como bien dice el artículo, Ozil es caviar del bueno.

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