“Tuve que deshacerme de los futbolistas problemáticos del QPR”

Harry Redknapp Focus

El próximo 10 de octubre de 2013, Harry Redknapp publica su autobiografía titulada “Always Managing: My Autobiography“. El Daily Mail ha avanzado en exclusiva varios extractos de los capítulos en los días anteriores a la presentación y, debido al gran interés en muchas de las cosas que cuenta y explica el técnico inglés, hemos decidido traducir lo más interesante.

Bolton Wanderers v Queens Park RangersSky Bet Championship(Foto: Focus Images Ltd)

Redknapp fue el entrenador con quien despuntó Gareth Bale en los Spurs. Su época en el Tottenham primero fue problemática pero el galés tenía mucho potencial.

Hay mucha basura de la etapa de Gareth Bale en el Tottenham. ¿Iba a venderlo? No. ¿Iba a cederlo? No. Conozco muy bien al jugador. Mira la primera alineación que saco como técnico del Tottenham, el 29 de octubre de 2008: Bale está ahí. Es verdad que tuvimos que hacer trabajo con él pero era uno de los jugadores con los que más ganas tenía de entrenar. Me volvía loco en los entrenamientos. Técnicamente era impresionante pero siempre estaba jugando con su pelo. Yo le miraba y decía: “¡Deja tu flequillo quieto, Gareth! ¡Para ya de tocarte el pelo!”

En este fragmento, Redknapp explica cómo surgió la decisión de adelantar la posición de Bale para que dejase de jugar de lateral izquierdo, donde el titular era Assou-Ekotto.

Todo lo que necesitaba era endurecerse para convertirse en una estrella. Era lateral izquierdo y tenía por delante a Assou-Ekotto, uno de los mejores de la Premier League. Bale parecía demasiado débil para ser defensa y decidimos ponerlo más arriba. Entonces mejoramos y mejoramos. Con Bale todo fue cuestión de confianza. Lo metimos arriba en la banda izquierda y movimos a Modric al medio para que pudiesen combinar: así empezamos a asustar a los equipos. Ese Tottenham tenía un gran equilibrio y en las etapas cruciales de la temporada Bale marcó goles decisivos en victorias contra el Arsenal o el Chelsea. En ese sprint de final de año llegamos a un partido a domicilio contra el Manchester City: el que ganase iba a la Champions League. Creo que es uno de los encuentros que más me define como entrenador por el modo en que jugamos. Decidí que no importaba que fuéramos visitantes, eso era como una final y salimos con un equipo ofensivo. Crouch marcó el gol de la victoria y Bale estuvo inmenso. Estábamos en la Champions League y supe que era el momento en el que Bale iba a llegar a la élite mundial. Predije que Bale sería nuestro Cristiano Ronaldo. Y así fue. Creo que nunca he visto a otro jugador aterrar a un equipo como hizo Bale con el Inter. Sentí lástima por su lateral derecho [Maicon]. No se ha vuelto a recuperar de aquello.

Sin embargo, tras un primer año en la máxima competición europea, el Chelsea ganó la final contra el Bayern en los penaltis y el Tottenham no entró en la Champions League a pesar de haber sido cuarto en la Premier League, justo por delante del Chelsea.

Cometí uno de los mayores errores de mi vida la noche en la que fui a ver al Chelsea ganar final de la Champions League 2012. Todos sabéis lo que pasó. Al Chelsea le dominó el Bayern -como ya habían hecho Barcelona y Nápoles en las rondas anteriores- pero ganaron el título. Es decir, el Tottenham no se clasificó para la siguiente edición a pesar de quedar cuarto, dos puntos por encima del Chelsea en la Premier League. Nos quitaron nuestra plaza. Quería llorar. Cuando me fui, pensé: “Compra un delantero de clase mundial y no tendremos límite la próxima temporada”.

El presidente Levy, duro negociador, también ha tenido sus anécdotas con Redknapp.

Habíamos tenido reuniones sobre la posibilidad de extender mi contrato. Fui a ver al presidente Daniel Levy a su despacho. “¿Qué pasa, Daniel?”, pregunté. Parecía inseguro. “Harry, quizás esto está llegando a su fin”. Disfruté cada minuto en el Tottenham. Nunca vieron fútbol de Champions League hasta que llegué y nunca lo han visto desde que me fui. Ahora me llevo bien con Daniel, el año pasado me cedió varios jugadores al QPR. En los Spurs no siempre estaba de acuerdo con algunos de mis fichajes, como Parker o Kaboul, pero me los traía. No sólo fue la primera persona que me llamó cuando me contrató el QPR sino que también fue la primera que hizo sonar mi teléfono cuando abandonaba las instalaciones del Tottenham. “Harry, mantengamos el contacto. Espero que podamos ser amigos”. Yo pensé: “Acaba de echarme y quiere que seamos amigos”. Pero hemos seguido bien.

Por último, la etapa de Redknapp en el QPR empezó de la peor manera posible: una plantilla con sueldos altos, poco compromiso y en el fondo de la clasificación. Así recuerda el técnico inglés una temporada para olvidar que terminó en descenso y que ahora, en Championship, está intentando arreglar. No tienen desperdicio sus testimonios.

Jose Mourinho no habría conseguido la permanencia con el QPR la temporada pasada. La plantilla que recibí en noviembre estaba pobremente equilibrada, era indisciplinada y no tenían confianza. Los directores y propietarios eran majos pero habían confiado en agentes y consejeros. Tenían jugadores con sueldos astronómicos. Era insostenible. Había jugadores como Bosingwa, que seis meses antes había ganado la Champions League con el Chelsea, y que no iba a exprimirse al máximo. Una vez rechazó sentarse en el banquillo de los suplentes, su actitud fue lamentable. Lo multé con dos semanas de salario y es cuando me di cuenta de todo lo que cobraba. Lo peor es que él no era el único. Daba miedo. En varias semanas me di cuenta de que mi mejor jugador era Ryan Nelsen, un tío de 35 años internacional por Nueva Zelanda, y que estaba deseando irse: “No tienes opción aquí. Es el peor vestuario en el que he estado en mi vida. No hay esperanza. No he podido solucionarlo”. Éramos colistas, con nuevo entrenador y quedaba más de un mes para el mercado de invierno. Tenía que seguir con ellos, intentar instalar una disciplina con multas por retrasos y mal comportamiento. El problema es que los propietarios no gastaron en fichajes sino que, con ese dinero, les dieron a los futbolistas un salario que no merecían. Un día escuché que uno de mis jugadores había estado fuera hasta las 4:30 de la mañana en un casino de Londres cuando al día siguiente jugábamos contra el Manchester United a las 15:00. Cuando lo metí en mi oficina y le comenté esta información se quedó perplejo. Otros futbolistas entrenaban toda la semana pero luego una misteriosa lesión los dejaba fuera del partido el sábado. Me daba pena por gente como Clint Hill. Él no era el mejor que teníamos pero lo daba todo y se sentía avergonzado por las actitudes con las que convivía. Todo lo que podía hacer en el mercado de enero era comprar para intentar añadir esperanza en la plantilla. Fichamos a Remy, que terminó como nuestro máximo goleador con 6 goles. Samba fue nuestra otra gran operación, aunque resultó ser una terrible decepción y lo devolvimos a Rusia. Viendo la mentalidad de los jugadores, la carencia de goles y todas nuestras debilidades, estaba claro: íbamos a descender. Me he pasado todo el verano intentando remediar nuestros problemas, vendiendo jugadores y trayendo otros con la actitud correcta. En un momento determinado de la pretemporada, Adel Taarabt volvió con sus viejos trucos. Llegó tarde a un entrenamiento en Devon y lo mandamos a casa. Eran las típicas excusas pero ya no íbamos a soportar ninguna más. Tenía que haber una actitud diferente en el QPR si queremos volver a la Premier League. Mi prioridad era deshacerme de los problemáticos. Deshacerme de ellos antes de que ellos se deshicieran de mí.

Related posts

5 comments

Muy muy interesantes los párrafos extraídos del libro, sin duda alguna que estará en mi lista de compras de cierta web .co.uk para navidades

Recuerdo el partido que menciona. En el que puso a Bale. 4-4 ante el Arsenal. Partidazo. Emocionante hasta el final. (Me gustaba aquel equipo del Arsenal)

La verdad que parece muy interesante.

Deja un comentario

*