Para frotarse los ojos

Timothy Fosu-Mensah of Manchester United goes down injured during the Barclays Premier League match at White Hart Lane, London
Picture by Alan Stanford/Focus Images Ltd +44 7915 056117
10/04/2016

No en demasiadas ocasiones uno tiene la posibilidad de contemplar algo fuera de lo común, algo que tu memoria no recuerda haber procesado jamás. En ocasiones es un detalle de técnica individual el que te saca de tu propia linealidad; otras, las menos, una decisión completamente inesperada de un entrenador de la cual no tienes ningún precedente. Ayer domingo, en un escenario de primerísimo nivel en el fútbol inglés como es actualmente White Hart Lane, Louis van Gaal rompió todos los esquemas al colocar a Ashley Young como delantero centro a la vuelta de los vestuarios (46′). El 10 de abril de 2016, con Anthony Martial sobre el césped, la referencia en punta de los red devils fue un futbolista que durante el presente curso había disputado más encuentros como lateral, ya sea izquierdo o derecho, que como extremo. Obviamente, ninguno como punta. Y el experimento no funcionó…

Van Gaal retiró en el descanso a Marcus Rashford tras una primera parte gris del jovencísimo delantero e introdujo en su lugar a Ashley Young. Para sorpresa de todos, el ex seleccionador nacional de la Oranje no recompuso el frente de ataque reubicando a Martial en la posición de ‘9’, sino que mantuvo al delantero francés pegado al flanco izquierdo. El míster neerlandés colocó como futbolista más adelantado a un jugador cuyo último gol en la liga inglesa data de hace más de un año. Y no solo eso, antes había insistido en alinear una vez más a Jesse Lingard como ’10’, desplazando a Juan Mata al costado derecho, donde el español nunca ha conseguido explotar todas sus condiciones. Solo la inoportuna lesión de Fosu-Mensah en el minuto 63 –inexpugnable y sobrio como un veterano en todas sus acciones defensivas– le obligó rectificar: Young retrasó su posición e incluso se colocó como el lateral derecho. Cuando ya todo estaba perdido, con un 3-0 en contra que restringe de nuevo las opciones del Manchester United de disputar la próxima edición de la Champions League (53 puntos, a cuatro de la 4ª plaza), Van Gaal apostó por Memphis Depay (Mata fue el sacrificado), trasladó a Young a la derecha y aupó a Martial como referencia. Demasiado rebumbio difícil de descifrar, al menos desde la distancia.

¿Qué motivó la entrada de Ashley Young como delantero centro? “Quería más velocidad en punta porque en la primera parte no la tuvimos [en alusión a Rashford], esa fue la razón”, explicó Van Gaal.

Anthony Martial of Manchester United during the Barclays Premier League match at White Hart Lane, London Picture by Alan Stanford/Focus Images Ltd +44 7915 056117 10/04/2016
Anthony Martial, en White Hart Lane.
Foto de Alan Stanford/Focus Images Ltd.

En cualquier caso, la contundente derrota no se explica por una decisión concreta del entrenador sino más bien por un cúmulo de circunstancias, en las que sí tienen cabida los nudos que no supo desenredar Van Gaal. Después de firmar unos primeros 20 minutos de gran nivel, recuperando la pelota en campo rival gracias a la presión coordinada de Lingard, Schneiderlin y Carrick sobre Dier, Dembélé y Alli, los visitantes poco a poco fueron perdiendo fuelle, incapaces de sostener esa exigencia. Y la segunda mitad se les hizo larguísima. En la búsqueda de un resultado positivo no ayudó no poder asentar la posesión en campo rival, pues todas las llegadas con peligro a la meta de Lloris estuvieron cortadas por el mismo patrón: arrancada de Martial contra el mundo en busca de la tierra prometida. Desde la banda, impotente, Ander Herrera observaba otro hundimiento de sus compañeros, que en seis minutos retiraron el balón de su portería hasta en tres ocasiones (3-0). Y esto sí que no cogió por sorpresa a nadie.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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