Turno de Moyes

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A mí que me expliquen el tiempo de Manchester.

El lunes estuve hasta las 22 horas en mangas de camisa, esta mañana ha llovido como si no lo hubiera hecho en los últimos cinco años y ahora mismo, mientras escribo, cae el solazo tan de lleno en la habitación que refleja en la pantalla del ordenador y es bastante molesto.

Contrasta tanto cambio porque lo único que no había cambiado en el mundo desde que nací, junto a las pirámides de Egipto, el verde de Central Park, las cuevas de Altamira y el “Todo a 100” de delante de mi casa, vive en Manchester, se llama Alex Ferguson, entrena al Manchester United y ayer dijo que, para cortar con la tradición y alterar un poco la tranquilidad que había, quería cambios. Que lo dejaba. Se supo de la noche a la mañana, literal, y desde esa mañana hasta la siguiente, también literal, se ha sabido que David Moyes es su sustituto.

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Hoy me recogió en Picadilly Gardens un taxista del Manchester United que me dijo una frase que explica de forma inmejorable los motivos por los que Moyes llega a Old Trafford: “Viene por dos razones principales: primero, porque lo ha recomendado Ferguson; y segundo, porque es un proyecto a largo plazo, lo más parecido a lo que teníamos hasta ayer”. Y así ha sido porque, aunque todavía no habíamos leído el comunicado, David Moyes ha firmado por 6 años.

También ha comentado una cosa que no me había planteado, si bien es bastante debatible: “Ferguson se va porque los alemanes están imparables (ha dicho they are running the show y me ha encantado su forma de expresarlo). Piensa que el año que viene va a volver a ser imposible llegar lejos en Europa y así se ahorra otra eliminación, porque está claro que en Inglaterra sí que no tiene nada más que demostrar”.

David Moyes me gusta.

Me gusta porque ha dotado de competitividad a su equipo, porque los ha llenado siempre de vitalidad, una de las características más valoradas en el Manchester United. También ha sabido formar jugadores: no me refiero a sacarlos a la luz, como puede ser el caso de Rooney, con 16 años, sino a hacerlos mayores, a que maduren con él. Por ejemplo, Mikel Arteta es un producto con el sello de Moyes. En sus primeros años en el Everton jugó muchas veces en la banda derecha, algo alejado de todo el jaleo del medio para medir bien sus intervenciones, para adaptarse, y cuando consideró que estaba listo para la pelea de la creación le dijo: “Este equipo es para ti”, le puso de mediocentro y alcanzaron su mejor nivel colectivo en 2009, con una final de la FA Cup y la clasificación para Europa mediante el 5º puesto en la Premier League.

Hay más cosas de Moyes. Muchas más.

Pero no voy a decirlas porque mañana llega Axel con cargamento, amplía todo esto y termina de dibujar la figura de un hombre, David Moyes, al que desde ya mira todo el fútbol mundial.

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