Un debut de pesadilla

Sam Allardyce ha durado poco al frente de la selección inglesa. Foto: Focus Images Ltd.

Cuando el Sunderland fichó a Sam Allardyce en octubre, había un objetivo claro: evitar el descenso. Al extécnico del West Ham y Newcastle se le considera un experto de supervivencia en la Premier, pero no todo ha salido bien desde su llegada. La rotunda derrota de su equipo por el Tottenham (4-1) no era una parte del plan.

‘Big Sam’ ha alternado un 3-5-2 y 4-5-1 durante su paso por el Sunderland. El primero ha traído victorias contra el Crystal Palace y Stoke, pero también una goleada por 6-2 contra el Everton. Quizás por esta derrota contra un equipo de un potencial comparable al del Tottenham, Allardyce optó por un cuatro defensivo en White Hart Lane. En los primeros cuarenta minutos, los spurs sufrieron para encontrar una solución al puzle defensivo propuesto por su oponente. Con la línea defensiva manteniéndose firme contra la presión, el Tottenham solo amenazó mediante disparos lejanos. La actuación de Harry Kane era prometedora, pero su tiro potente en los minutos iniciales fue frustrado por Jordan Pickford, que debutó en la Premier con 21 años. El éxito del plan de Allardyce llegó cinco minutos antes del intervalo. Patrick van Aanholt marcó por la segunda vez en cuatro días después de recibir un pase preciso de Adam Johnson, enviando su chut más allá de Hugo Lloris.

Sin embargo, la ventaja fue efímera, y 91 segundos más tarde, Christian Eriksen empató el choque. Pickford logró parar otra vez a Kane y parecía que Lee Catermole despejaría el disparo Eriksen sobre la línea de gol para completar el trabajo. A pesar de que llegó en el momento perfecto para rescatar a su equipo, el centrocampista inglés solo consiguió desviar la pelota a la parte superior de la red: un error demoledor para un equipo en el aprieto del Sunderland.

Eriksen anotó el 1-1. Foto: Focus Images Ltd.
Eriksen anotó el 1-1. Foto: Focus Images Ltd.

Catorce minutos tras la reanudación, y con su equipo luchando para mantener el 1-1, Allardyce intervino y cambió el rumbo del partido, pero no de la manera intencionada. Dio entrada a nuevo fichaje, Jan Kirchhoff, quien reemplazó a Danny Graham, pasando a jugar con al 3-5-2 utilizado anteriormente. Kirchhoff se incorporó en el eje de la defensa, con Billy Jones y van Aanholt actuando como carrileros y Jeremain Lens apoyando a Jermaine Defoe en ataque. Menos de un minuto después de la entrada del cambio táctico, el Tottenham desniveló el duelo. Pickford hizo otra parada, esta vez a Danny Rose, pero no pudo evitar que Moussa Dembélé enviara el rebote a la esquina inferior con la zurda.

Si la introducción del exdefensa del Bayern tuvo poco que ver con el segundo tanto local, el alemán fue claramente culpable por los dos goles que el Tottenham añadió en los minutos restantes. Claramente incómodo en una liga nueva y un sistema defensivamente más matizado que el 4-5-1, Kirchhoff vaciló cuando Eriksen recibió la pelota en el mediocampo, no enfrentándose al danés ni manteniendo su posición defensiva. Eriksen, alentado por haber marcado dos goles en una semana después de una sequía de tres meses, disparó desde el borde del área. Desviado por el defensa alemán, el balón se dirigió a la esquina de la red, ampliando la ventaja del Tottenham. Seguramente esperando llegar al pitido final sin otro incidente, Kirchhoff fue el villano otra vez cuando derribó imprudentemente a Rose dentro del área. El árbitro no tuvo más opción que otorgar la pena máxima, y, como el domingo pasado, Kane marcó desde once metros para sellar la primera victoria de 2015 del Tottenham.

Evocando memorias del fiasco Jonathan Woodgate en el Bernabéu hace once años, Kirchhoff sufrió un debut de pesadilla.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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