Una cadena de problemas

Jose Mourinho during the Chelsea Press Conference prior to their Barclays Premier League match against Manchester City at Chelsea Training Ground, Cobham
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14/08/2015

Esto no surge en el Etihad, ni se remonta a la primera jornada frente al Swansea, ni siquiera a la Community Shield perdida hace quince días frente al Arsenal. En el Chelsea, los síntomas que han derivado en los actuales problemas ya se manifestaron hace meses. El punto de inflexión, por decirlo de algún modo, tuvo lugar en la exhibición firmada por Harry Kane y sus amigos ante la fragilidad defensiva bluetema analizado en su momento– . Tan solo tres semanas más tarde, el Bradford de League One pudo anotar cuatro goles en Stamford Bridge en un espacio de  50 minutos. Desde febrero hasta que se proclamó campeón matemáticamente a comienzos de mayo, el Chelsea, eliminado en la Champions League pese a jugar numerosos minutos con superioridad numérica, superó obstáculos en la Premier con lo mínimo. Entre el 18 de enero y el 28 de abril, los blues solo lograron ganar uno de sus 17 encuentros por más de un gol de diferencia. La ventaja acumulada, gracias al excelente juego desplegado en la parte final del verano y en varios momentos del otoño, permitía a los londinenses coronarse como campeones de la Premier League. Los mismos que hicieron posible aquello son prácticamente los mismos que ahora se convierten en responsables de que el equipo no haya vencido ninguna de sus tres primeras citas oficiales con la temporada, algo que no le ocurría a la entidad desde el lejano año 1995.

En cualquier lista que se precie acerca de problemas que afectan ahora mismo al Chelsea puede aparecer casi cualquier elemento, excepto Eden Hazard y lo referente a una portería muy bien cubierta con Thibaut Courtois y Asmir Begovic. El problema, desde luego, no está ahí, como tampoco lo está alrededor del belga Hazard.

Demasiado tiempo detrás del balón

La génesis de los problemas del Chelsea en el Etihad tuvo que ver, en mi opinión, con el tiempo que pasaron los londinenses corriendo detrás del balón, especialmente en la primera mitad. El Chelsea ni se ordenó en campo propio con la solidez férrea de otras ocasiones, ni demostró habilidad para manejar la pelota y avanzar metros con ella. Al equipo le cuesta salir desde atrás con el esférico y el juego asociativo se resiente cuando Cesc Fàbregas pierde a uno de sus mejores aliados: Oscar. Sin el brasileño, las opciones para combinar se reducen sobremanera: ni Ramires ni Nemanja Matic destacan por mover la pelota en ataque posicional, mientras que Willian, Eden Hazard o Diego Costa son futbolistas más de jugadas aisladas que de tener continuidad en el juego apoyando a Cesc. La falta de socios afecta a Fàbregas, que además está a un bajo nivel en estos tres primeros choques del curso, del mismo modo que lo estuvo en la parte final de la pasada campaña.

Un entramado defensivo con grietas

Siempre digo que el mayor exponente de fiabilidad defensiva -al menos con los números en la mano- en un equipo dirigido por Jose Mourinho lo encontramos en el primer Chelsea, aquel del curso 2004/05: conquistó la Premier League con 15 goles encajados en 38 jornadas. Poco que ver con un Chelsea que ahora recibe 3 goles en el Etihad -y pudieron ser más-, 4 goles ante el Bradford o 5 frente al Tottenham.

Branislav Ivanovic of Chelsea (left) battles with Raheem Sterling of Manchester City during the Barclays Premier League match at the Etihad Stadium, Manchester Picture by Greg Kwasnik/Focus Images Ltd +44 7902 021456 16/08/2015
No está claro que Branislav Ivanovic haya asumido que ya se acabaron las vacaciones / Foto: Focus Images Ltd

Causó sorpresa, diríamos que estupor e incredulidad, la decisión del técnico portugués de sustituir a John Terry en el tiempo de descanso contra el Manchester City. Su capitán quedaba un tanto señalado tras una primera mitad en la que el entramado defensivo al completo había naufragado. La velocidad de Kurt Zouma, definido por Mou como el zaguero más rápido de la plantilla, convirtió al francés en un elemento necesario para encarar un segundo periodo en el que Mourinho pretendía adelantar la línea defensiva. Para ello y para medirse a Sergio Agüero, necesitaba la rapidez de Zouma, a la que ya había recurrido en la última visita del Man City en enero a Stamford Bridge, cuando Kurt fue titular en detrimento de Gary Cahill. No obstante, que Cahill o Terry sufran ante un atacante con las características y el talento de Agüero no llama tanto la atención como el mal arranque de temporada de Branislav Ivanovic o el despiste generalizado de su compatriota Nemanja Matic. Cuando el centrocampista balcánico tiene uno de sus días malos, la espalda del mediocentro queda desprotegida. Por su parte, Ivanovic está sufriendo mucho frente a rivales rápidos como Jefferson Montero, Aleksandr Kolarov o Raheem Sterling.

El fichaje de Abdul Rahman Baba abre un nuevo escenario en el que está por ver hasta qué punto el efecto dominó puede propiciar cambios en la disposición defensiva del equipo. Si el ghanés se afianza como lateral izquierdo -algo que ni siquiera consiguió un futbolista del nivel de Filipe Luis-, César Azpilicueta podría ser desplazado a su banda natural y, quién sabe, si trasladar a Ivanovic al eje de la defensa como antaño. La llegada de Baba debe tener mayor efecto en cuanto a cuestiones defensivas que en lo que concierne a la solvencia defensiva. Se espera que el joven africano pueda ofrecer dinamismo, verticalidad, velocidad y capacidad para hacer daño con sus centros desde el costado, es decir, todo aquello que podía aportar Filipe -y que aportó generalmente cuando jugó-, si bien el brasileño nunca recibió la suficiente confianza.

Jose Mourinho: “Fichar a Baba nos permite que compita en la izquierda con Azpilicueta y, al mismo tiempo, que Azpilicueta compita con Ivanovic.”

Tras la contratación de Baba, el Chelsea vuelve a tener seis defensas en el primer equipo, algo que sigue sin ser la cifra idónea. Ivanovic y Azpilicueta compiten por el lateral derecho. Baba y el propio zaguero español compiten desde ahora por el carril zurdo. Mientras que Cahill, Terry y Zouma continúan siendo las tres bazas para el eje central. En esa línea del campo, Mourinho ha solicitado al menos otro refuerzo.

Se generan muy pocas ocasiones

En el apartado ofensivo, la preocupación no pasa por el acierto en el área rival. No es esa la preocupación en estos momentos, ya que para que eso sucediese primero el equipo tendría que llegar con asiduidad al área contraria, cosa que actualmente no consigue. En sus tres partidos esta temporada, la secuencia de disparos a portería es la siguiente: 2 contra el Arsenal, 3 ante el Swansea y 2 frente al Manchester City. Este balance ofensivo es ciertamente inferior al que se presupone en una escuadra con armas como Costa, Hazard, Fàbregas, Willian, Cuadrado, Oscar o Falcao. Es el reflejo de las dificultades con las que convive el Chelsea a la hora de avanzar metros, algo que tiene su origen en aquello comentado previamente acerca de la falta de socios para Cesc Fàbregas en la medular y, en líneas generales, la falta de fluidez en un equipo en el que tampoco los zagueros son especialmente habilidosos a la hora de salir con el balón jugado o generar líneas de pase.

Diego Costa en sus primeros 4 partidos con el Chelsea: 7 goles.

Diego Costa en los siguientes 35 partidos con el Chelsea: 13 goles.

Su delantero, Diego Costa, protagonista de múltiples episodios relacionados con sus molestias musculares, no parece vivir demasiado exigido: se da por sentado que él es el titular indiscutible, sobre todo mientras Radamel Falcao no ofrezca síntomas de mejoría. Pero la realidad es que su rendimiento desde hace muchos meses dista de ser el que se espera de alguien considerado como uno de los mejores del mundo en su rol. En sus últimos 35 partidos como blue, es decir, desde el pasado mes de septiembre hasta la fecha, Costa ha anotado 13 goles en 35 partidos con su club. Con el ariete hispanobrasileño suele ser necesario que se cumplan dos requisitos para que muestre sus mejores registros goleadores: plenitud física -algo que actualmente está en duda- y un escenario que le permita correr y hacer daño al contragolpe. Si no tiene espacios, si se tiene que asociar con los centrocampistas o si tiene únicamente la función de rematar balones en el área, su juego se modifica ostensiblemente y, consecuentemente, la aportación al equipo es inferior.

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Diego Costa ha anotado 20 goles en sus 39 apariciones con el Chelsea / Foto Focus Images Ltd

Además, el mes de agosto incide en algo ya apuntado en diversos instantes del curso pasado: lo poco que cambian los partidos los suplentes del Chelsea. Piénsenlo: traten de recordar cuántas veces un suplente ha cambiado (para bien) encuentros del Chelsea en el último medio año. Su plan B no sorprende y rara vez surte efecto. Si los que están (Juan Cuadrado, Radamel Falcao, Loïc Rémy, Victor Moses, John Obi Mikel y cía) no son capaces de sumar, quizás sea el momento de buscar soluciones.

una de esas soluciones, aunque Mourinho por el momento no parezca por la labor, puede pasar por potenciar a algunos de los jóvenes y dar oportunidades a Bertrand Traoré, Jeremie Boga, Kenedy o Ruben Loftus-Cheek (Solanke, Nathan y Brown fueron cedidos al Vitesse).

En general, el Chelsea necesita mayores dosis de velocidad en su equipo, una necesidad que no es exclusiva de una única demarcación, sino perfectamente aplicable a varios puestos o zonas del campo.

De los mejores hay que esperar siempre más

A todo esto, su entrenador debe recuperar la frescura, la imaginación y la brillantez de meses o años atrás. Por ejemplo, en el curso 2013/14, con una plantilla sensiblemente inferior a la actual (sin Costa, Cesc, Courtois, etc), el Chelsea era capaz de ofrecer su mejor versión contra los mejores equipos del país -perdió aquella liga por culpa de tropiezos ante Sunderlands, Crystal Palaces o Aston Villasgracias, en parte, al dominio táctico de Jose Mourinho sobre el resto de técnicos, caso de Brendan Rodgers, Arsène Wenger o Manuel Pellegrini. Cualquier similitud entre aquello y el año natural 2015 firmado por el Chelsea es mera coincidencia. De alguien con el caché, la categoría, el prestigio, el currículum y el talento de Mou se espera más.

El Chelsea no tiene un único problema. Si así fuese, encontrar una solución sería relativamente sencillo. Es una cadena de errores, de problemas y de defectos lo que afecta ahora mismo a la estructura del equipo. En Stamford Bridge han de saber que urge mejorar si el campeón no quiere ser destronado por sus competidores. Y el debate interno, del que participan las figuras con poder en la toma de decisiones (Michael Emenalo, Marina Granovskaia, Roman Abramovich y Jose Mourinho fundamentalmente), resolverá en los próximos quince días qué fichajes realiza la entidad. 

Foto de portada: Focus Images Ltd

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2 comments

No creo que Matic hoy haya jugado a un nivel tan bajo… peor Cesc. Cahill terrible como Ivanovic. Willian no puede jugar de media punta en lugar de Oscar

Me permitirán focalizar en un futbolista porque no aguanto más, pero me ha sorpendido que en tan solo un año Branislav Ivanovic haya decaído tanto su forma tanto física como psíquica.
Aún me acuerdo como si fuera hoy el arranque del serbio la pasada campaña, y fue brutal. Defensivamente impecable y ofensivamente colocándose como segundo punta.
En cuanto a la situación del Chelsea, creo que uno de los problemas principales es la comodidad de algunas piezas claves. Mourinho tiene un equipo perfilado y cuando este es todo engranaje no cambia piezas, obvio por una parte. Pero cuando no funcionan algunas piezas o estas no están lo suficientemente engrasadas le cuesta hacer una gran transformación en alguna de estas.
Creo que es eso en grandes trazos: comodidad por parte de algunos jugadores y falta de plantilla en mi opinión. Jugadores que den algo, o que se le de la oportunidad, claro.
Gran artículo Santomé. Gran despiece.

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