Una victoria en 90 segundos

Bony Manchester City Focus

Antes de llegar al segundo minuto de partido, Dawson derribó Bony, que se iba solo hacia la portería rival, y el árbitro pitó falta. El expulsado fue McAuley porque los árbitros ingleses le han cogido gusto a eso de sacar rojas a inocentes y con esa acción se acabó el partido.

Luego fueron cayendo los goles hasta el Manchester City 3-0 West Brom.

Captura de pantalla (768)El aplastamiento desde la expulsión de McAuley (Foto: sharemytactics)

La necesidad de reorganizar la defensa tras la expulsión fue decisivo para Tony Pulis, ya que trastocó todos sus planes: Lescott había empezado de lateral izquierdo (se puso de central derecho), Baird de mediocentro (se puso de lateral izquierdo) y Morrison de mediapunta (se puso en el doble pivote), pero pronto hubo que modificar el sistema para no conceder ante los atacantes del Manchester City. Por su parte, Pellegrini hizo muchos cambios con respecto al once que alineó en el Camp Nou pero sobre todo destacó un asunto: Nasri no entró ni en el banquillo. El técnico chileno se cargó por completo al centrocampista francés. En las bandas, Navas y Silva; arriba, Kun Agüero y Bony; en el centro del campo, Fernando y Lampard, debido a la baja por lesión de Yaya Touré. El embudo que se formó en el campo fue importante: el WBA, encerrado en su campo, casi en su área, intentando tapar todos los huecos para que ni Silva, ni Agüero, ni Bony recibiesen entre líneas. Jesús Navas tuvo mucha participación en el lado derecho intentando abrir el campo, Lampard dejó detalles de calidad y ni Mangala ni Kompany tuvieron el más mínimo trabajo durante todo un primer tiempo que, aunque se estiró el 0-0 durante casi media hora, dejaba claro hacia qué lado se decantaría el partido. Bony primero (estrenándose como goleador en su segunda titularidad con su nuevo equipo), Fernando más tarde y Silva después del descanso cerraron un resultado que se vio venir desde antes del minuto dos.

Sólo Hart, Kompany, Silva y Agüero repitieron de titulares con respecto a la alineación de la vuelta en el Camp Nou.

En el Manchester City no va a pasar nada sorprendente hasta final de temporada: goleadas ya ha habido muchas en los casi dos años de Pellegrini al mando, tropezar contra un rival menor tampoco sería una novedad -ni en casa, ni a domicilio- y lo normal sería acabar el curso sin ningún título si el Chelsea mantiene la distancia. La única sorpresa puede derivar de un problema, que sería el hecho de que el City no lograse entrar en el top-4 que ahora mismo sí que ocupa por delante de Arsenal y Manchester United, y que la afición se echase encima del técnico chileno, algo que ahora mismo no ocurre y que, probablemente, no suceda antes de verano. El partido contra el West Brom fue un bálsamo tras una semana complicada con la eliminación de la Champions League y la derrota en Burnley, pero ha sido en estos partidos contra rivales menos fuertes donde el Manchester City perdió la diferencia con el Chelsea.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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