Psicólogo Mertens

Mertens no marcó, pero fue clave en la victoria.

Siempre se ha hablado bien, y con razón, de los ambientes de San Paolo. El vetusto estadio napolitano ha sido durante diferentes etapas de la Historia un templo abarrotado por los calientes aficionados partenopeos. En el imaginario colectivo de los italianos, de los europeos y de cualquier fan del fútbol mundial hay imágenes de San Paolo abarrotado en las calurosas tardes primaverales ochenteras en las que Diego Armando Maradona ganaba Scudettos. También hay otras más recientes pero de igual significación, como las de las noches europeas en las que el himno de la Champions, los tifos y los cánticos al unísono han intimidado a campeones de Europa después de la caída y de la resurrección del club. Los ambientes que se crean en ese coliseo son un valioso intangible del Napoli y de la Serie A. Y dejar que se pierdan es un atentado contra el patrimonio de ambos. Por eso era especialmente preocupante ver cómo, en un partido de perfil alto como un Napoli-Fiorentina, las gradas partenopeas acogían con apuro a la mitad de los espectadores que puede llegar a cobijar. Y ya no solo eso, sino que el silencio y los tímidos pitos, muestras claras de apatía, predominaban sobre los cánticos aislados de unos pocos que parecían corear desde Pompeya o incluso más lejos. Sus gritos y sus arengas eran un tímido eco; una pequeña reminiscencia. Un recordatorio para que el espectador supiese que veía al Napoli como local pese a que no hubiera ni la cuarta parte del ruido que, en las grandes citas, provoca movimientos sísmicos propios del Vesubio.

San Paolo Napoli Napoles C.R.San Paolo. Foto: C.R.

La atmósfera enrarecida de la Nápoles celeste se debía a la crisis de resultados en la que su equipo estaba inmerso. Los de Rafa Benítez no ganaron un solo partido liguero de 5 en el mes de marzo y, pese al avance a los Cuartos de Final de la Europa League, el equipo cayó de una zona Champions que le queda ya lejos en la Serie A. En la memoria reciente estaba también la eliminación en Semifinales de la Coppa este miércoles, en casa, ante la Lazio (0-1). Y a mayores, las cargas de la prensa contra el entrenador y los jugadores habían derivado en un malestar general de la afición que no creía en ganarle a una Fiorentina que, aunque también eliminada en la Coppa por una Juventus casi suplente (0-3), no había perdido dos partidos seguidos esta temporada. Cuando dos escuadras anímicamente tocadas se miden en el césped, normalmente una tiene la oportunidad de resurgir. Y en esta ocasión ha sido la del Napoli gracias, principalmente, a Dries Mertens. El jugador belga se ha erigido en psicólogo de los partenopeos en un San Paolo que, con todo lo generado por él, amagó con parecerse a lo que era tras una hora de fútbol. Fue el único jugador vestido de azul con ánimos constantes de atacar, de profundizar, de desbordar y de disparar cuando ninguno de sus compañeros creía o cuando estos tenían ansiedad replicándole a una Fiorentina posesiva, que no mandona. Mertens marcó el primer gol cuando nadie lo esperaba y fue allanando el camino de sus compañeros que, siguiendo al 14 flamenco, vieron motivos para ir a por todas. Además de fútbol, Mertens dio salud mental al Napoli. Aunque no tuviese ni diván ni tiempo para invitar a que los suyos se tumbaran en él, Mertens hizo que el Napoli respirase y se sintiese bien en un momento clave de la temporada.

El Napoli domina sin pelota

La propuesta de la Fiorentina de Vincenzo Montella es generalmente posesiva y hoy debía aplicarla ante un Napoli polifacético desde hace unos años. Rafa Benítez optó por dar solidez adicional a su centro del campo construyendo un muro en el doble pivote con Walter Gargano y David López. Ambos tenían una clara misión: proteger a una zaga atormentada en el último mes. Ivan Strinić y Mertens formaban la banda izquierda mientras que Christian Maggio y José Callejón ocupaban el flanco derecho. Manolo Gabbiadini y Gonzalo Higuaín eran el mediapunta y el punta que formaban la primera línea del repliegue cuando tocaba defender. Los partenopeos le dieron el balón a los visitantes anhelando pérdidas de sus centrocampistas ante las ordenadas líneas azules. Los interiores violas eran de distinto perfil: frente a López estaba otro español como Borja Valero, más creativo que un Jasmin Kurtić que chocaba con frecuencia con Gargano. Detrás del esloveno estaba Milan Badelj como mediocentro único –David Pizarro era duda por molestias físicas– de un 4-3-3 sin ‘9’ puro (Josip Iličić), con Juan Manuel Vargas y Mohamed Salah escorados a los flancos y con Micah Richards como lateral derecho titular.

NAPFIO1Planteamientos iniciales. Infografía: Share My Tactics.

Aunque el doble pivote de Benítez dificultase que los suyos fuesen asociativos con pelota, sí motivó que la Fiorentina no lo fuera. La eficacia defensiva del repliegue napolitano fue máxima cuando Salah no podía recibir en carrera, Vargas era neutralizado por los apoyos de López y Valero no alcanzaba los tres cuartos de campo. Pero cuando el Napoli debía replicar, la ansiedad propia de la crisis que atraviesa incitaba a que sus jugadores se precipitasen en la toma de decisiones. Los contraataques de los moradores de San Paolo no eran efectivos porque se finalizaban con disparos muy lejanos. El juego directo sobre Higuaín no dio excesivos frutos por la eficacia defensiva de José María Basanta y Stefan Savić, la pareja de centrales titular hoy para Montella. Su gran trabajo en la corrección, en el cruce, en la anticipación y en la interceptación apagaron al ariete argentino y a Gabbiadini. Pero antes de que Valero descubriese que su profundidad podría ser mayor si se orientaba hacia Gargano, el Napoli encontró su vía principal de ataque en el partido: Mertens. El belga hacía daño por sí solo o activado por el largo recorrido de Strinić. El perfil físico y las cualidades técnicas del 14 le convirtieron en el hombre ideal para escaparse de un Richards paradójicamente endeble. En los primeros 20 minutos Mertens dio varios latigazos al perfil izquierdo de la zaga viola. Y tras dos avisos serios, Higuaín combinó con él sabedor del peligro que llevaba para que el de Lovaina abriese el marcador de un partido lento.

Repliegue con sentido, presión y ánimo

El Napoli había planteado el partido para ganarlo con transiciones, protegiéndose bien atrás. Lo segundo lo tenía prácticamente garantizado por la composición del once de Benítez. Y lo primero lo consiguió gracias a que Mertens corría y desbordaba cuando ningún atacante partenopeo creía posible superar a Basanta-Savić. Lo que Mertens consiguió fue más que un gol. Dejó claro que la Fiorentina, que ha protagonizado buenos partidos transitando este año pese a que disfruta con el balón, es endeble atrás. Y mostró que la propuesta de repliegue más transición de su equipo tenía sentido; más si cabe con un marcador a favor que proteger. El 1-0 fue un motivo para creer, porque los defensores tenían claro por qué trabajaban en la tarde napolitana y eran conscientes de qué había que proteger. Y los atacantes, contagiados por la inercia del desbordante Mertens, se animaron a contragolpear mejor y con menos ansiedad de la que tenían con el 0-0. El juego directo mejoró, la presión aumentó y los disparos lejanos fueron ejecutados con conocimiento de causa, como uno de Higuaín que acabó en un gol fantasma no señalado. El abanico de formas de atacar del Napoli se incrementó al incluir la transición tras robo, pues Higuaín, Gabbiadini y Mertens se animaron a presionar aun replegados y se lanzaban a campo contrario después de que, bien ellos o bien el doble pivote, robase la pelota.

Higuaín-Nápoles-FocusHiguaín marcó un gran gol fantasma que no subió al marcador. Foto: Focus Images Ltd.

La Fiorentina se fue al descanso sintiéndose incapaz de atacar de forma realista. Valero descubrió que el hueco entre Gargano y Strinić le permitía asomarse a la frontal del área de Mariano Andújar, pero el madrileño no consiguió activar a ninguno de los tres violas más adelantados. Montella, en una arenga de descanso más larga de lo habitual, debió incitar a Vargas para que el peruano se erigiese en el lanzador de un Valero que comenzó el segundo tiempo otra vez en la parte izquierda del centro del campo. Algunas asociaciones con el limeño consiguieron llevar a la Fiorentina hasta la altura de Maggio, lo cual estimulaba a un Mario Gomez recién incorporado en sustitución de Iličić para tener un rematador en el área. Pero fue todo un espejismo: la Fiorentina siguió estrellándose contra un Napoli en el que Gargano mejoró en posicionamiento y concentración hasta hacerse completamente infranqueable. Paralelamente, su equipo siguió disfrutando de la terapia de Mertens. El belga castigó con severidad a Richards en velocidad y el Napoli siguió mejorando sus ataques.

Mertens incitó a Gabbiadini a correr por el carril central con la “excusa” de completar sus jugadas a toda velocidad. Cuando este fue sustituido por Marek Hamšík, le preparó el terreno al eslovaco sembrando dudas en un Savić imperturbable en la primera parte. Colgó un balón desde la parte izquierda superada la hora de juego que, por primera vez en el partido, le generó dudas al montenegrino en una jugada que casi acaba con gol de Higuaín. Y a partir de ese fallo, motivado por Mertens, Savić se vino abajo. En parte es por eso por lo que José Callejón pudo aparecer con peligro cerca del área por la poco utilizada banda derecha. En una jugada a falta de 20 minutos, el exmadridista asistió a Hamšík para el 2-0. Entonces, la Fiorentina ya estaba moralmente destruida y completamente desdibujada. Tanto, que era Joaquín Sánchez, volante tras la sustitución de Vargas, el jugador que más defendía. Y tanto, que Montella tuvo que sacar a Pizarro para evitar una goleada tras la disolución de Badelj. Higuaín se fue del campo sin poder celebrar un gol, pero San Paolo recibió a su casi recuperado Lorenzo Insigne con aplausos y con satisfacción al ver que era otro de los activados por Mertens. El Napoli acabó con un falso ‘9’ poco importante en lo táctico por la partición viola. Cuando Benítez optó por retirar a Mertens, San Paolo ovacionó como en los grandes días pese a su asistencia en el día de hoy. San Paolo sonaba (casi) como siempre y gritó desahogándose el definitivo 3-0 al borde del descuento, obra de un Callejón asistido por Insigne. El Napoli ha demostrado querer salir de su crisis pese a las dudas en el equipo y en la afición. Y lo ha hecho con un Mertens que tiene ganas de recibir al Wolfsburg en un San Paolo que seguramente atruene y aturda más que hoy a las 3 en punto. El equipo partenopeo se afianza en las posiciones de Europa League en una cuarta plaza alejada de la zona Champions por 7 puntos. La Fiorentina de Montella, decepcionante en su viaje al sur, volará a Kiev desanimada tras perder dos encuentros oficiales por primera vez en 11 meses. Han sido el rival elegido por el Napoli para recuperar la fe y el ambiente típico de San Paolo.

Dries Mertens Bélgica Napoles Vincent TeeuwenDries Mertens, sonriente. Foto: Vincent Teeuwen.
Foto de portada: Focus Images Ltd.

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