Brescia, el club que soñó con Baggio y ahora vive una pesadilla

Brescia

En el verano de 2001, el Brescia se quedó a un gol de jugar la Copa de la UEFA. En la final de la Intertoto empató 0-0 contra el PSG en el Parque de los Príncipes. Aunque en el duelo de vuelta en el Mario Rigamonti empató 1-1. En ese Brescia jugaban Roberto Baggio y Luca Toni. Era el Brescia que había fichado a Guardiola.

En este mismo siglo, el Brescia vivió sus años de gloria. Baggio, Hagi, Pirlo, Guardiola o Luca Toni lucieron la preciosa camiseta escapulada de la Leonessa, sobrenombre que defiende con orgullo la ciudad recordando los días de resistencia contra los austriacos en los años del Risorgimento. Si Brescia es la Leonessa de Italia, el equipo lucha por su futuro. Resistir es un arte en esta ciudad lombarda orgullosa, aunque las últimas temporadas han sido un calvario. El Brescia es uno de los equipos italianos que lucha por su futuro, entre deudas y denuncias. Sí, el club con el que jugó su último partido en la Serie A Baggio, el equipo del talento rumano de Hagi y Raducioiu y de los primeros detalles de Pirlo.

El Brescia, club centenario, se sintió grande gracias al empresario Luigi Corioni, hijo de la ciudad. Un empresario rico con sus negocios de mobiliario de baño que entró en el mundo del fútbol como directivo del Milan. En Lombardía, los tipos ambiciosos de las ciudades de provincia miran hacía Milan. Aunque Corioni no vivió una buena época en un Milan sin dinero que jugó incluso en Segunda. Corioni buscó otro club y acabó como presidente del Bolonia, al que llevó hasta la Copa UEFA. En 1992, adicto al poder del fútbol, vendió el Bolonia y llegó a la presidencia del club de su ciudad: el Brescia. Como en el caso de su paso por Bolonia, sus primeros años fueron buenos, con un ascenso y el sueño europeo del 2001. Se ficharon jugadores famosos, Baggio y Guardiola metían balones a Luca Toni y Caracciolo y la hinchada gozaba. Aunque luego llegó la crisis y sin dinero, Corioni acabó perjudicando a su club.

Se debían sueldos a jugadores y se debía dinero a los bancos. Tan mal andan las cosas que estas últimas semanas la liga ha sancionado al equipo con seis puntos en la clasificación por estos impagos. El Brescia es colista de la Serie B y está destinado, si nada cambia, al descenso. Si baja, jugaría en la Prima Divisione, la vieja C1, por primera vez desde 1985. Desde entonces siempre ha jugado entre la Serie B o la Serie A. La sanción ha sido clave. Sin esta penalización, el equipo ocuparía zona de play-off de descenso. Ahora es colista y se le acaba la esperanza. Después de perder en el sur, en Calabria, contra el Crotone, los jugadores, en una escena similar a esa del Roma-Fiorentina, fueron interpelados por los ultras. Tristes, los futbolistas, escucharon las recriminaciones de los más de 100 aficionados que cruzaron toda Italia, de norte a sur. En el vuelo de vuelta desde el aeropuerto de Lamezia se escucharon insultos dentro del avión. En el siguiente partido, empate en casa con el Trapani. Sufriendo. Los hinchas bloquearon a los jugadores 20 minutos sin poder salir del estadio Mario Rigamonti.

El Brescia es colista y se le acaba la esperanza.

La temporada esta siendo muy dura. Ya en verano el club casi se quedó sin poderse inscribir en la Serie B por falta de dinero. El banco UBI, principal patrocinador del club, tomó cartas en el asunto. Curiosamente, el quinto grupo bancario más grande de Italia tiene sede en Bérgamo, la ciudad del Atalanta, el eterno enemigo del Brescia. Cómo no recordar el famoso derbi Brescia-Atalanta den 2011, con Mazzone, a sus 64 años, corriendo para provocar a los hinchas del Atalanta cuando Baggio marcó el 3-3. “Los hinchas del Atalanta han insultado a los romanos con cánticos. O sea, insultaron a mis padres, que ya han muerto” justificó el veterano entrenador. Los derbis Atalanta-Brescia siempre han sido un asunto tenso. Aunque se están perdiendo porque el Brescia se hunde.

Así pues, en 2014, los directivos de un banco de Bérgamo fueron claves en el futuro del Brescia. UBI patrocina al Brescia, pero también le gestiona los créditos. Y el club le debía mucho dinero. UBI, finalmente, aceptó dejar cuatro millones más al club para garantizar la participación en la Serie B y puso una condición: la dimisión del presidente Gino Corioni. Corioni y su familia salieron de escena (ganando dinero en el proceso de venta) y los hinchas vieron como exjugadores como Andrea Pirlo o Daniele Bonera ponían dinero de su bolsillo cuando UBI aún negociaba una salida. La afición, cansada de Corioni, observó con buenos ojos su salida… pero todo entró en un terreno desconocido: el Brescia era un club sin presidente. Hasta diciembre, el club no tenía una directiva estable. Era un caos, si bien la asociación local de empresarios de Brescia garantizó la supervivencia en espera de la llegada de un comprador. “Actuamos, pues no se podía permitir que la principal entidad deportiva de la ciudad sufriera una bancarrota. Aunque toca limpiar el club, apostar por el fútbol base, no gastar demasiado. Toca pensar un nuevo Brescia” dijo Marco Bonometti, presidente de la Asociación de Empresarios el mismo día que admitió que no conocía el resultado del último partido del Brescia. Sí conocía el resultado del equipo de waterpolo. Bonometti, con negocios en Brasil, ama con pasión el waterpolo y es responsable de los éxitos del de equipo local, el AN Brescia, campeón de liga y copa en su momento.

Brescia2El Brescia se hunde. Foto: Riccardo Palazzani

Luego llegó Ricardo Sagramola, un romano con experiencia en muchos clubes. Sagramola se formó como dirigente en el Lodigiani: históricamente el tercer equipo de Roma. Club ahora desaparecido. Luego pasó por el Vicenza, el Palermo o la Sampdoria, hasta que se presentó en Brescia con un oferta curiosa. Con una empresa llamada Profida, negoció con la banca UBI comprar el club y ser el Director General. Sagramola se comprometió a pagar parte de las deudas (no ha cumplido del todo) y actualmente manda, aunque sus condiciones eran bastante curiosas y han dejado al Brescia atrapado en el lodo: Sagramola se comprometía a pagar las deudas con los bancos y él ponía 3 millones de euros. Según su propuesta, la Asociación de empresarios debía poner 7 millones más. Sagramola afirma que en el futuro tiene pactado inyectar 9 millones de cara a las próximas 5 temporada… iniciando una lucha interna con los empresarios, pues les pide dinero ofreciendo a cambio la presidencia del club. Presidencia que los empresarios no han pedido. Un chantaje moral que ha puesto en una situación incómoda a Marco Bonometti. Ahora este amante del waterpolo sigue meditando si acepta trabajar con Sagramola y ser presidente. O duda sobre si deja a Sagramola solo.

El Brescia debe unos 12 millones de euros, sobre todo a los bancos. No se han pagado cuando tocaba hacerlo buena parte de las deudas y no se ha evitado la sanción de puntos. Puntos claves en la lucha por no bajar. El drama afecta a un club con muchas dudas. Sagramola, criticado por los hinchas, afirma tener el apoyo de Infront Italy, sociedad que gestiona derechos deportivos y publicitarios. Grupo que en su momento ya pactó con el antiguo presidente construir un nuevo estadio, porque el viejo Mario Rigamonti se cae a pedazos. El Ayuntamiento, que también aprobó el proyecto de un nuevo estadio, intenta tutelar el proceso. Intenta garantizar el futuro del Brescia. Sagramola dice que no se marcha aunque se confirme el descenso. Después de 30 años de fútbol entre la Serie A y la Serie B, el Brescia puede caer. Aunque la prioridad de los hinchas es garantizar que el club no desaparezca, como le ha sucedido a muchos clubes italianos. Brescia, con ese viejo estadio bautizado con el nombre de un jugador del Grande Torino. Con su camiseta, el orgullo de la Leonessa italiana y el recuerdo de Baggio y Guardiola, vive días tristes. Del pasado queda el escudo, el orgullo y Andrea Caracciolo, último superviviente de esta plantilla. Si, aún juega en el club a sus 34 años. Jugó con Pirlo y jugó con Baggio. Ahora llora al final de una derrota contra el Crotone.

 Foto de portada: Mario.

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