Cómo Ancelotti ascendió a la Reggiana tras estar al borde del cese en su primera aventura como técnico

El mítico Milan de Sacchi, con Ancelotti de jugador (Foto: milanissimo)

“No comparemos a un simple alumno con el gran maestro”, afirmó Carlo Ancelotti el 2 de junio de 1995. La Reggiana había ganado 0-1 en el Bentegodi con gol de Pietro Strada, fantástico centrocampista lombardo que tocaba el balón siempre con criterio. Gol que le daba a la Reggiana el ascenso a la Serie A ganando en el campo de un Verona que celebraba ese día su ascenso. En el banquillo del equipo ‘emiliano’, Carlo Ancelotti sumaba su primer éxito como entrenador. Y Ancelotti, asaltado por la prensa, pensó en Arrigo Sacchi. “Yo soy su alumno”.

 

El mítico Milan de Sacchi, con Ancelotti de jugador (Foto: milanissimo)
El mítico Milan de Sacchi, con Ancelotti de jugador (Foto: milanissimo)

Sacchi fue quién animó a Ancelotti para que iniciara su carrera como entrenador. Era su mentor. Como entrenador lo conoció, entrenó y formó. Luego lo incorporó a su cuerpo técnico en la selección italiana, hasta que en 1995, la Reggiana, el equipo de su ciudad natal, lo llamó. Sacchi le dio el empujón definitivo aunque no era una apuesta fácil: su primer trabajo llegaba en un equipo que acababa de bajar y necesitaba sumar otro ascenso. Ancelotti, profeta en su tierra, nunca había jugado en la Reggiana, pues se formó en el Parma -uno de los eternos rivales de la Reggiana-. La Emilia-Romagna, tierra de buen comer (el famoso culatello, pasta local) y vino como el Lambrusco, es tierra de fútbol, con muchos equipos que llegaron a la Serie A. También es tierra de trabajadores, de luchadores e idealistas, de los protagonistas de ‘Novecento’ de Bertolucci. A Ancelotti le tocó trabajar duro, luchar y defender sus ideales en un club donde pidieron su cabeza, pues en las primeras 7 jornadas solo sumó 4 puntos con 4 empates. Después de ser goleados 4-1 en Pescara, Ancelotti parecía fuera. Pero el presidente Renzo Zambelli lo defendió y en la octava jornada el Venecia, favorito al ascenso, fue goleado en el estadio Giglio por 3-0. Y la historia cambió. Esa goleado contra el equipo veneciano, entrenado por Pippo Marchioro, el hombre que había dado el primer ascenso a la Serie A a la Reggiana, marcó el destino de Ancelotti. El equipo empezó a jugar bien y acabó ascendiendo. Rumbo a la Serie A, Ancelotti ya derrotó al Foggia en el Giglio con el director técnico del Parma observando sus pasos. El camino se había abierto y lo devolvió por escenarios conocidos como el Ennio Tardini de Parma y San Siro. Y por otros nuevos. Como Londres, París y Madrid.

No era una plantilla brillante, pero Ancelotti creó un equipo compacto con el ruso Simutenkov arriba, Scala tocando y el veterano Ballota bajo los palos. Un solo año en casa para empezar una carrera brillante. Un año en que ya demostró su capacidad de trabajar con calma, aguantar la presión, dominar a casi todos los rivales y defender contra los favoritos. Un pequeño manual en una sola temporada de cómo Ancelotti tejió su estilo, inició su camino.

Enlace externo: así describe la Reggiana en su web oficial la época de Carlo Ancelotti al frente del equipo

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