Cómo el Parma salvó su orgullo en la Serie D

Parma verdi85

La Serie D, cuarta categoría del fútbol italiano, siempre me ha llamado la atención. Las normas en Italia son más duras que en otros sitios y, cada verano, entidades con cierta historia se refundan por culpa de sus problemas económicos. Muchas acaban en la Serie D, como le sucedió en su momento a clubes como Fiorentina o Siena. El Nápoles empezó en cuarta. Aquí, en la Serie D, intentan reconstruir su historia y empezar de nuevo. Este año, tenemos a la Reggina, el equipo de Reggio di Calabria, luchando por no bajar a quinta después de la bancarrota del último verano. En el grupo C también lo pasa mal la Triestina, equipo histórico de Trieste. Y en el grupo C, asciende el Venecia, seguramente el equipo con más descensos administrativos a Serie D. Suma 4 en los últimos 10 años. Algunos de los tesoros que mantienen el corazón del fútbol italiano son esos equipos de ciudades con orgullo capaces de llevar más de 20.000 hinchas en la Serie D, como el Taranto, que nunca sube, o la orgullosa Sambenedetesse, rival local de Ascoli y Ancona, que ha subido.

Aunque todos quedan un poco a la sombra del nuevo Parma. Llamado Parma Calcio 1913, el club que mantiene la bandera del viejo Parma ha ascendido a Lega Pro  recuperando la sonrisa y el orgullo de su gente. Campeón de grupo por delante del Alto Vicentino, es el único club de las cuatro primeras categorías italianas sin una derrota. Ha sufrido como mucho 10 empates y le han metido solamente 15 goles. La mejor defensa del país. Este fin de semana ha ascendido delante más de 15.000 hinchas contra el Delta Calcio Rovigo. Ha ganado 2-1.

Solamente un año después de ver como un juez decretaba la defunción del Parma, el club ha recuperado el orgullo y la complicidad con la hinchada. Los hinchas vieron como los trofeos o los muebles del vestuario salían a subasta pública (algunos hinchas los compraron y los salvaron), mientras los últimos propietarios intentaban saltar del barco. Todo empezó en 2004 con el escándalo que destrozó al grupo agroalimentario ‘Parmalat’, el principal de la ciudad. Calisto Tanzi, el fundador de la empresa que llegó a ser líder mundial en la producción de leche, acabó en la cárcel por falsificar cuentas y documentación. Y con los problemas de los Tanzi empezó el drama del club, controlado por ellos. En 2007 llegó al club el empresario Tommaso Ghirardi, en su momento el presidente más joven de la Serie A. Ghirardi sufrió un descenso, un ascenso y cuando metió al club en Europa por primera vez en 8 años, la Alta Corte de Justicia Deportiva italiana negó al Parma la licencia UEFA para jugar la Europa League y repescó en su lugar al Torino, alegando que el Parma no pagó 300.000 euros del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) de algunos fichajes. Sin jugar en Europa y cada vez con más deudas, Ghirardi decidió vender un club caótico a Dastraso Holdings, un conglomerado chipriota con capital ruso, que nombró como presidente a Ermir Kodra, un albanés de 29 años. Luego, estos vendieron el Parma por 1 euro al grupo esloveno Mapi Group. Mapi Group puso de presidente a Giampietro Manenti, un tipo que prometió pagar sueldos y acabó en la cárcel por deudas. En 10 años, pasó todo esto. Y finalmente, el club desapareció con más de 200 millones en deudas. El viejo Parma sobrevive en la mente de los hinchas y en los juzgados, pues aún se juzga a Ghirardi y su ayudante Pietro Leonardi, ahora trabajando en el Latina, club de Serie B, por su gestión en el club. Los dos llegaron a ser declarados personas non gratas en la ciudad por el ayuntamiento.

Stadio Ennio Tardini (Foto: verdi85)

Aunque en la ciudad se piensa más en el presente. El nuevo Parma tiene más de 10.000 socios después de ser fundado en un bar, entre cervezas y cafés, por un grupo de empresarios y personas que lo amaban. Y la cara visible es el presidente Nevio Scala, exentrenador del club en sus años buenos, ese que asumió el legado de Arrigo Sacchi ganando títulos europeos y locales en los 90. Scala lidera un proyecto con el apoyo de empresas locales y del ayuntamiento. Uno de los máximos accionistas es la marca de pasta ‘Barilla’, garantizado la estabilidad de una entidad que cuenta como director deportivo a Lorenzo Minotti, capitán del Parma de los años 90. Y si en el palco encontramos a un viejo héroe, en el banquillo hay otro: Luigi Apolloni, clave en la defensa del club en los 90. El capitán sigue siendo Alessandro Lucarelli, pues el defensa toscano decidió no abandonar el barco y ha jugado en el Parma. De la Serie A a la Serie D en un verano. Y el responsable del sector juvenil es Fausto Pizzi, otro protagonista en ese Parma de inicios de los años 90.

Scala y compañía armaron un equipo con veteranos, jóvenes y mucho alma. El Ennio Tardini esta temporada ha superado una media de 10.000 hinchas, la 23ª mejor media del fútbol italiano, con los campos de los rivales llenos en cada partido. Incluso algún club ha pedido jugar como local en Parma para ganar más dinero y permitir al Parma llevar más hinchas. La temporada ha sido un éxito, con algunos partidos contra clubes de ciudades bastante importantes, como Forlí o Ravenna, y otros contra clubes de barrio muy modestos. La próxima temporada, los rivales serán de más entidad. “Éste es el proyecto de nuestras vidas”, dice Scala, cara visible de un Parma que ha salvado su orgullo.

Foto de portada: verdi85

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1 comments

Aún teniendo en cuenta las tremendas vicisitudes, contratiempos, desgracias y pena, el artículo sigue siendo bonito. Un gran resumen de la historia contemporánea del Parma.

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