Con la rabia no es suficiente

Gilardino, en su etapa en la Fiorentina (Foto: Focus Images Ltd)

“Rabia es la sangre que hierve por conseguir las metas de nuestra imaginación”. Así comienza “La Rabia”, una de las canciones más famosas del grupo de rock sevillano Reincidentes. Y mediante esta clave se puede entender lo que sucedió en el GenoaFiorentina de la jornada 21 de la Serie A.

Tras numerosos fallos arbitrales sufridos en contra a lo largo de la temporada, la paciencia del equipo, directiva y aficionados del Genoa tocó techo después del último partido de liga contra el Nápoles. Dos nuevos errores propiciaron los goles con los que el equipo de Benítez venció al de Gasperini. Injusta derrota, bajo la óptica rossoblù, que amentó su racha sin conocer la victoria en seis partidos y que elevó su irritación al límite. Decidieron que la protesta sería su respuesta y esperaron hasta el partido contra los de Montella: los tifosi y el presidente Enrico Preziosi acordaron no ocupar sus butacas, dejarlas vacías, hasta que transcurriesen los diez primeros minutos de partido. Así fue.

Enrico Preziosi (Nicola Ceragioli)Enrico Preziosi (Foto: Nicola Ceragioli)

En una coordinación casi tan bien pactada como la de la organización por la indignación general, a los 13 minutos –con la afición recién llegada a sus asientos- M’Baye Niang, fichaje invernal cedido por el Milan, realizó su primera jugada personal de peligro y puso atrás un balón al que llegó Sturaro para, con ayuda del portero, marcar el 1-0. Tremenda coincidencia, digna de un guión de pura ciencia ficción. El equipo ofreció a su afición, en el momento justo, lo más valioso: el gol.

El Genoa mostró su faceta más afilada, más dañina. Beneficiados por el tempranero gol, decidieron quedarse muy juntos en torno a la línea del centro del campo para presionar a la Fiorentina cuando tuviese el balón en esa zona. Y la primera parte fue como cuando se junta el hambre con las ganas de comer. Los viola no supieron interpretar bien la propuesta local y varias de sus transiciones ofensivas fueron cortadas y contragolpeadas con maestría. El tridente atacante del Genoa, con Falqué a la derecha, Perotti por el centro y el citado Niang por la izquierda, generó varias ocasiones gracias a esta fórmula, sin embargo, su falta de gol, su incapacidad para la definición les condenó. Entonces es cuando te viene a la mente la baja de Matri y comienzas a entender el porqué del interés por Borriello.

Los visitantes despertaron en la segunda mitad gracias a un gol a balón parado de Gonzalo. ¿Cómo iba a ser si no el gol visitante? A excepción de un pase entre líneas de Borja Valero a Babacar a la media hora de partido, el juego interior de la Fiorentina no destacó como suele. Además de la reciente baja de Cuadrado, también la de Pizarro, por sanción, se notó. Por otro lado, incomprensible la de Mario Gómez, quien venía de marcar tres goles en los dos últimos partidos del equipo (dos en Coppa Italia frente al Atalanta y uno contra la Roma en liga) y estuvo todo el partido en el banquillo. Las buenas noticias se pueden obtener con la incorporación de Diamanti, además de titular jugó 70 minutos, y la de Gilardino. Recién llegados, sí, pero comprendieron bien el rol que les tocó jugar. En especial el primero, pues hubo algunos destellos de entendimiento con Borja Valero y Matías Fernández, sociedad que augura momentos de auténtico gozo futbolístico.

Marassi (Pwoz)Marassi (Foto: Pwoz)

La alta tensión local fue descendiendo conforme se acercó el final del partido. Solamente se disparó el voltaje cuando, tras la expulsión de Burdisso por doble amarilla, la Fiorentina arriesgó y el Genoa no se achantó. Primero fue Lestienne quien no acertó, después Perotti el que no coordinó, y al final Gilardino el que llegó muy forzado. Pese al atrevimiento final, el marcador no se alteró.

La forma en la que cada uno de los equipos llegó al partido no corresponde a lo que se vio sobre el terreno de juego. El Genoa llevaba seis fechas sin ganar y estaba encajando muchos goles; mientras que la Fiorentina alcanzó su pico más alto de la temporada en el que encontró bastante facilidad cara al gol. A lo que sí responde, en cambio, es a su posición en la tabla clasificatoria, cerca de la zona europea. Pese a ello, este empate les perjudica a ambos más que los beneficia, pues Lazio y Sampdoria pueden distanciarse un poco más.

Rabioso, el Genoa mostró una gran versión de sí mismo en la situación más delicada de la temporada, pero como indica la canción, los objetivos, los deseos, las metas, aunque existan, no son reales, solamente están en la imaginación.

Foto de portada: Alessandro Morandi

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