Cuando ganar es algo cotidiano

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El estado del césped era para llorar, casi tanto como la realización televisiva a cargo de una televisión china. La Supercopa italiana es un ejemplo de cómo no se debe promocionar un producto o de cómo promocionarlo mal. Al inicio de la segunda mitad, como consecuencia de los fallos en la emisión y su cuestionable realización, la RAI italiana se encargó de pedir disculpas a sus espectadores y derivar la responsabilidad de lo sucedido a la empresa china.

Italia lleva tiempo explorando esa posibilidad de disputar la Supercopa lejos de sus fronteras: en 1993 ya se jugó en Estados Unidos, en 2002 se disputó en Libia, en 2003 regresó a EEUU, en 2014 se fue hasta Qatar y hasta en cuatro ocasiones se ha desplazado ya a China, sede de esta edición de 2015 entre la Juventus de Turín y la Lazio, dos escuadras que ya se habían enfrentado en mayo en la final de la Coppa. El vencedor fue el mismo: la Juve, acostumbrada a vencer buena parte de las competiciones nacionales desde que en 2011 inició su ciclo victorioso. Lo inició Antonio Conte, que conquistó cinco títulos en tres años, y lo prolonga Massimiliano Allegri, que ya acumula tres trofeos en tan solo un año y unos días como técnico bianconero.

En un partido más insulso que brillante, en un partido más cerrado que abierto, en un partido más lento que rápido, en un partido con un ritmo más de pretemporada que de temporada competitiva, en un partido que por momentos se jugó andando, la resolución corrió a cargo de los nuevos puntas bianconeri. Pero no fue una noche plácida desde el primer momentos para ambos: Paulo Dybala comenzó en el banquillo (Kingsley Coman fue titular) y Mario Mandzukic se tuvo que sobreponer al mano a mano desaprovechado frente a Marchetti en el arranque del segundo tiempo. Y la Juve, en general, hizo frente al obstáculo surgido durante los días anteriores, cuando cayeron lesionados Álvaro Morata (un mes de baja), Giorgio Chiellini (veinte días) y Sami Khedira (dos meses). Para la Juve, justo antes de acudir al mercado para cerrar su plantilla en las próximas semanas, era vital estrenarse con un triunfo tras un verano algo dubitativo en cuanto a resultados y contratiempos en forma de lesiones.

Lo hizo posible la superioridad de Mario Mandzukic, bien asistido por Stefano Sturaro, en el juego aéreo. No le pidan al croata que sea un velocista o una amenaza letal al contragolpe, pero esperen siempre grandes cosas de él en acciones que requieran habilidad en el juego por alto o en el dominio del área. Y lo sentenció un poderoso zurdazo de Dybala, que se benefició del pase de un Paul Pogba que desde esta semana es propietario de un dorsal número 10 heredado de Carlos Tevez.

A Stefano Pioli, jugador de la Juventus en los años 80, se le escapó la posibilidad de alcanzar su primer trofeo como entrenador. La Lazio, que sucumbió ante la Juve primero en mayo y ahora en agosto, ya solo piensa en su eliminatoria previa de la Champions League.

En los últimos tres meses, la Vecchia Signora ha conquistado los tres títulos nacionales (Serie A, Coppa y Supercopa). Ganar y celebrar se ha vuelto algo cotidiano en la parte bianconera de Turín. Sus dos próximos retos presentan una dificultad añadida: celebrar un quinto Scudetto consecutivo y volver a estar entre los mejores de Europa.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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