Cuestión de probabilidad

Milan Inzaghi 2 -  Amil Delic

Uno de los ejercicios clásicos de probabilidad que cualquier profesor de matemáticas pone en el colegio es aquel que, en su enunciado, alude a una bolsa llena de bolas de colores y nos insta a calcular la posibilidad que tiene de salir un color determinado. El Milan-Parma en su previa invitaba a algo parecido: ¿qué es lo que podía salir del enfrentamiento entre dos equipos envueltos en una profunda crisis deportiva? La respuesta era cuestión de probabilidad.

Pese a que el partido más atractivo de la jornada en Italia se deja, normalmente, para el domingo a las 20:45, un Milan-Parma hoy en día no merece este calificativo. Por historia sí, pero por la realidad actual no. Ambos conjuntos llegaban al partido en una situación parecida, con tres derrotas en los últimos tres encuentros, eliminados de los cuartos de final en la Coppa Italia, con su entrenador muy cuestionado, y con muchas entradas y salidas de jugadores en este mercado de invierno. Un calco puro.

Inzaghi, convencido, manifestó en la rueda de prensa anterior al partido que a partir del encuentro contra el Parma comenzaba una nueva temporada para el Milan. Por su parte, Donadoni también se mostró confiado en el buen papel que podía hacer su equipo en San Siro, pues mentó el compromiso de sus jugadores y la mejoría del juego que había tenido en los dos últimos partidos, pese haberlos perdido. Formalismo inherente al discurso realizado en público, pues el encuentro no mostró nada de esto.

Milan Inzaghi  Amil Delic

Inzaghi, entrenador del Milan. Foto: Amil Delic.

El partido en general se disputó a un ritmo bajo, como si la apatía hubiese hipnotizado ambos equipos en el túnel de vestuarios, justo antes de salir al campo. La producción ofensiva de cada uno de ellos se basó más en las situaciones creadas a partir de los errores del rival que en las realizadas por méritos propios, en combinaciones buscadas con voluntariedad. Así fue cómo llegaron los dos primeros goles del partido. El 1-0, Ménez de penalty, tras una mano del Cebolla Rodríguez dentro del área ante la incorporación al ataque de Zaccardo. El 1-1 tras un mal despeje de la defensa local en una jugada a balón parado, la pelota quedó muerta en el área y Nocerino marcó a placer. Se llegó entonces al descanso, con algunos abucheos y murmullos en un San Siro con aspecto pobre en la grada, con muy pocos aficionados, con más butacas vacías que ocupadas.

La balanza final la decantaron las acciones individuales de los jugadores con más calidad. Y quien la tenía, es cierto que más sobre el papel que sobre el terreno de juego, era el Milan. Cerci y Menez con sendas jugadas en las que mostraron que, si quieren, son jugadores muy desequilibrantes, crearon las ocasiones que decidieron el encuentro y quizá, sepultaron al Parma y sus aspiraciones de seguir en la Serie A la temporada que viene. El propio Ménez con una doppietta y Zaccardo hicieron el 3-1 final.

Respecto al equipo local es obligado mencionar que uno de los alicientes del partido era ver el debut de los dos últimos fichajes del club, Salvatore Bocchetti y Mattia Destro. La actuación del primero no se puede valorar con fundamento, pues tuvo enfrente a Silvestre Valera, probablemente uno de los más desaparecidos de entre los 22 jugadores. Y sobre el segundo, Destro, se sabe que jugó, porque estaba su nombre en la alineación inicial, pero no porque destacase en el terreno de juego. Tan solo tuvo una ocasión y fue gracias a una errática salida de Mirante.

En definitiva, los ejercicios matemáticos producen resultados exactos, por tanto, si en una fórmula en la que se introduzca la variable “equipo en crisis”, se le suma otra que también sea “equipo en crisis”, no puede obtenerse otra conclusión que no sea “partido para olvidar”.

Foto de portada: Amil Delic

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