Y Cassano se divirtió en el derbi

Antonio Cassano Italia Sampdoria Focus

En Génova, la vida es eso que sucede entre derbi y derbi. Todo gira alrededor de la rivalidad en un derbi maravilloso, lleno de picaresca y pasión. Mejor plato para empezar este 2016 que el Derby della Lanterna, imposible. Y menudo partidazo.

Venció la Sampdoria, aunque al final le temblaron las piernas. Soñó el Genoa, aunque por momentos pareció un equipo sin cabeza. Al final, la Sampdoria ganó 2-3 un partido que, por momentos, parecía que acabaría 0-5. Al final, solamente 2-3, con el Genoa convencido de que pudo ser un 3-3. O incluso un 4-3 si Darko Lazović no llega a fallar una ocasión clamorosa.

El Genoa puede acabar la jornada en zona de descenso. No levanta cabeza y el derbi parecía el juicio final para Gian Piero Gasperini. Sin el sancionado Diego Perotti, salió con un 4-3-3 buscando generar juego por las bandas y que Leonardo Pavoletti, con su corpachón, lo rematara todo. Delante, la Sampdoria de Vincenzo Montella. Sí, los dos equipos lucharon por Europa hace meses y ahora parecen más cerca del descenso que de las competiciones continentales. Especialmente sorprendente en una Sampdoria con mejor equipo. Por eso Massimo Ferrero se cargó a Walter Zenga y fichó a Montella, un tipo que, como futbolista, jugó este derbi con las dos camisetas. Un traidor, según la gente del Genoa. Un héroe, según los otros.

Montella, después de andar perdido en sus primeros partidos, ha encontrado su equipo. Y ha encontrado su faro: Antonio Cassano. Sí, la nueva resurrección de Cassano. Más delgado, jugó un partido antológico. Situado en el centro de gravedad, repartió juego a sus compañeros con generosidad y talento. Durante buena parte del partido jugó en el centro del campo de espaldas, con Sebastian De Maio incapaz de controlar su juego. Se movía en 15 metros: recibía y, de primeras, ponía balones a la espalda de los centrales para las incorporaciones de Éder, de Roberto Soriano o de Carlos Carbonero. El sistema ha funcionado. Cassano afirmó al final que se ha divertido. Buena señal.

La Sampdoria, con más talento, golpeó primero gracias a ese jugadorazo llamado Soriano. Con asistencia de Cassano, rompió la defensa y batió a Mattia Perin de disparo cruzado. Ir perdiendo ya a los 18 minutos era terrible para un Genoa con poca imaginación. Los chicos de Gasperini, con Blerim Džemaili incapaz de poner orden, intentaron mandar. Un buen cabezazo de Pavoletti y un disparo de Diego Laxalt provocaron los suspiros de sus hinchas, pero en todo momento la Sampdoria parecía controlar el ritmo del partido. Así, una buena contra liderada por Carbonero acabó con el 0-2 de Éder. Su undécimo gol de esta temporada llegó después de una jugada en la que el Genoa intentaba achicar agua como podía; sin ideas, aunque con alma.

El derbi, con bengalas en el césped hasta en tres ocasiones y con las peleas entre jugadores de siempre, parecía resuelto al descanso. Gasperini, desesperado, apostó por una defensa de 3 con carrileros largos, poniendo en el césped al español Suso y a Luca Rigoni. Džemaili y Olivier Ntcham, dos sombras, ni salieron a la segunda parte. Pero fue la Sampdoria quien entendió mejor el partido, saliendo en tromba en la segunda parte. Soriano, con asistencia maravillosa de Cassano, marcó el 0-3 ya a los 49 minutos. Y casi se convierte en el segundo jugador en marcar un hat trick en este derbi (solamente lo consiguió Diego Milito con el Genoa). Soriano, con 6 goles, ya ha firmado su mejor temporada goleadora. Y vamos por la mitad del torneo.

El derbi parecía roto. El Genoa, listo para el sacrificio. Pero un derbi es irracional. Los jugadores del Genoa, conscientes de que solo se podían ganar el perdón de su gente dejándose el alma, empezaron a poner balones en el área sin demasiadas ideas, sufriendo en cada contra de la Sampdoria. A Cassano se le acabó la gasolina y Éder sufrió un pinchazo, cosa que ayudó al Genoa, pues Luis Muriel y Joaquín Correa no aportaron demasiado. A los 69 minutos, Pavoletti remató un córner de cabeza para el 1-3. Ni lo celebró, aunque solamente 40 segundos después Niklas Moisander se durmió, perdió la pelota y Lazović se quedó solo ante Viviano. Absolutamente solo. Era el 2-2, era meter dos goles en 50 segundos, era vivir… y falló. La mandó fuera.

Gasperini decidió sacar a Lazović y poner a Serge Gakpé, aunque no esperaba que el cambio se produjera en la celebración del 2-3, obra de un Pavoletti incansable (minuto 81). Hasta el final, el Genoa soñó con el milagro por los balones colgados. Pavoletti, en plena racha goleadora (7 goles en sus últimos 10 partidos oficiales), fue un referente. Las ocasiones llegaron, aunque la Sampdoria perdonó el 2-4 en dos ocasiones, especialmente con el disparo a la madera de Édgar Barreto.

Al final, Montella sumó una victoria que impulsa su proyecto. La Sampdoria, poco a poco, parece un equipo que puede luchar por Europa. Gasperini ya suma 6 derrotas consecutivas; 4 como local pues una fue en Copa con un club “de Segunda B”, el Alessandria. Sus jugadores pudieron saludar a los hinchas entre aplausos, pues no se rindieron y no fueron goleados. Pero la fiesta era de una Sampdoria que recupera el buen juego, las ideas y a Cassano. Durante 60 minutos, jugó como los ángeles, repartiendo regalos y entendiendo el juego. Y todo, sin callar ni un segundo. Cassano juega hablando. Como en el barrio.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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