Descubriendo a Maurizio Sarri

Maurizio Sarri ha ilusionado Nápoles. Foto: Hellaslive.

Hace 13 años, Maurizio, con corbata y traje, atendía clientes en una oficina bancaria. Clientes importantes e internacionales, pues tenía cargo en la Montepaschi, la banca más antigua del mundo, fundada en Siena en el siglo XV. Luego, cuando salía, después de comer con la familia, se dedicaba al fútbol. Entrenaba equipos de sexta categoría en la Toscana. Los jugadores, en ocasiones, le tomaban el pelo pues se tomaba los entrenos muy en serio. Otros creían en él. Por suerte, cada día eran más los jugadores que escuchaban a ese tipo en serio y pensaban que tenía razón. Al final, casi toda la plantilla del Sansovino llegaba al estadio pensando que eran el Milan o la Juve. Y el Sansovino ascendió a quinta. Luego, a la cuarta categoría.

Hace 13 años, Maurizio Sarri tomó una decisión clave: dejar la banca y dedicar toda su vida al fútbol. La familia lo apoyó totalmente. 13 años después, Sarri entrena al Empoli de los milagros, el modesto equipo toscano que se ha gastado esta temporada 160.000 euros en fichajes y para los pies de los gigantes en la Serie A.

Maurizio Sarri es el antihéroe. Se pasó la vida vistiendo traje y corbata, así que ahora siempre va con chándal. Le importa poco lo que digan o piensen de él. No le gusta dar entrevistas y se pasa todos los jueves analizando los rivales con vídeos personalmente. “Trabajo unas 12 horas al día. Quizás más”, suele decir. Su obsesión, las acciones de estrategia, pues dispone de un libro con más de 50 jugadas que enseña a sus chicos. Así le ha marcado ya goles al Milan o la Fiorentina. En Italia afirman que se parece al actor Jean Reno y le dedican reportajes cuando le saca puntos a los equipos grandes. Sarri tiene claro su papel. Es el entrenador ideal de equipos chicos que deciden soñar, aunque sin dejar de tocar con los pies el césped. El Empoli parece el sitio ideal, pues Sarri es toscano. Y así tiene cerca su gente.

Maurizio Sarri Empoli (Valdarno post)Maurizio Sarri (Foto: Valdarno Post)

Nacido en Nápoles, aunque toscano. Sarri se siente hijo de Figline Valdarno, una pausada población cerca de Florencia. Tierra de ciclistas y destino final de su padre, Amerigo, un ciclista profesional que se rompió las piernas haciendo de escudero de figuras en giros y tours. Maurizio nació en Nápoles pues allí trabajaba su padre mientras intentaba ganarse la vida con las dos ruedas, pero su vida ha transcurrido en tierras toscanas. En esos pueblos donde la gente ama la Fiorentina. Curiosamente, el equipo que no pudo derrotar al Empoli de Sarri en la última jornada del 2014. “El ciclismo me enseñó que si no lo das todo, no llegas a ningún sitio”, afirma este entrenador que pide a los jugadores eso: que entrenen duro, al 100%.

Sarri es un tipo serio. No le gustan los piropos. No le gusta que le recuerden su pasado en un banco pues “las cifras me ayudaron, estudié comercio y estadística. Pero si ahora pudiera elegir, estudiaría filosofía”. Una de las pasiones de Sarri fuera de los terrenos de juego es la literatura. Adora la obra de John Fante, escritor americano que narró las desventuras de italianos por los Estados Unidos de los años 30, personajes derrotados de un realismo canalla. Le gusta tanto su obra que incluso ha peregrinado a la casa natal del padre de Fante, en un pueblecito cerca de Chieti. Sarri no mira demasiado la televisión y le importa un bledo si no hablan de él en programas nocturnos de televisión. “Todos gritan, es como la teletienda de los jugadores. Inventando rumores de fichajes, analizando jugadas que un árbitro no puede ver en un segundo…”, afirma. No pierde tiempo intentando caer bien y admite que si ha tardado tanto en llegar a la Serie A, después de los 50, es quizás por “ser un jugador amateur. Es el peaje de no haber llegado a ser profesional, que te abre puertas”.

Sarri ha llegado con 55 años a la Serie A. Con 55, pasando por todas las categorías, desde la octava división a la Serie A, trabajando en 17 clubes en 22 años. Un camino muy largo para un tipo que fue defensa en categorías inferiores, como jugador. Sarri admite que en esa época y esos campos, el marcaje era sólo al hombre. Marcajes físicos, duros, violentos. Sarri admite que intimidó, pego, asustó a delanteros jóvenes. Aunque con el tiempo, se enamoró de la defensa en zona. “En mis tiempos no se podía”, añade.

Empoli

sharemytactics.com

En esos tiempos empezó entrenando hasta triunfar con ese Sansovino. En esos equipos modestos de la Toscana, con el Sangiovannese o el Cavriglia, sumó ascensos y copas regionales. Y poco a poco se ganó su futuro, con el Pescara fichándolo para debutar en la Serie B. Definiendo un estilo: defensa en zona de cuatro hombres. Primero apostó por una defensa de tres, luego descubrió que una defensa de cuatro le gustaba más. Admite que busca un juego vertical, con pocos pases horizontales. Un delantero que pueda jugar de segunda punta. Y por defecto, un 4-2-3-1 o un 4-3-1-2.

Finalmente, llamó el Empoli. Tocaba volver a la Toscana después de años en equipos como el Verona, el Perugia, Avellino (lo despidieron antes de empezar la temporada por discusiones con el presidente) o Sorrento, donde fue despedido con el equipo cuarto, de nuevo por discusiones sobre las condiciones de trabajo. O alguna salvación de equipos a los que llegó ocupando la última posición, como el Arezzo en 2007, cuando ocupó el sitio de un tal Antonio Conte, destituido.

En el Empoli, con muchos jóvenes y una buena relación con los encargados del sector juvenil, llegó finalmente el ascenso. Su debut en la Serie A. Y de momento, el Empoli sorprende. Cierra el año fuera de la zona de descenso, después de encadenar seis partidos sin perder y derrotar a clubes como la Lazio. O sacar empates en el campo del Nápoles, su ciudad natal, o la Fiorentina, la ciudad cercana a su tierra. En Empoli, Sarri se encontró dos delanteros veteranos, Maccarone y Tavano, y se ganó su complicidad. El año del ascenso se salieron. Detrás juega Simone Verdi, producto de la cantera del Milan. Y en el centro del campo destacan Valdifiori y Croce, chicos casi desconocidos antes del ascenso del equipo. En defensa, Rugani y Tonelli parecen destinados al salto a un equipo grande. “Aquí proyectamos hacia otros clubes a muchos chicos, lo asumimos”, dice el entrenador.

Sarri, con 55 años, conoce por fin la Serie A. Y la Serie A ya conoce a este entrenador poco mediático, que odia las redes sociales, fuma mucho, lee libros y disfruta de los programas informáticos que le permiten trabajar mejor. “Una herramienta más”, comenta. La misma que usaba en sus tiempos en un banco.

Foto de portada: hellaslive

Related posts

8 comments

Que bueno que haya una tendencia en las grandes ligas a que los equipos mas modestos lleguen a ascender y a mantenerse; eibar esta octavo, padernborn esta 11, empoli fuera del descenso y burnley esta empezando a sacar buenos resultados. Ojala siga

Muy buen artículo, Toni. Enhorabuena. En algunos aspectos (edad, detesta las redes sociales, fuma…) se parece a Luis Aragonés, ¿no?

Uno ve la Serie A y lo ve al Empoli, lo ve a Sarri, solo hasta ahí, los mencionan y ya, pero con estos artículos nos das la oportunidad de conocerles un poco mas a “profundidad”, ya no solo conocemos sus nombres, si no un poco mas de su biografía. Aguante Toni Padilla.

Deja un comentario

*