El Alessandria, un milagro de color gris

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Tres partidos separan al Alessandria de la final de la Copa italiana: los cuartos de final y los dos partidos de las semifinales. El club piamontés de Lega Pro (el equivalente de la Segunda B) se ha cargado ya dos clubes de Serie A, Palermo y Genoa, jugando la eliminatoria a partido único en el estadio visitante. Ahora se ha ganado el derecho de jugar los cuartos de final contra el Spezia, club de Serie B, otra vez en partido único y otra vez fuera de casa. Si, Alessandria-Spezia. Uno llegará a semifinales, pues el club de la Liguria, el Spezia, ha eliminado la Roma en los penaltis en el Olímpico después del 0-0.

Es un cuento de hadas. Italia maltrata su Copa con un sistema que busca semifinales y finales entre equipos grandes. Participan pocos clubes (solamente 27 equipos de los 54 de Lega Pro y los 9 campeones de grupo representando los 171 de la Cuarta División, la Serie D). Las primeras eliminatorias, a partido único, se juegan en el campo del equipo de Serie A. Además, los clubes que juegan en Europa entran en competición ya en octavos, con facilidades. Si un club de Segunda o Lega Pro quiere llegar a cuartos de final debe obrar milagros. El último caso sucedió en 1984, cuando lo consiguió el Bari. Ese Bari incluso llegó a semifinales en un año en el que ascendió a Serie B. Ahora, el Alessandria lo ha conseguido.

El maltrato a la Coppa no se entiende, ya que uno de los tesoros del Calcio es precisamente,la cantidad de equipos perdidos en categorías inferiores con hinchadas tan grandes como las de los clubes de Serie A. Equipos con historia, con cicatrices y viejas victorias. Campos en Serie D con 10.000 personas cantando. Italia casi se ama más en Avellino, Taranto, Pisa, Cremona o Reggio di Calabria que en San Siro. O en se ama más en Alessandria, claro.

Nos gusta el color gris

Este club no es un equipo pequeño, solamente es un histórico viviendo de su pasado, aletargado. Una vieja gloria con una preciosa equipación gris. Sí, pocos países tienen clubes que dignifiquen el gris, precioso color asociado de forma injusta a cosas mediocres. Y en Italia tenemos clubes como la Cremonese o el mismo Alessandria con el gris en su camiseta. Esa camiseta que ha sorprendido en Marassi al Genoa en la prórroga.

El gris, como la niebla que cae sobre Alessandria durante muchas semanas. El Piamonte es tierra de niebla, como cantaba Paolo Conte, el legendario cantante piemontés en “Genova per noi”, canción que explica precisamente lo diferente que puede ser el Piamonte de Génova, aunque estén separadas por una hora: la diferencia entre el mar y el interior. En Génova, los símbolos son marítimos, y en Alessandria, el club es conocido como los osos. Sí, el Piemonte es tierra fría. Y tierra clave en el fútbol italiano.

El cuadrado mágico

En los años 10′ y 20′, los equipos del Piamonte mandaban. Y no solamente Juve y Toro. Un cuadrado formado por las ciudades de Casale Monferrato, Alessandria, Vercelli y Novara controlaba el fútbol italiano junto a Turín. Ciudades ahora periféricas en el fútbol, aunque claves en la evolución del deporte italiano. El Casale, otro club con un uniforme maravilloso (camiseta negra con una estrella blanca en el pecho), ganó una liga. La mítica Pro Vercelli, siete ligas. Las míticas ‘casacas blancas’ llegaron a aportar 10 de los 11 titulares de la selección. Novara y Alessandria jugaron en la Serie A con regularidad antes de la Segunda Guerra Mundial. Todos aportaron jugadores a la selección y competían con sus vecinos de Turín y Milán. En esa época, el Piamonte era el corazón industrial de Italia y la región, estable ya desde los tiempos del Reino del Piamonte, tenía una potencia asociativa que los llevó a liderar el deporte italiano durante décadas. Entrenadores ingleses y austríacos acudieron a estas ciudades y las camisetas de estos cuatro equipos pasaron a la leyenda: Grigi (Alessandria), Nerostellati (Casale), Bianchi (Pro Vercelli) y Azzurri (Novara). El periodista Carlo Bergoglio, exponente también de una primera edad de oro del periodismo deportivo italiano, bautizó los equipos con nombres de animales: los osos del Alessandria, los jabalíes del Casale, los leones de la Pro Vercelli. El Novara se quedó sin animal, aunque fichó al mítico Silvio Piola. Su estadio aún lleva el nombre del campeón mundial.

Al final, solamente los equipos de Turín pudieron seguir mandando. Los otros clubes, los miembros del famoso cuadrilátero piamontés se hundieron poco a poco, como se esfumó la potencia industrial de estas ciudades arrinconadas, convertidas en ciudades de provincia buscando su sitio. Y lo han encontrado, reconvertidas algunas en exponentes de nuevas corrientes culinarias como el slowfood.

Viejas fotos

En el caso del Alessandria, por ejemplo, destaca un partido de la Coppa 1926-27, cuando ganaron por 17-2 al Bolonia en un encuentro loco. En 1936 el club llegó a su única final de Coppa eliminando al Milan. La final se jugó precisamente en Marassi, el escenario de la gesta este 2015, aunque el Torino goleó por 5-1. En total fueron 13 años en la Serie A unificada, la última en 1960. En 1973 jugaron por última vez en Serie B, cuando ya había marchado de sus filas el último gran talento local, Gianni Rivera, leyenda en el Milan de los 70.

Las últimas temporadas, estos clubes históricos están de vuelta. El Novara consiguió llegar a la Serie A la temporada 2011/12, y ahora juega en Serie B. Es más, en la Serie B se ha jugador el primer duelo con la Pro Vercelli en más de 60 años. Las casacas blancas llegaron a caer hasta sexta y ahora juegan en la segunda categoría, reclamando su condición de tercer club del Piamonte, por detrás de Juve y Toro. El Alessandria lucha por ascender a Serie B y vuela en la Coppa. Solo el Casale parece perdido en campos pequeños.

Después de ganar en Palermo, el Alessandria dio la campanada en Génova. Fue un reencuentro con el estadio que conocían ya desde los años 20. Es más, en los 70 nació una buena relación entre los hinchas del Genoa y el Alessandria, rivales en la Serie B, y aunque no se habían encontrado más, el buen rollo sigue. Los ultras del club repartieron panfletos entre su gente antes del partido pidiendo a toda la hinchada que si había un gol al final del partido, no se dedicaran a provocar a los hinchas rivales. “Este duelo es un premio a años de sufrimiento, aunque nuestra guerra es el fin de semana contra la Reggiana en la liga. Jugar en este estadio puede atraer a personas que de repente descubren el amor por el club cuando no nos siguen cada semana. A ellos les pedimos respeto a la hinchada del Genoa, con la que nos une una amistad de 40 años”. De forma profética, el Alessandria ganó con emoción y sus 1.500 hinchas presentes lo celebraron con su gente entre aplausos de la hinchada del Genoa. Un gol lo metió Marras, formado precisamente en el Genoa. No jugó mal Riccardo Bocalon, delantero que llegó a la Serie A.

El Alessandria, i grigi, ha vuelto. Han sufrido bancarrotas, descensos a quinta, desilusiones. Aunque ellos seguramente prefieren un ascenso a Serie B que llegar a las semifinales de Copa. Si ascienden, quizás la próxima temporada tendríamos 3 de las 4 patas del cuadrilátero de nuevo en Serie B. Faltaría el Casale. Juega en quinta división.

Ahora, el reto del Alessandria es imitar al Bari del 1984 y llegar a semis jugando en Tercera. El Spezia, con los españoles De Las Cuevas, Postigo, Juande y Errrasti, es otro histórico con años en Primera en los 20. Igualmente, el club de este puerto de la Liguria, al sur de Génova, no jugó nunca en Serie A con un grupo unificado, aunque tiene un título de liga. Si, una Liga. Concretamente la liga del Norte de Italia del 1943, cuando en plena guerra, y con algunos jugadores que eran profesionales de otros clubes enrolados en el cuerpo de bomberos de esta ciudad para alejarse del frente bélico, derrotaron a Venecia o Torino. Liga considerada “honorífica” aunque la jugó solamente el 33% de Italia. A la gente de La Spezia, ya les vale.

Foto de portada: US Alessandria.

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