El equipo del momento es el Nápoles

Maurizio Sarri ha ilusionado Nápoles. Foto: Hellaslive.

El Nápoles es el equipo del momento en la Serie A. Antes lo era la Fiorentina, pero el equipo de Maurizio Sarri le quitó esa condición a los toscanos en una tarde maravillosa de futbol. La Fiorentina pierde su segundo partido (2-1), sigue líder y su imagen sale dañada porque compitió bien. Pero el Nápoles se eleva tanto, que ahora el riesgo es dejar de tocar con los pies en el suelo. “Si empezamos con la canción de ganar el scudetto, será el inicio del fin”, dijo Sarri al final de un partidazo.

Salió el Nápoles con el equipo previsto. Callejón e Insigne arriba, con Higuaín. Y en el centro del campo, Hamsik encarando rivales acompañados por el trabajo de Jorginho y Allan. Paulo Sousa sí sorprendió pues apostó por Bernardeschi por detrás de Kalinic, y el joven talento toscano defraudó, perdido, sin peso. En la segunda parte, Sousa reaccionó, puso a Ilicic por Bernardeschi y la Fiorentina mordió más. Aunque justo es decir que la Fiorentina jugó un buen primer tiempo. Vecino, el futbolista más silencioso y menos mediático de la Fiorentina, fue titular en otro partido importante mandando en el centro del campo con Badelj. Con ellos pasando la escoba, Borja Valero jugó liberado, aunque siempre ayuda en la presión, y la Fiorentina jugó, quizás, mejor en un primer tiempo igualado.

Bernardeschi / Foto: Roberto Vicario bajo licencia Creative Commons 3.0
Bernardeschi / Foto: Roberto Vicario bajo licencia Creative Commons 3.0

El primer tiempo fue tácticamente muy rico, aunque sin ocasiones. Marcos Alonso demostró su momento de juego maravilloso recuperando balones y corriendo toda la banda izquierda, poniendo centros a Kalinic y Bernardeschi. Hysaj aguantó el duelo con el español con carácter, mientras que Kalinic descargó balones, dejó detalles de calidad y se encontró un poco solo sin Ilicic, pues Bernardeschi no aprovechó los espacios creados. Los dos equipos ponían presión arriba con todo y los dos sacaban el balón con criterio, perdiendo en ocasiones la pelota en zonas peligrosas. La propuesta de los dos equipos era parecida, aunque la Fiorentina aprovechaba mejor las bandas con Alonso y un Blaszcykovski profundo, con un buen disparo que provocó el paradón de Reina. Al Nápoles le costó entrar en juego, pues la Fiorentina ahogaba a Insigne y Callejón, sin espacios. Solamente en la última jugada del primer tiempo un centro de Insigne lo remató fuera un Higuaín aislado.

El segundo tiempo fue diferente. El Nápoles salió mejor, muy enchufado, y en 10 minutos dejó casi fuera de combate a la Fiorentina. Más rápido, el Nápoles robó pelotas en el centro del campo y en una de ellas Hamsik por fin encontró espacios, poniendo una asistencia maravillosa entre Astori y Gonzalo. Insigne, bastante perdido hasta entonces, entendió que en un partido de ritmo alto no podía esperar y de primeras, acarició el balón al palo largo de Tatarusanu.

El juego del Nápoles era emotivo. Hamsik recuperaba pelotas y gritaba a la grada, pidiendo complicidad. La Fiore no podía sacar el balón y el trabajo de Allan y Jorginho era tremendo en el centro del campo. Higuaín, Allan e Insigne casi marcaron el segundo, recuperando balones en el área rival con una presión espectacular. San Paolo, casi lleno, se estremecía de emoción con un equipo de 11 gladiadores.

Paulo Sousa entendió que el partido estaba perdido si no reaccionaba, así que apostó por dos cambios antes del minuto 60. Bernardeschi, perdido, cedió su sitio a Ilicic. Y Alonso, cansado, a Roncaglia. La Fiorentina rápidamente mejoró. Borja Valero tomó el mando y Ilicic le puso un balón a Kalinic que provocó el paradón de Reina. En el Nápoles, entró Mertens por un Insigne cansado.

Paulo Sousa, entrenador de la Fiorentina (Foto: Focus Images Ltd)
Paulo Sousa, entrenador de la Fiorentina (Foto: Focus Images Ltd)

La Fiorentina encontró el premio del gol cuando parecía que las fuerzas se acababan. Ahogado por la presión alta de un Nápoles físicamente pletórico, Ilicic le puso un balón delicado a Kalinic y este superó a Reina. Fue una de las escasas ocasiones en que Koulibaly perdió la marca del croata. Era el minuto 73 y la Fiorentina dejaba claras sus intenciones de no rendirse jamás.

Aunque los toscanos no podían imaginar cómo reaccionaría el Nápoles. Higuaín tiró del carro y, en dos minutos, asustó al rival. Primero con un zapatazo que acabó con una parada de Tatarusanu. Y luego, recuperando él mismo la pelota, tirando una pared con Mertens y marcando el 2-1 dos minutos después del gol de Kalinic. Higuaín, todo corazón, estaba crecido y hasta el final, el Nápoles perdonó el tercero. Crecido, el equipo de Sarri se acabó comiendo a una Fiorentina muy digna, que no pudo crear ocasiones ni con Babacar dentro. Poco importó la lesión de Mertens, ya que el equipo local, llevado en volandas por la hinchada, demostró ser el equipo del momento. Ya tiene el liderado a tres puntos y en pocas semanas, se ha comido a Lazio, Juve, Milan y Fiorentina.

Foto de portada: hellaslive

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