El mejor Milan no puede con una Juve con dudas

Foto: Emanuela Tardocchi

La Juventus tiene de largo la mejor plantilla de la Serie A. El equipo favorito, el campeón, el gigante. Un club mayúsculo que quiere dar un paso hacia delante cada temporada. Y este año la Juve gana, aunque sin enamorar. Ha encadenado una serie de buenos resultados en liga sin sensaciones buenas, sin la intensidad que ha mostrado otras veces. Sin esa alegría en el juego, sin esa electricidad. Gana con el escudo, con los nombres, casi de forma funcionarial. Gana, pero el hincha lleva unos años comiendo caviar y ahora este bistec le sabe a poco. Conte se siente atacado por periodistas y críticos cuando el equipo ha ganado todos los partidos excepto el empate en el campo del Inter. Los dos empates en Champions duelen, claro. Y ganar sin destrozar a los rivales, como en las dos últimas temporadas.

El Juve-Milan (3-2) ha cambiado pocas cosas. La Juve sigue siendo un animal competitivo pero tiene una pequeña crisis existencialista. Conte no acaba de acertar con la forma de ordenar las piezas. Pogba fue el sacrificado en el centro del campo, con Vidal, Pirlo y Marchisio jugando. Cuando entró, el francés jugó en banda, donde no lo disfrutamos. Después de ver como le marcaban un gol a los 20 segundos, la Juve jugó 20 minutos intensos en el primer tiempo, pero chocó contra un Milan ordenado. Pirlo empató de falta, pero no se generó peligro. Los laterales subieron poco, más allá de un disparo de Asamoah. Pirlo tocó en horizontal, no en vertical. Y sin modificar el sistema, Conte tampoco rompió el partido con Pogba. Luego puso a Giovinco detrás de los puntas y en su primera aparición el pequeñín rompió la cintura de Zapata y marcó: 2-1. Conte no ganó la partida a Allegri, pero le ganó el partido con un detalle. Luego, Mexès fue expulsado y se abrió el camino para los locales.

La Juve golpea, gana, aunque le falta juego. Las dudas seguirán unas semanas más y Conte lo sabe. Pirlo, cansado, siempre deja detalles de calidad como el gol (que se come Abbiati) o la falta que acabó con el 3-1, de Chiellini. Vidal no apareció. Quagliarella y Tevez, poco. Llorente, testimonial. La Juve es exigencia. Ganó pero sabe que puede dar más de sí. Eso sin olvidar que ya ha jugado con Inter, Milan y Lazio. Pero por momentos perdió el balón. Y con el balón no rompió la defensa milanesa con facilidad. Conte tiene que encontrar soluciones, pues su calendario, con Champions, es muy exigente.

La Juve puede dar más de sí, sobre todo porque el rival era un Milan mermado, sin Balotelli, Pazzini o El-Shaarawy. El Milan, fríamente, llegaba al matadero. Y perdió. Ahora queda hundido en la tabla (8 puntos de 21), pero dio la cara con un partido que, pese a los goles, no fue bueno. No fue bueno porque el Milan le puso hielo, lo enfrió y se jugó casi como quiso Allegri. O sea, se jugó poco. Montolivo y De Jong lo dieron todo para bajar la temperatura de un partido que empezó con el gol de Muntari a los 20 segundos. La Juve sólo pudo empatar de falta y el duelo se convirtió en un partido tedioso hasta que Giovinco marcó. El Milan tapó espacios entre líneas, bloqueé las bandas. Le marcaron de dos faltas y en una acción posterior a una sustitución local.

Fue el mejor partido del Milan. Serio, ordenado, competitivo. Se quedó con 10, le metieron el 3-1 y volvió. Muntari marcó el 3-2 y en la última jugada Zapata casi marca el 3-3. No fue el mejor partido de la Juve. Le faltó ritmo, morder, levantar de la silla como sabe hacer el equipo de Conte. La Juve se encuentra en una crisis de madurez: crece y tiene que encontrar respuestas a sus dudas. Encontrar el camino para dejar de ser el mejor equipo en Italia y poder ser un aspirante real a la Champions. Una Juve con dudas le puede ganar a un buen Milan. Así tenemos a los dos equipos: la Juve no acaba contenta cuando gana al Milan y el Milan no acaba triste del todo, con sus hinchas cantando, en broma, “no bajaremos a la Serie B”. Triste consuelo. Nos toca ser críticos con la Juve porque es un proyecto maravilloso que puede aspirar a más. Podemos ser benévolos con el Milan, pues es un desastre institucional.

El Milan, por cierto, se quedó con 10 por la roja a Mexès. El francés la mereció antes por agredir a Chiellini. Justicia poética, Chiellini marcó y Mexès vio la roja minutos después de librarse de la expulsión.

Foto de portada: Emanuela Tardocchi

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1 comments

La Juve ahora mismo, creo que gana por plantilla. Lleva algunos partidos floja, espesa para presionar y dar movilidad al balón. Por otra parte, Tévez que es su mayor baza ofensiva, lleva 3 o 4 partidos sin hacer gol. Ayer de hecho, creo que ni siquiera tuvo una ocasión clara.
En Europa no vale solo tener buena plantilla, y lo ha pagado con dos empates ante los dos rivales más flojos del grupo. Tiene que mejorar, porque además yo creo que tiene una plantilla suficientemente larga para hacer cambios e introducir variantes.
Por otra parte, el AC Milan llegaba con bajas (importantes) y aguantó muy bien el tipo. No se le puede reprochar nada.

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