El Nápoles golpea sin piedad a un Milan caricaturizado

Lorenzo Insigne. Foto: Focus Images Ltd.

La última temporada, cuando Inzaghi ya buscaba billetes para vivir unas largas vacaciones, el nombre de Maurizio Sarri sonó en los despachos del Milan. Incluso se contactó con el entorno del, seguramente, entrenador menos mediático. Un tipo sin redes sociales, que ha llegado a la Serie A pasados los 50 años y siempre viste con un chandal desaliñado. Cuentan que en parte fue para distraer la atención, en parte para conocer a este tipo que, entonces, mantenía al Empoli en la Serie A con facilidad. Y el Milan apostó como nuevo entrenador por Mihajlovic.

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Sarri fichó por el Nápoles, su ciudad natal, aunque se crió en un pueblo toscano donde era el único hincha del Nápoles. Y hoy, en una noche hermosa y trágica a la vez, el Nápoles ha conseguido la victoria más abultada de su historia, ya sea en casa o fuera, contra el Milan: un 0-4 en San Siro que ha dejado a Mihajlovic contra las cuerdas, pues con mejores jugadores, especialmente en ataque, ha empezado la liga peor que Inzaghi. En el Nápoles, todo es felicidad. En sus primeros tres partidos el Nápoles de Sarri sumó dos puntos contra Sassuolo, Sampdoria y el antiguo club de Sarri, el Empoli. Después, todo ha salido de cara, excepto un empate en el campo del Carpi. El Nápoles le ha metido cinco goles a la Lazio, cuatro al Milan y ha derrotado a la Juve. Ojo con eso.

Mihajlovic, muy criticado después de perder en el campo del Genoa, suma cuatro derrotas en siete jornadas: contra la Fiorentina, el Inter y el Genoa como visitante y, ahora, esta humillación como local. Su Milan tiene pólvora arriba, aunque la defensa es terrible. Cuando no falla el joven brasileño Ely (expulsado contra la Fiorentina y autor de un gol en propia puerta hoy), falla Romagnoli, expulsado en la anterior jornada. Zapata acaba jugando mucho, aunque hoy perdió la pelota que acabó en el 0-1 napolitano.

Napoles vs Milan - Football tactics and formations

Salió Mihajlovic con Zapata y Rodrigo Ely acompañados en los laterales por De Sciglio y Antonelli. En el centro del campo, Montolivo intentó dar sentido al juego, por delante de los centrales, acompañado por Kucka y Bertolacci. Con De Jong suplente, Bonaventura se situó por detrás de Luiz Adriano y Bacca en un primer tiempo mínimamente igualado, aunque el Milan tenía siempre la pelota, atacando sin demasiado sentido contra un Nápoles pausado. Sin Balotelli, ausente por molestias, el Milan no pudo dar balones a los delanteros, demostrando que es buena idea fichar goleadores, aunque eso no te salva si la defensa es un coladero y el centro del campo, plano.

El equipo de Sarri, muy cómodo desde que juega con un 4-3-3, esperó en defensa, solidario, tapando unos ataques que casi nunca llegaron a Reina. En el duelo de porteros españoles, Reina, con calma, miró cómo Diego López tenía demasiado trabajo. Y eso que el Nápoles solamente disparó una vez a puerta antes del descanso. El Nápoles maduraba el partido, muy calmado. Con paz mental. Allan, Jorginho y Hamsik, en el centro del campo, destinaban esfuerzos en defensa, hasta que Zapata perdió una pelota y Allan siguió la jugada listo. Suyo fue el 0-1 después de una asistencia de Insigne, titular en el tridente por delante de Mertens. Durante 45 minutos, los delanteros del Nápoles aparecieron poco, especialmente Callejón. Higuaín no marcó, aunque siempre que tocó pelota, San Siro tembló. El argentino sacó de quicio a la defensa milanesa con otra buena actuación, aunque no pudo gritar goles. Insigne, sí.

El Milan, moralmente, es un desastre. Mihajlovic pegó gritos en el descanso, pidió a los suyos jugar con alma y el resultado fue el 0-2 en los primeros compases de la segunda parte. Listo, el Nápoles esperó agazapado el momento ideal: golpeó con dureza al Milan justo cuanto el club local debía morder. Insigne marcó el 0-2 aprovechando la debilidad del flanco derecho de la defensa local y poco después marcó de falta el 0-3 que cerró el expediente. Sólo quedó tiempo para ver cómo Ely se metía el 0-4 cuando intentaba evitar el gol de Higuaín.

Mihajlovic, abucheado, ni gastó todas las sustituciones. Antes del partido, los dos equipos tenían los mismos puntos. Al final, parecían en galaxias diferentes. La defensa napolitana, con un Albiol muy mejorado en las últimas jornadas, aguantó durante 90 minutos con expresión calmada, como si fueran un grupo de policías encargados de controlar una manifestación formada por un solo tipo con un megáfono. Un tipo gritón como Mihajlovic, discutido y con pocas balas en la recámara. Su Milan es, simplemente, un desastre.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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